Las carreras en Camarero continuaron el jueves con normalidad tras la muerte de un empleado por COVID-19 en pasados días. (David Villafane/Staff)

Canóvanas. Una cinta negra en la puerta de la oficina del área técnica de circuito cerrado avisa el luto guardado en el Hipódromo Camarero por Miguel Hernández Oquendo, empleado de 51 años, que falleció esta semana a consecuencia del COVID-19.

“Era uno de los pilares aquí. Una persona versátil”, compartió Héctor Luis Hernández, supervisor del toalteño, quien trabajó en la empresa por 31 años.

“Fue uno de los propulsores para construir la pizarra electrónica. Aprendió la mecánica de todo el sistema por su cuenta. Era su bebé porque le daba mantenimiento”, agregó Hernández a El Nuevo Día.

La muerte de Hernández Oquendo y la información de otros supuestos contagios en la instalación levantaron alarma en la Confederación de Jinetes Puertorriqueños, presidida por Axel Vizcarra, al solicitar el pasado martes a la Comisión de Juegos del Gobierno de Puerto Rico la paralización de las carreras para garantizar la seguridad de la comunidad hípica.

El jueves, las carreras continuaron celebrándose con normalidad en la pista, tras la noticia el deceso de Hernández Oquendo, pero varios jinetes abordados por este diario mostraron preocupación por lo sucedido.

En la entrada del cuarto de los jockeys, custodiada por personal de seguridad, el veterano Francisco Maysonet expresó entre las rejas —para guardar distancia— que todos los montadores se realizarán este viernes las pruebas moleculares. “Hasta ahora, aquí hemos estado bien. No ha explotado nada aquí adentro. Pero en ningún lado estás seguro. Vamos a ver qué pasa cuando nos hagan la prueba a todos mañana (hoy). Cruzando los dedos de que nada malo pase”, dijo Maysonet, con 27 años de experiencia y quien se hizo la prueba por última vez el pasado 4 de junio.

En dicha fecha, se reanudaron las carreras luego de dos meses y medio de paralización por la cuarentena establecida por el gobierno ante esta emergencia.

Maysonet dijo que había quedado en la expectativa de que se iba a examinar semanalmente, ante las instrucciones dadas por la junta directiva de Camarero, presidida por Ervin Rodríguez. Sin embargo, la orden no se materializó.

“No sé qué pasó. A raíz que explotó eso, nos las van a hacer mañana. Se supone que sea semanal. Yo digo que no estamos seguros en ningún lado. Es algo invisible que mata a cualquiera. Aquí (en el jockey room) nos sentimos seguros, pero no sabemos quién sale y quién entra. Es muy riesgoso y hay que tener mucha precaución con esto. Se supone que si pasara algo, automáticamente paraban hasta que supiera qué está pasando. Vamos a ver qué dicen las pruebas. Dios quiera que salga bien. Si sale un positivo, hay que pararlas por un buen tiempo”, agregó Maysonet.

Para el viernes, la Asociación de Jinetes coordinó la realización de los exámenes con el Laboratorio Clínico Jomyr en la Casa Club Manuel “Pito” Caraballo.

El jinete Carlos Hiram Márquez, por su parte, no esperó y se hizo la prueba molecular ayer en un laboratorio privado. Espera los resultados el lunes. “Todos estamos preocupados, pero el empleado que falleció estaba trabajando en otro piso y nosotros estamos alejados. Cualquier cosa puede suceder, pero para llegar a nosotros (el virus) tiene que estar en contacto y cerca donde estaba trabajando. El temor no solo existe aquí, en todos lados porque la gente no se está cuidando”, declaró Márquez, con 31 años de experiencia.

El jinete guardó su opinión sobre si apoya el pedido de la Confederación para detener las carreras. “No puedo tomar decisiones. Es una cosa unánime entre todos. Como están las cosas ahora, si pasa algo peor, puede que sea algo más grave. Si uno de los jockeys o entrenadores de los caballos da positivo, ahí es diferente”, señaló Márquez.

Garantizan seguridad

Al igual que marzo, el Hipódromo Camarero exhibe pegatinas en el suelo con la recomendación de guardar distancia, estaciones de desinsectación de manos y carteles que piden la utilización de mascarillas en todo momento.

El jefe de seguridad de la instalación Elier Esquilín indicó que los protocolos salubristas no se han doblegado pese a los informes de contagios de empleados que realizan labores de reparación en el hipódromo por los daños causados por el huracán María en 2017. “Se ha garantizado a todo el personal de que tenemos una zona segura. No empece a eso, anímicamente hay compañeros que están afligidos porque era una persona (Hernández Oquendo) que llevaba muchos años trabajando aquí. En cuanto a lo demás, estamos trabajando tranquilos. Es una área buena para visitar y garantizamos todos los protocolos de seguridad”, recalcó.

El pasado lunes sobre 130 empleados de Camarero se realizaron las pruebas rápidas (serológicas) para detectar el virus. “Se realizaron las pruebas de seguimiento y toda la empleomanía dio negativo. No tenemos ninguna evidencia que el compañero fallecido se contagió aquí. Sus propios compañeros dieron negativo”, añadió Esquilín.

La vicepresidenta de proyectos del Hipódromo Camarero, María Cristina Mari, dijo a El Nuevo Día el martes pasado que Hernández Oquendo no se había presentado a trabajar por las últimas dos semanas tras reportarse enfermo.

En la zona de las gradas, el administrador de la Zona VIP José “Pantalones” Santiago, Ángel Figueroa, se opuso a cerrar nuevamente el hipódromo. “No tengo temor. Se desinfectó todo aquí. La persona que murió dos semanas no venía al hipódromo porque se excusó con una monga y luego de eso dio positivo. Aquí todos mis empleados se hicieron las pruebas el martes pasado en un laboratorio privado y dieron negativo”, sostuvo Figueroa, quien no tenido problemas mayores con la clientela que se ha presentado al salón desde la reapertura.