En la foto, la edición de 2013 de las Pinkin de Corozal, quienes jugaron por última vez ese año, en la serie final de la Liga de Voleibol Superior Femenino. (GFR Media)

A pesar de que las partes en conflicto parecen cerca de un acuerdo, será la voz del presidente de Norceca, Cristóbal Marte, quien tenga la última palabra sobre si se podría jugar la temporada 2020 de la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF).

Esto es así debido a que falta aclarar de cuánto es la deuda pendiente de la antigua franquicia de las Pinkin de Corozal, que jugó por última vez en 2013.

En principio, no luce como un asunto fácil de resolver pues de acuerdo a Norceca, organismo que rige el deporte en toda la región de las Américas y sus distintas ligas nacionales, la deuda que legó la anterior gerencia de las Pinkin era mayor de lo que informó la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV) a la entrante apoderada Lilibeth Rojas.

De la mano de la exjugadora Rojas, un nuevo grupo inició gestiones este año para intentar revivir la franquicia, incluyendo el saldo de unas deudas con jugadoras que heredó de la anterior administración. Sin embargo, una disputa comenzó alrededor del mes de septiembre cuando la ingeniero de profesión reclamó que el reglamento de la liga le permitía firmar jugadoras agentes libres antes de la celebración del sorteo de novatas.

La FPV declaró no ha lugar a la petición de las nuevas Pinkin, y Rojas llevó entonces el caso ante la consideración del Tribunal Apelativo y de Arbitraje Deportivo (TAAD) del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur). Luego de meses, el TAAD resolvió a principios de la pasada semana que la apoderada de Corozal tenía razón en su reclamo. Ante al decisión del TAAD, los apoderados de la LVSF decidieron cancelar la temporada ante la incertidumbre que causaría la inevitable apelación.

“Le envié un mensaje de texto al Dr. Trabanco porque anoche (lunes) nosotros llamamos a Cristóbal Marte porque estamos bien cerquita de terminar esto. Pero necesitamos tener unas cifras precisas de Norceca con relación a una alegada deuda con unas jugadoras extranjeras. Ya la deuda local se pagó a las cuatro jugadoras locales. Lo que él pidió fue que se le enviaran notarizadas las cartas de pagos que ya ellas firmaron. A mí me parece que eso no debe ser un detente ni un minuto más, buscar un notario y que haga esos cuatro afidávits”, dijo a El Nuevo Día el licenciado Jorge Sosa, uno de los tres recursos nombrados por la presidenta del Copur, Sara Rosario, al crear una comisión conciliadora para intentar resolver la controversia y rescatar el torneo.

“Ahora bien, hay una suma que la Federación tenía, de que había una deuda de $13,000 de intereses. Y ahora Norceca le cuadra eso a $92,000. Ese detalle hay que cuadrarlo, porque como correctamente dijo Lilibeth, ‘oye esa es una suma que nunca la hablamos’”, explicó Sosa, quien preside la comisión, aclarando que el tranque ahora está en el hecho de que hay discrepancias entre la cantidad que informó la FPV que se debe, y la que Norceca tiene en sus récords.

Al momento, Norceca tiene en pie un castigo a la franquicia por esas deudas viejas, por lo que no podría jugar en el torneo hasta que el organismo no levante la suspensión.

Deuda mayor a la reportada por la FPV

“Ese pago no se ha hecho porque cuando le dieron (informaron) la suma, no era lo que se había hablado. Estábamos hablando de $13,000 por los intereses. Está todo el mundo claro de que se debe. El problema es el cuánto”, agregó Sosa.

Dicho de otro modo, de una deuda de $13,000 que le informaron a Rojas, resulta que aumentó unos $79,0000.

La tarde de este miércoles las partes volverán a reunirse, indicó Sosa, al tiempo que esperan por una notificación de parte de Marte que les aclare en efecto cuál es la deuda real de la franquicia.

Ya Rojas ha dicho que no asumirá esa cantidad, pues no fue lo que se le informó inicialmente. No está claro si la Federación asumiría la diferencia, si Marte certifica que todavía hay una deuda pendiente mayor a la que a la apoderada conocía.

“Todas las partes involucradas estamos bien cerquita para llegar a un acuerdo. Si fuera entre ellos, hoy se resolvía, pero como hay un tercero que no es parte, que es Norceca... Don Cristóbal quedó anoche (lunes) en enviarle a la Federación, y la Federación a nosotros, los contratos para poder hacer un juicio de ellos”.

Optimismo en medio de la controversia

Por su parte, el licenciado Fernando Olivero, uno de los tres abogados asignados a la comisión, se mostró optimista de que la temporada se pueda celebrar a pesar de toda la controversia que se suscitó en los pasados meses.

Poco antes del fallo del TAAD en la disputa por el reclamo de las Pinkin para contratar agentes libres, el presidente de la FPV, Dr. César Trabanco, prohibió la participación de las Pinkin para el venidero torneo de 2020, aunque validó la confirmación de Rojas como nueva apoderada. Esto desató otra controversia antes de que el tribunal deportivo del Copur emitiera su veredicto favorable al equipo.

Por otro lado, un par de oficiales de equipos impugnó la confirmación de Rojas. Y en medio de toda esa controversia, justo después de la decisión del TAAD contra la Federación y una de sus ligas, la junta directiva del organismo optó por cancelar la temporada que debía arrancar el 24 de enero, alegando que por toda la controversia los equipos tendrían poco tiempo para el mercadeo y que esto a su vez afectaría la economía de las franquicias.

Al momento, sin contar a Corozal, las franquicias que componen la LVSF son Caguas, Guaynabo, Toa Baja, Juncos, Mayagüez y Naranjito.

“Hemos llegado a un punto de las conversaciones, donde te diría que podemos anticipar la posibilidad de salvar el torneo. Pero hay detalles particulares como la prohibición que no estaba en escena, por parte de Cristóbal Marte, de sancionar al equipo de Corozal por una supuesta deuda de jugadoras. Eso ha parado el proceso de negociaciones”, dijo Olivero.


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