Ivellise Echevarría, en su momento histórico como primera abanderada de Puerto Rico en los Juegos Atlanta 1996. (Timothy Garrity)

En momentos en que una atleta podría convertirse en la segunda mujer en la historia del movimiento olímpico boricua en ser abanderada en unas Olimpiadas, la destacada exjugadora de la Selección Nacional de softbol, Ivelisse Echevarría, ingresó al pleno del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur).

Echevarría, quien fue la primera y ha sido la única mujer que ha cargado la bandera de Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos en Atlanta 1996, fue electa el sábado a uno de los siete puestos del interés público del Copur, por lo que tendrá derecho al voto para el abanderamiento hacia los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Los otros candidatos electos fueron Sara Rosario, Carlos J. Beltrán Svelti, Edgardo Rivera, Jorge O. Sosa Ramírez, Luis Rivera Toledo y Víctor López.

Echevarría dijo que le place trabajar nuevamente en pro del deporte en general, que ha sido su vida y que les ha abierto puertas a las mujeres.

“He sido una obrera del deporte”, declaró.

“Desde joven en el atletismo con la Federación de Atletismo de Puerto Rico, al softbol, todo mi desarrollo ha sido en el movimiento olímpico. Cuando termina la fase competitiva, se queda algo que no encaja porque sientes que falta algo. Esta nueva oportunidad la cojo con mucho entusiasmo y responsabilidad”, agregó.

La deportista se destacó en los deportes de lanzamiento en la década de 1970. Fue dos veces campeona en el impulso de la bala en la Liga Atlética Interuniversitaria con la Pontificia Universidad Católica de Ponce. Fue en esa universidad que la peñolana aprendió a jugar softbol.

Como sofbolista, fue una de las líderes de la Selección Nacional que en los 80 y 90 tuvo nivel mundial. Asimismo, fue escogida al Salón de la Fama del Softbol Internacional en el 2003.

En el plano profesional, fungió por 20 años como directora de la oficina de Recreación y Deportes del municipio de Guaynabo.

Segunda abanderada

Seis ciclos olímpicos han pasado desde que Echevarría se convirtió en la primera y única mujer en ser abanderada de Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos. Lo consiguió cuando el softbol femenino debutó oficialmente en esa justa deportiva.

Su ingreso al Copur a nivel administrativo coincide con la posibilidad de que surja una segunda abanderada en Tokio 2020 con la candidatura de la tenista de campo Mónica Puig o la tenimesista Adriana Díaz. También puede surgir una candidata del Equipo Nacional de baloncesto que logró el año pasado una histórica clasificación a Tokio 2020.

Echevarría, de 64 años, se emociona con la idea de que surja una segunda abanderada. “Nada me haría más feliz que pasar esa bandera a una segunda mujer”, argumentó.

“El esfuerzo, el trabajo para que nosotras lleguemos a lo que sea conlleva un esfuerzo mayor. Todavía padecemos de una sociedad machista. Abrir paso me enorgullece”, estipuló.

También hay candidatos varones, como el semifondista Wesley Vázquez, quien ha sido de los atletas más destacados mundialmente en los últimos dos años.

Faltan aún muchos procesos clasificatorios para Tokio 2020, que se celebrarán en el verano del 2021. De esos procesos podrían surgir otras candidaturas, como una para el Equipo Nacional de béisbol que lidera el dirigente Juan ‘Igor’ González y para el Equipo Nacional de baloncesto masculino en el que juega el baloncelista José Juan Barea.

Como líder del interés público, Echevarría dijo que Puerto Rico entero se debe unir en el esfuerzo de los atletas de llegar a Tokio 2020 aún dentro del marco de la pandemia. Cree que debe seguir ininterrumpida la tradición del movimiento olímpico boricua que tuvo su primera participación en los Juegos Londres 1948.

“Obviamente. Nuestra participación ha sido consistente y tenemos que continuar de esa manera. Los esfuerzos que están haciendo los atletas clasificados o los que buscan clasificar son extraordinarios, física y mentalmente. Ese esfuerzo hay que apoyarlo, no solamente por los que estamos en el Copur, sino por cada puertorriqueño”, declaró.