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Cotto sacude al estadounidense Shane Mosley durante el pleito del 10 de noviembre de 2007 en Nueva York. (Archivo)
Cotto sacude al estadounidense Shane Mosley durante el pleito del 10 de noviembre de 2007 en Nueva York. (Archivo)

Sobre el cuadrilátero, Miguel Ángel Cotto Vázquez ganaba sin jactancia y perdía sin excusas. Sus temporadas 2007 y 2008 son ejemplo idóneo de esto.

Cotto, para entonces campeón welter de la Asociación Mundial de Boxeo -su segundo título mundial- abrió el 2007 doblegando al campeón regional europeo Oktay Urkal vía nocaut técnico en el undécimo episodio de la pelea celebrada en el coliseo Roberto Clemente de Hato Rey.

En su próxima salida, superó al veloz noqueador zurdo Zab Judah, también vía nocaut técnico en el undécimo round, pero en el Garden. Judah sacudió en varias ocasiones a Cotto y le causó heridas profundas en el rostro. Pero el cagüeño resistió el embate, y tomó control en los asaltos intermedios para rematar a su rival en el penúltimo round.

Cotto cerró el 2007 con su mayor triunfo hasta entonces: vía decisión unánime sobre Shane Mosley en el Garden. Cotto dominó temprano con un relampagueante y potente jab que sorprendió al californiano.

Luego, agregó combinaciones en los asaltos intermedios y resistió un remonte de Mosley en las postrimerías para alzarse con el triunfo.

Entonces vino el 2008 y —luego de un cómodo triunfo sobre Alfonso Gómez el 12 de abril en Atlantic City— la muy comentada pelea con Antonio Margarito.

El tijuanense era famoso por su gran condición física y por su voluntad inquebrantable. En Puerto Rico lo recordaban por sus dos empates con Daniel Santos y sus dos aplastantes victorias por nocaut sobre Kermit Cintrón.

El 26 de julio de 2008 en el MGM Grand de Las Vegas, lo que muchos esperaban fuera la coronación de Cotto como el mejor peleador libra por libra, se convirtió en una pesadilla para el boricua. Luego de dominar con buen boxeo e intercambios a su rival, Cotto comenzó a dar señales de cansancio prematuro y a recibir cada vez más golpes de un Margarito, que aumentaba su presión con cada asalto que pasaba.

Para el asalto 11, con su rostro estropeado y sangrando, Cotto puso rodilla en lona y aceptó su primera derrota como profesional.

En el camerino inmediatamente previo a su próxima pelea -contra Shane Mosley- Margarito fue descubierto con una sustancia endurecida, parecida al yeso que utilizan los ortopedas, en el vendaje de sus puños.

Tras perder por nocaut ante Mosley, el tijuanense recibió una suspensión de más de un año por parte de la Comisión Atlética del Estado de California, sede del duelo.

Este suceso levantó suspicacias para muchos, debido al inmenso daño que Margarito le causó a Cotto en el rostro en su primer duelo. Pero Miguel aceptó la derrota sin arrojarle culpas a su rival o a terceros.

“Creo que los atletas cuando llegan a unos niveles adquieren ego, adquieren unas malas conductas, y ese fue mi caso, sin restarle méritos a mis oponentes”, dijo Cotto sobre su primera derrota.

“En la pelea con Margarito ese ego me llevó a hacer cosas mal, y a hacer la pelea equivocada. En el caso de Pacquiao, también”, confesó.