Miguel Cotto, Wilfredo Gómez e Iván Calderón (de izq. a der.) participaron en el conversatorio celebrado en el teatro de la Universidad del Sagrado Corazón. (horizontal-x3)
Miguel Cotto, Wilfredo Gómez e Iván Calderón (de izq. a der.) participaron en el conversatorio celebrado en el teatro de la Universidad del Sagrado Corazón. (David Villafañe)

Las leyendas boricuas del boxeo Iván Calderón, Miguel Cotto y Wilfredo Gómez se reunieron este miércoles en la noche en el teatro Emilio S. Belaval, de la Universidad del Sagrado Corazón, para compartir sus vivencias como parte de un conversatorio organizado por El Nuevo Día para los suscriptores del diario.

En el animado evento los púgiles hablaron de todo. Desde sus peleas más memorables hasta sus manías. Entre anécdota y anécdota, los exdeportistas hicieron reír a la audiencia y hasta hubo un instante en el que Cotto tuvo que hacer un esfuerzo para no llorar al hablar de su fenecido padre, Miguel Cotto Carrasquillo.

Uno de los momentos hilarantes lo provocó Gómez, quien posee un récord al haber ganado por nocaut sus 17 defensas titulares de su cetro supergallo (122 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), cuando recordó el incidente en el que lo vincularon sentimentalmente con la actriz y animadora Johanna Rosaly en medio de su entrenamiento para su pelea ante Salvador Sánchez.

Esa pelea, acontecida el 21 de agosto de 1981, representó la primera derrota profesional de Gómez. “Culparon a Johanna Rosaly que me había hecho daño. Alguien tenía que pagar los platos rotos y los pagó ella”, apuntó el ex triple campeón mundial.

Conversatorio con cuatro de las Leyendas boricuas del Ring

Conversatorio con cuatro de las Leyendas boricuas del Ring

Posted by El Nuevo Día on Wednesday, May 15, 2019

Otro momento gracioso se dio cuando Cotto hablaba de su cercana relación con Calderón durante su época como miembros de la Selección Nacional. “Nosotros éramos uña y mugre”, dijo Cotto, quien tuvo cuatro títulos mundiales en cuatro divisiones distintas (140,147, 154 y 160 libras).

“Yo era la uña”, apostilló riendo el “Iron Boy”, y quien fue campeón en las 105 y 108 libras.

Cotto también reconoció que una de las etapas que más disfrutó fue cuando entrenó con Freddie Roach, quien se hizo cardo de su preparación en el 2013 luego de su derrota ante Austin Trout y de cara a su combate ante Delvin Rodríguez. Asimismo, dijo que si pudiera volver atrás cambiaría algunas actitudes del Cotto más joven.

Calderón, que se mostró muy relajado y en control total de la dinámica del diálogo, indicó que no tenía ninguna manía ni costumbre antes de pelear. “Yo -por lo menos- tenía que ir al baño antes de arrancar”, expuso divertido. Luego, explicó que cuando no se sentía nervioso antes de pelear, se preocupaba.

En la actividad tampoco faltaron los consejos. Cotto ofreció uno que aplica no solo al boxeo. “Yo aprendí en este camino a levantarme cada día a dar lo mejor de ti. A trabajar y no poner excusas. Eso te hará mejor ser humano”.


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