Emanuel Navarrete conecta una izquierda a Christopher Díaz. En la foto se puede observar bien la cortadura que ya llevaba el boricua en su pómulo izquierdo. (Mikey Williams/Top Rank Inc)

Dolores musculares, inflamaciones en el rostro y hasta coágulos sanguíneos en la vía respiratoria.

Esos son solo algunos de los efectos que padece el boxeador puertorriqueño Christopher “Pitufo” Díaz tres días después del castigo que recibió durante la agotadora pelea contra el mexicano Emanuel “Vaquero” Navarrete el pasado sábado en Kissimmee, Florida.

Díaz detalló hoy martes, tres días después del que fue su segundo intento fallido por coronarse campeón mundial, que ciertamente el glamour que un peleador vive durante un evento previo a una pelea no lo salva de sentir horas después dolores agudos que producen el rudo deporte del boxeo.

En su caso, afirmó que no fue hasta 36 horas después del combate que culminó por nocaut técnico en el duodécimo asalto a favor de Navarrete, que comenzó a sentir las consecuencias de la aguerrida batalla que tuvo con Navarrete, quien lo tumbó en cuatro ocasiones durante la pelea.

“Al siguiente día de la pelea no me dolía tanto el cuerpo, pero el lunes estaba molido. Sentía dolor en la espalda, la cabeza, el pecho, la quijada, los ojos. En fin, casi todo”, confesó Díaz. “Las manos eran lo único que no me dolía”.

Considerando que en la pelea recibió un total de 241 golpes de poder de un total de 574 que le lanzó Navarrete, según data recopilada por Compubox, las molestias descritas parecen pocas. Díaz además recibió golpes de un total de 16 jabs en la pelea para totalizar en total el castigo de 257 golpes.

En contraparte, Díaz agredió a Navarrete un total de 183 veces: con 171 golpes de poder y 12 jabs en la pelea.

Navarrete en total conectó a Díaz con el 42 por ciento de sus golpes lanzados; Díaz fue efectivo en el 33 por ciento de los suyos.

Díaz explicó que la manera de atender cada una de esas molestias son ingiriendo medicamentos antiinflamatorios, además del uso de cremas analgélsicas que asisten en la reducción de la hinchazón. Obviamente el descanso es una parte importante, pero igualmente es necesario moverse un poco para ayudar al cuerpo a circular sangre y oxigenación las áreas lastimadas.

Elogiado por haber tenido el corazón de combatir frente a frente a Navarrete, buscando de todas formas lograr la victoria que le hubiera ganado su primera correa de campeón mundial, el boricua pagó bien caro el esfuerzo. Sufrió una cortadura en un pómulo y tuvo sangrado en la nariz y boca.

Pese a ello, y al dominio que tenía Navarrete en las tarjetas, Díaz nunca se quitó y continuó siempre yendo a la busca de su rival intentando derrumbarle para ganar la pelea vía nocaut.

“Tomé agua salina porque no podía respirar bien”, contó sobre otra estrategia realizada en los pasados días. “Boté dos coágulos de sangre que tenía. Ahora es mucho descanso e hidratar el cuerpo para explotar toda esa energía de los golpes. Son cosas típicas de una pelea dura”, afirmó.

Navarrete dijo que nadie le había pegado así. Que mi pegada es demoledora y es la primera vez que le hinchaban un ojo. También que cuando las veces que me tumbó, sintió que me levantada el doble de fuerte y no sabía qué hacer conmigo”

Christopher Díaz

Pese a que sobre el ring se dieron con todo poderío, ambos Díaz y Navarrete gestaron una bonita amistad antes de la pelea y la celebraron juntos posterior al combate al encontrarse en el vestíbulo del hotel donde se hospedaron en Kissimmee, Florida, para conversar de lo ocurrido dentro del ring pocas horas antes.

“Navarrete dijo que nadie le había pegado así. Que mi pegada es demoledora y es la primera vez que le hinchaban un ojo. También que cuando las veces que me tumbó, sintió que me levantada el doble de fuerte y no sabía qué hacer conmigo”, relató Díaz.

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