Una pancarta colgada en los portones de la entrada del estadio Stamford Bridge de Chelsea en contra de la integración del equipo a la Superliga. (Matt Dunham)

Londres — Los seis clubes ingleses que apoyaban la nueva Superliga europea desistieron el martes abruptamente de sus planes de incorporarse a este torneo, lo que amenaza con hundir el proyecto de un poderoso grupo de equipos, apenas dos días después de su lanzamiento.

Ahora, son conjuntos de España e Italia los que encabezan la iniciativa.

Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester United, Manchester City y Tottenham se apartaron del grupo de 12 clubes, en medio de las distintas críticas al proyecto. Incluso el gobierno británico advirtió con una legislación para impedir que se realizara esta competencia escindida respecto de los certámenes tradicionales en Europa.

Manchester City fue el primer equipo en abandonar el barco, al señalar que “formalmente inició los procedimientos para retirarse del grupo que promueve la Superliga europea”.

En tanto, Chelsea preparaba enviar la documentación para decirle a la Superliga que se quiere salir del bloque, informó a The Associated Press una persona con conocimiento de la decisión.

La persona habló con AP bajo la condición de no ser identificada debido a que Chelsea aún no ha comunicado su decisión a los organizadores del nuevo torneo, uno que mantendría a un grupo de clubes fijos a diferencia de la actual Liga de Campeones de la UEFA.

España e Italia cuentan con otros tres clubes por cabeza dentro de los fundadores.

“Es una buena noticia que Chelsea y City han entrado en juicio”, tuiteó el ministro de Cultura Oliver Dowden. “Todo lo de la ESL (Superliga) muestra cuán alejados de la realidad están los dueños. No han sabido anticipar la reacción de los hinchas, jugadores y todo el país. El fútbol es para los hinchas”.

El rechazo en Inglaterra a la Superliga se intensificó cuando la Liga Premier amenazó con tomar medidas contra los seis clubes rebeldes y el primer ministro Boris Johnson ponderaba presentar una legislación con el fin de impedirles formar una nueva competición europea.

El técnico del Manchester City Pep Guardiola advirtió que sumarse a una competición cerrada aparte de la Champions podría dañar la integridad y valores del deporte. Su contraparte de Liverpool Jürgen Klopp se mostró igualmente reticente frente a los planes de los dueños de su club.

La liga Premier ya había amenazado con expulsar a los seis clubes de la Superliga si se iban por su propia cuenta en Europa. Los otros 14 clubes se reunieron el martes y de manera “unánime y enérgica” rechazaron los planes de la Superliga.

Los seis clubes ingleses, con los dueños estadounidenses de Manchester United, Liverpool y Arsenal al frente, establecieron una alianza con otros clubes poderosos de España e Italia para fundar un torneo que revolucionaría las estructuras del fútbol europeo.

Fanáticos del Chelsea protestan a las afueras del estadio del equipo de la Liga Premier en contra de la Superliga. (Matt Dunham)

Chelsea y Tottenham también forman parte del proyecto que les aseguraría una participación garantizada año tras año en la Superliga, en vez de obtener la clasificación en base al resultado en la previa temporada de la Premier.

“El deporte no es deporte cuando no existe una relación entre esfuerzo y recompensa”, dijo Guardiola, cuyo Manchester City lidera la tabla de la Liga Premier. “No es un deporte cuando el éxito está garantizado. No es un deporte si no importa perder”.

Directivos de la Premier y representantes de organizaciones de aficionados se reunieron con Johnson, quien rechazó la Superliga por ser “anticompetitiva y amenazó con lanzar lo que llamó una “bomba legislativa” para frenarla.

El gobierno podría la regla cláusula 50+1 que rige en Alemania y que otorga a los aficionados una mayoría de votos, lo cual protege a los clubes de quedar bajo el control de inversionistas privados.

"Fanáticos, no clientes", lee un cartel en contra de la integración del Chelsea a la Superliga. (Matt Dunham)

“Todos los participantes estuvieron de acuerdo de que se necesitan tomar medidas para salvaguardar una competición justa y abierta, que es lo que queremos ver en el fútbol, y mantener el principio fundamental de que todo club tenga una oportunidad de enfrentar y ganar a los más poderosos”, dijo el despacho de Johnson en un comunicado.

La Superliga apuntaba a tener 16 clubes fundadores — con tres plazas por determinar — y otras cinco con un acceso más abierto.

Everton deploró la “arrogancia” de los clubes de la Superliga. Con nueve títulos, Everton es el cuarto equipo más laureado en la primera división inglesa y el cuadro de Merseyside era considerado como parte de la élite en la década de los 80 e inicios de los 90.

Su propietario mayoritario, el empresario británico-iraní Farhad Moshiri, ha invertido fuertes sumas en años recientes para que el equipo sea protagonista, fichando al astro colombiano James Rodríguez y al técnico Carlo Ancelotti para poder clasificarse a la fase de grupos de la Liga de Campeones por primera vez.

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