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Alfredo Escalera “no le tenía miedo a nada” como boxeador, según relató el excampeón Víctor “Luvi” Calleja.
Alfredo Escalera “no le tenía miedo a nada” como boxeador, según relató el excampeón Víctor “Luvi” Calleja.

En total, Alfredo “El Salsero” Escalera defendió exitosamente su corona en 10 ocasiones y mantuvo su reinado por dos años y medio, hasta que cayó ante Alexis Argüello, considerado uno de los mejores peleadores de todos los tiempos y quien conquistó títulos mundiales en las 126, 130 y 135 libras.

El primer duelo entre ambos subió a escena el 28 de enero de 1978 en el estadio Juan Ramón Loubriel y es una de las peleas más dramáticas y sangrientas en la historia del boxeo moderno.

Bajo la lluvia bayamonesa y con el legendario narrador Howard Cosell encabezando la transmisión televisiva directa a Estados Unidos, Escalera salió agresivo e hizo retroceder al nica, llegándole con varias derechas arriba y un gancho zurdo al cuerpo.

Temprano en el segundo, Escalera visitó la lona cortesía de una zurda al rostro que Argüello le conectó en un intercambio. El boricua sobrevivió la caída, pero salió del episodio algo lastimado y con una cortadura sobre el ojo izquierdo.

Durante los siguientes 11 rounds, Escalera mostró valentía, tesón y voluntad inquebrantable, luchando de tú a tú con Argüello. Pero no fue suficiente. Con el rostro cubierto en sangre y con el labio superior partido en dos, el réferi Arthur Mercante detuvo la contienda a los 2:36 del decimotercer asalto.

Un año más tarde, el 4 de febrero de 1979 en Rímini, Italia, chocaron de nuevo. El resultado fue el mismo, Argüello por nocaut técnico en el asalto 13.

Fue la última pelea titular de Escalera. Siguió activo hasta finales de 1983 pero nunca consiguió otra oportunidad por la corona mundial. Colgó los guantes con marca vitalicia de 53-14-3 y 31 triunfos por nocaut.

El actual presidente de la Comisión de Boxeo de Puerto Rico, Víctor “Luvi” Calleja, subrayó que los logros de Escalera brillan más aún cuando se considera que no tuvo una exitosa carrera aficionada ni un promotor poderoso que lo protegiera y lo ayudara a conseguir peleas más cómodas o en términos más favorables.

“Él viajaba a donde fuera para pelear, no le tenía miedo a nada. Y en esa época lo que había era dos campeones por división y mucha competencia. Escalera siempre fue bravo sobre el ring. Y nadie de esa época que lo haya visto pelear se olvida de él, con su salsa y su culebra”, sentenció Calleja.