El hipódromo Camarero dejará de recibir público a partir del 15 de marzo, pero las carreras seguirán celebrándose.

Canóvanas. Ante la emergencia por el coronavirus en Puerto Rico, el hipódromo Camarero dejará de recibir al público a partir de mañana, domingo, hasta el 30 de marzo como medida preventiva, aunque las carreras de caballos continuarán celebrándose.

El presidente de la empresa operadora del hipódromo, Ervin Rodríguez, insiste en que no hay razón para detener la actividad deportiva, aunque no tenga aficionados en la instalación, pese a que otras entidades deportivas como el Baloncesto Superior Nacional (BSN), la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF), el Béisbol Superior Doble A y la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) pausaron sus competencias.

“A partir de mañana (domingo), el público apostador ya no podrá entrar”, informó el sábado Rodríguez a El Nuevo Día.

“Estamos tomando esa decisión siguiendo las recomendaciones de la gobernadora (Wanda Vázquez Garced) para colaborar con esa petición. Además, que entendemos que, a base del giro que ha tomado esto en Puerto Rico y los casos que se han certificado, ameritaba que tomáramos esa decisión”, agregó.

El viernes, Vázquez Garced confirmó tres positivos en la isla de los 17 casos sospechosos registrados en las últimas semanas. La primera mandataria exhortó a la ciudadanía a permanecer en sus hogares y reducir sus salidas de ocio.

Rodríguez exhortó a los apostadores y apostadoras a visitar las agencias hípicas y la página web ganadondesea.com para realizar sus jugadas.

“Pueden acudir a sobre las 500 agencias hípicas que tenemos en Puerto Rico, donde entendemos no hay ningún tipo de problema porque van pocas personas”, declaró Rodríguez, quien entiende que dichos establecimientos no cerrarán.

En las próximas semanas, Rodríguez informó que no habían eventos especiales programados en el calendario.

“Ni aunque lo hubiese. Los domingos eran los días que, a veces, celebrábamos eventos multitudinarios como el que celebramos el Día Internacional de la Mujer, que era el Clásico Defensora, que vino la gobernadora, la comisionada residente (Jenniffer González). Había miles de personas y eso ya no se va a repetir”, apuntó.

Además de los jinetes, al hipódromo solo podrá acceder un dueño de caballo junto el entrenador y mozo.

Preocupados los jinetes

Sin embargo, entre los jockeys hay preocupación que las carreras continúen por estar en riesgo a contagiarse, aunque no haya público en las gradas.

Javier Santiago, con 23 años de experiencia, expresó su inquietud de seguir montando luego de ganar la cuarta carrera de la jornada con Amanda Victoria.

“Nosotros estamos día a día, viendo cómo se está propagando el virus. Ahora mismo, estamos en una fase delicada, pero estamos tratando de aguantar lo más que podamos porque de esto vivimos. Pero, estamos conscientes de que si el virus contagia a uno puede afectar todo el sistema hípico”, indicó Santiago, quien tuvo ayer una reunión con la administración del hipódromo y el resto de los jinetes sobre los pasos a seguir.

“Esta es la primera medida (correr sin público) Pero, como nosotros estamos en constante contacto con dueños, entrenadores, paseadores, y todos los que trabajan en el ambiente, no podemos saber dónde estaban antes, si tuvieron algún contagio. Si vemos que en algún momento dado alguien de la familia hípica sale positivo, vamos a tener que tomar la determinación (de no montar)”, añadió.

El sábado, unas 200 personas, entre estos turistas, asistieron a Camarero para disfrutar y apostar en la jornada programada. Las paredes de la edificación, que exhiben una telaraña de andamios por las reparaciones en proceso luego de los daños causados por el huracán María en septiembre de 2017, exhibían carteles de información de higiene y el coronavirus.

Oficiales de seguridad tenían guantes y potes con líquido de desinfectar en las mesas. En la zona de apuestas, la “seller” Daisy Moreno Rodríguez, quien trabaja en el hipódromo desde 1999, también lucía guantes plásticos.

Bajan las apuestas

Indicó que el sábado se registró una merma en las apuestas. Al terminar su turno, dijo que tenía una reunión con su supervisor para conocer los pasos a seguir en las próximas semanas.

“Entiendo que me darán como un tipo de vacaciones”, expresó Moreno al inferir que no se quedará sin devengar un salario durante el cierre al público.

En las gradas, el matrimonio de Edith Roldán y José Castro, de 73 y 72 años, respectivamente, y parte de la comunidad más vulnerable al coronavirus, aplaudió la decisión de Camarero a pesar de que asiste todos los días al hipódromo.

“Te diría que es una acción responsable porque ahora mismo no saben si están contagiados porque los síntomas no se reflejan. Entonces, Camarero está tomando una acción acertada y los aplaudimos por eso”, opinó Castro.

“Es una buena idea”, agregó Castro. “Uno nunca sabe lo que pueda pasar. Tenemos que cuidar a las personas mayores. Cuando se toma una acción de esa clase hay que respaldarla”.


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