El primer torneo de Mónica Puig este año será uno de exhibición que se jugará desde la próxima semana en Charleston, Carolina del Sur. (EFE / Archivo)
El primer torneo de Mónica Puig este año será uno de exhibición que se jugará desde la próxima semana en Charleston, Carolina del Sur. (EFE / Archivo)

Una nueva sensación arropa a Mónica Puig en estos días. Tras pasar el periodo más largo de su vida alejada de las canchas de tenis desde que comenzó a practicar este deporte, toca volver. 

Normalmente, esto sería razón de júbilo y celebración.

Sin embargo, las circunstancias en las que se dará el regreso de Puig a las canchas tras recuperarse de su cirugía del codo derecho el pasado mes de diciembre son muy diferentes a las que imaginó. 

Su vuelta a la competición se dará en medio de la pandemia del COVID-19, una enfermedad que en marzo paralizó la gran mayoría de la acción deportiva alrededor del planeta. Poco a poco, las ligas deportivas  han encontrado la manera de reactivarse, y la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA) no se ha quedado atrás.

La WTA anunció el miércoles un calendario preliminar de torneos desde agosto, mes que culminará con el arranque del Abierto de Estados Unidos el día 31. Todos los torneos se realizarán sin público en las gradas y con estrictas medidas salubristas.

“Estoy ansiosa, tengo miedo, pero voy a jugar”, se sinceró Puig en una videollamada con El Nuevo Día.  

“¿Estoy cómoda con la situación? No. Pero así es esto. Yo tengo que trabajar, y mi trabajo me dice que tengo que montarme en un avión e ir de sitio en sitio a competir. Ahora mismo, apoyo la decisión de volver a jugar porque necesito trabajar y necesito competir.  Es necesario. ¿Estoy haciéndolo por puro placer? No, no me estoy sintiendo muy segura. Pero, a veces, hay que hacer cosas que uno no quiere porque debe. Pero, ¿me lo voy a disfrutar? Pues claro, porque amo jugar al tenis, amo mi trabajo. Seré un poco más cuidadosa”, abundó la campeona olímpica de los Juegos de Río 2016. 

Puig, que jugó su último torneo en Luxemburgo el pasado mes de octubre, primero “se mojará los pies” antes de competir oficialmente en la WTA desde agosto. Su regreso a competición se dará la próxima semana en el Credit One Bank Invitational, un torneo de exhibición que se realizará en Charleston, Carolina del Sur.

El certamen, que iniciará el martes, será sin público y entre las tenistas que participarán destacan Sloane Stephens, Bianca Andreescu, Sofia Kenin y Victoria Azarenka.

“Estoy muy nerviosa. No he estado en competencia desde octubre, me siento mohosa”, dijo Puig. “Lo estoy tomando de práctica, como cuando uno moja los pies antes de entrar al agua. Quiero sentir lo que es la competencia, pues me perdí los primeros tres meses (de la temporada). Pero estoy muy contenta, emocionada. No creía que iba a venir este día”.

Escucha aquí la entrevista completa en el podcast Tiempo Extra:

El certamen en Charleston, además, será su estreno bajo la dirección de su nuevo entrenador, el argentino Diego Veronelli. Ambos comenzaron a trabajar juntos a inicios de año, pero la pandemia los obligó a separarse y seguir entrenando a la distancia. Veronelli y el preparador físico de Puig, el también argentino Claudio Galasso, llegaron la semana pasada a Florida para retomar los entrenamientos presenciales y, en los próximos días,  conducir hasta Carolina del Sur. 

“Estamos restableciendo la relación. Nos estábamos comenzando a conocer, comenzó la cuarentena,  y todo el mundo se tuvo que ir.  Ahora nos estamos reencontrando, viendo lo que funciona y no funciona. Y todavía no he competido con Diego como entrenador. Estaremos viendo qué es lo que dirá en cancha, lo que me puede decirme para mejorar”, subrayó Puig.

Tras el boleto olímpico 

Cuando reinicie el circuito de la WTA, Puig estará colocada en la posición 90 del escalafón mundial, que se congeló tan pronto se detuvieron los torneos. 

La boricua de 26 años aún no conoce con certeza cuál será su calendario de torneos una vez reanude la acción en agosto, pero sabe que hará todo lo posible por estar en el Abierto de Estados Unidos. En días recientes, tenistas de renombre, como el serbio Novak Djokovic, han puesto en duda su presencia en Nueva York al entender que todos los protocolos establecidos —como no poder trasladarse a Manhattan en días libres— son excesivos.  

“Yo no faltaría a un grand slam. Para mí, lo de quedarse dentro de un hotel y no salir, no me importa. Yo a veces salgo, pero yo estoy contenta con ‘room service’, una película de Netflix y leer un poco”.

Sobre sus objetivos, no se fija alguno en específico. Sin embargo, lo que sí   merodea es la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio, que fueron aplazados para el verano del  2021 y donde defendería su medalla de oro en Río. 

La Federación Internacional de Tenis anunció que el corte olímpico se daría el 7 de junio, en el ranking luego del Abierto Francés del 2021. Para esa fecha, Puig tendría que estar entre las primeras 56 del mundo, aunque ese corte podría alargarse debido al máximo de cuatro tenistas que cada país puede clasificar.

 Otra alternativa para la puertorriqueña es clasificarse vía un comodín, el cual tendría altas posibilidades de obtener como campeona defensora.    

“Ojalá.Lo he pensado”, dijo Puig sobre la posibilidad de obtener el comodín. 

“Pero, obviamente, siendo atleta y competidora, quiero clasificar bajo mis propios méritos. Si no se da, pues no se dio y ojalá me puedan dar el wildcard. Quiero clasificar”, concluyó.