Wilfredo Vázquez ganó siete peleas de título mundial en la casa de su rival. (GFR Media) (semisquare-x3)
Wilfredo Vázquez ganó siete peleas de título mundial en la casa de su rival. (GFR Media)

Wilfredo Vázquez Olivera perdió su primera pelea, vía decisión, tras cuatro asaltos de duelo con el también debutante William Ramos. La cartelera fue en Trujillo Alto y la estelarizó don Félix Trinidad Rodríguez, quien derrotó por decisión a Fernando Ortiz tras 10 episodios.

“Perdí mi primera pelea pero no me frustré”, expresó Vázquez sobre una de sus cualidades más importantes, y a la vez subestimada. “Cuando yo perdía, no me desalentaba. Las derrotas me ayudaron a lograr todo lo que hice”.

Otra de sus fortalezas era su capacidad de ganarle a rivales de nivel campeonil, pero hacerlo como visitante. Una y otra vez, Wi fue al patio de la casa de sus contrarios y allí los vencía. En varias ocasiones fue víctima de las infames decisiones localistas, para muchos el pan nuestro de cada día en el boxeo internacional.

Pero, incluso con esa desventaja, Vázquez se convirtió en un campeón andante, ganando dos de sus tres campeonatos mundiales destronando al campeón en su propia casa. Su tercer título, el de peso pluma (126 lbs), lo conquistó en cancha neutral, Las Vegas, Nevada.

También defendió sus coronas en el exterior a menudo, con éxito. Al colgar los guantes de manera definitiva en el 2002 tras noquear por segunda ocasión a Eddy Sáenz, Wi quedó con marca de 7-2-1 y seis nocauts en peleas de título mundial celebradas en el país natal de su rival.

Esa estadística demuestra lo que muchos oponentes averiguaron en el ring: Wi era el terror de los peleadores locales.

“A mí nunca me amedrentó ningún peleador. Al revés, a mí me gustaba ir al país de donde ellos eran, donde ellos se creían guapos, y amedrentarlos yo”, dijo Vázquez, quien derrotó a peleadores locales en Japón, Corea del Sur, Francia y México. “En Francia recuerdo que en la conferencia de prensa (de su primera pelea con Thierry Jacob) el tipo con el que yo iba a pelear me dejó ‘arrollao’. Él sabía que yo me subía al ring y me convertía en un asesino. Yo subía bien ‘endemoniao’”.

La otra cara de la moneda quizás fue su cerrada derrota ante el venezolano Antonio Cermeño el 13 de mayo de 1995 en el patio de la casa de Wi, el coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón.

Vázquez era el amplio favorito para ganar y retener su corona 122 libras. Tanto así que en los afiches promocionales del duelo se anunciaba también una fiesta de celebración luego del combate en honor al campeón.

Cermeño ganó por decisión unánime con votos de 114-116 (Uriel Aguilera) 114-115 (Alejandro Rochin) y 114-116 (Ángel C. Tovar).

“Yo nunca olvido esa noche (de su triunfo sobre Vázquez). Fue una de las mejores en mi vida. Una sorpresa hasta para mí”, le dijo Cermeño a este diario luego de vencer vía nocaut en 10 asaltos a Shamir Reyes el 11 de mayo de 2002 en el coliseo Roberto Clemente de Hato Rey.

Wilfredo recuerda la velada de manera distinta.

“La (pelea) de Cermeño, eso fue un robo ‘descarao’”, sostuvo.


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