De izquierda a derecha, Jamille Torres, dirigente de las Changas de Naranjito; Aury Cruz, jugadoras de las Amazonas de Trujillo Alto; y Juan Carlos Núñez, técnico de las Criollas de Caguas. (GFR Media)
De izquierda a derecha, Jamille Torres, dirigente de las Changas de Naranjito; Aury Cruz, jugadoras de las Amazonas de Trujillo Alto; y Juan Carlos Núñez, técnico de las Criollas de Caguas. (GFR Media)

Aury Cruz no escondió su frustración de que, por segunda vez en cuatro años, perdió la oportunidad de jugar una temporada completa de la Liga de Voleibol Superior Femenina (LVSF) tras estar una década activa en el exterior.

La veterana atacante de las Amazonas de Trujillo Alto fue una de las voces del deporte de la malla alta que lamentaron el sábado la cancelación de la temporada 2020 paralizada el pasado marzo por la pandemia del COVID-19.

El sábado en Caguas, la junta de directores votó 7-1 a favor de dar por terminada la campaña que solo pudo celebrar 74 partidos entre los siete equipos participantes. El Voleibol Superior Masculino corrió la misma suerte al ser cancelado antes de iniciar su campaña- con fecha original el pasado 21 de mayo-  luego de una votación de 5-2.

Es la segunda vez en cuatro años que ambas ligas cancelan o finalizan sus torneos por causas fuera de su control. En 2017, los estragos del huracán María también paralizaron la actividad deportiva.

“Es una tristeza porque uno pierde el ritmo, sin restarle a la emergencia que estamos viviendo. Ahora uno tiene que volver a esperar hasta enero, si es que deciden comenzar ese mes (la temporada 2021). Vamos de vuelta a la travesía de saber en cuál mes vamos a jugar, cuáles equipos van a jugar o no”, reaccionó Cruz a El Nuevo Día.

El deseo de la voleibolista estelar de 38 años era terminar su laureada carrera en la isla. Quería oficializar su retorno al torneo local en 2017 pero el huracán María cambió los planes. Tras regresar a Europa por par de años, Cruz volvió a tomar la determinación de integrarse a la liga y logró su objetivo al firmar con la Amazonas pese a tener ofertas para retornar a Europa.

No obstante, solo pudo participar en ocho partidos antes de la paralización de la competencia el pasado 11 de marzo por el primer toque de queda bajo la Orden Ejecutiva firmada por la gobernadora, Wanda Vázquez Garced.

“Mi plan era retirarme en Puerto Rico cuando estuviera terminando mi carrera, en un estado físico saludable, dar un espectáculo, ayudar al objetivo del equipo. Las cosas que han sucedido no están en el control de uno. Fui una de las que dije que deberían suspender la liga para no dejar a todo el mundo con expectativas e incertidumbre, porque todo el mundo se quiere preparar, otras personas tienen otros planes. Esto toma tiempo. Todo el tiempo me mantuve optimista de jugar, de que habría una solución para terminar el torneo”, indicó Cruz, a quien le pareció chocante la determinación final a pesar del entusiasmo que reinaba en la liga para jugar. 

"No puedo entender el cambio de opinión. Entiendo la protección de la salud de todo el mundo y que no se podía jugar sin fanaticada. Son las únicas cosas que puedo pensar para la cancelación. Pero para ellos, no era un impedimento", opinó.

Antes de la determinación del sábado, la liga y su ente rector, la Federación Puertorriqueña de Voleibol, se mantuvieron firmes en que podían reiniciar la temporada bajo el diseño de un protocolo salubrista estricto. Solo faltaba el permiso del gobierno para permitir la celebración de los deportes en conjunto, orden que aún no ha sido aprobada.

Así las cosas, la tardanza para reabrir las canchas, al parecer, hizo efecto en la decisión final de la junta directiva, determinación que no sorprende del todo al dirigente de las campeonas defensoras Criollas de Caguas, Juan Carlos Núñez.

“Era algo en lo que no tenía mucha fe (volver a jugar), en el sentido de lo que está pasando con los deportes a nivel mundial. Las situaciones para organizarse, las ligas profesionales fuera de aquí son más estables que esta sobre la decisión de comenzar o no. Prácticamente, una franquicia aquí depende mucho de la entrada del público. Al no darse esa seguridad del salario para las jugadoras, creo que es por ahí donde va la cosa. Casi el 100 por ciento de los equipos dependen grandemente de la entrada de fanáticos. Es un taller que cierra para muchas personas. En este tiempo, es duro. La salud va por encima. Me hubiese gustado jugarlo, seguro, pero la salud va por encima de uno”, indicó Núñez.

Según el técnico, la comunicación con el dueño de las Criollas Furiel Ramos siempre fue positiva para una posible reanudación. Sin embargo, Caguas votó el sábado en contra de jugar el torneo.

“Estaba positivo de que se iba jugar, incluso, con la instrucción de movernos para planificar. Ya tenía diseñado todo lo que se iba a hacer en la cancha. Me comuniqué con mi preparador físico y con la capitana de mi equipo (Karina Ocasio) para tener un plan sin ejecución hasta que fuera formal y firme (el regreso). Todo se quedó en palabras. Entendía que había liga a finales de julio”, agregó.

En Naranjito, el dirigente Jamille Torres- quien también está al mando del sexteto masculino en el municipio de la montaña- se mostró apenado por el efecto que tenga la cancelación en las jugadoras del patio.

“Me da mucha lástima con las jugadoras nativas que no tienen oportunidad de ir a Europa a exponerse. Puedo entender a los apoderados; ahora mismo pedir un auspicio es duro por la situación”, dijo.

“Es triste para el deporte que no podamos darle, más allá de la situación que está pasando, una competencia a todos esos jóvenes y niños que crecen con la ilusión de jugar voleibol. Pueden tronchar los sueños. Hay que pedirle a Dios que nos recuperemos de esto lo más pronto posible para poder jugar en un futuro cercano”, añadió.

Al igual que Núñez, Torres vio optimismo en la comunidad del voleibol por terminar el torneo 2020.

“Había optimismo en las versiones que escuché de los apoderados y gente cercana a las administraciones de los equipos. Pero, puedo entender la parte de las inversiones ridículas que hacen algunos apoderados para poder competir en la liga. Puedo entender que no se puede jugar sin fanáticos. Las Changas viven de la fanaticada y de auspicios gigantes, siendo nuestro apoderado (Jorge Dávila) el auspiciador número uno. Es triste. Deja en las jugadoras del patio un mal sabor”, opinó.

Puede restarle prestigio al torneo

Núñez, extécnico de la Selección Nacional,  fue más allá en decir que esta nueva cancelación le restará prestigio al torneo. 

"Estos golpes lo que están haciendo es que la liga, en su momento, no va ser una liga clave para las jugadoras del país, no la van a ver que se puedan desarrollar, buscar una profesión aquí en la isla. Van a buscar la manera de irse, ven mayor seguridad en el exterior que quedándose en Puerto Rico. Muchas de las voleibolistas, al principio, comienzan a vivir del voleibol. Se cierran sus talleres y no tienen miedo ahora de irse. El "boom" de irse al exterior cada día es más". 

Se cansaron de esperar

Sobre la decisión de la Junta de Directores del voleibol femenino, el director de torneo José “Picky” Servera abundó en que el peso para la cancelación estuvo en la desconfianza en los números de casos positivos presentados por el Departamento de Salud, más la tardanza para la reapertura de los deportes profesionales cuando otros sectores recibieron el permiso de operar bajo la nueva orden ejecutiva del gobierno.

“Vimos los pros y los contras. Lo primero cayó en la salud, la incertidumbre, contradicciones y desconfianza con las estadísticas. Fue el mayor peso que tuvo fuera del protocolo estricto que tenemos. Cómo podemos ejecutarlo si no sabemos de manera oficial cuáles son las condiciones. Segundo, seguimos sin saber la propuesta del gobierno para comenzar a jugar. Así de verdad que no podemos. Ya comenzamos a ver un daño económico a los apoderados. A pesar de que muchas de las jugadoras querían jugar, siempre estaba el miedo de contagio, aunque iba a participar en fase voluntaria. Igual, tenemos muchas de ellas que son madres”, explicó Servera.

Servera informó que había un acuerdo con un auspiciador para que la liga administrara las pruebas de COVID-19 a las jugadoras y personal técnico cada 14 días.

Pese a los planes establecidos, la paciencia de la liga por esperar el permiso del gobierno se acabó, incluso con la posibilidad de que el Departamento de Recreación y Deportes (DRD) notificaría el 1 de julio cuándo podrían reanudar los torneos profesionales. 

“No podemos seguir esperando porque seríamos injustos con las jugadoras que quieren ir a otras ligas, que ya van a comenzar. Si se seguía atrasando no iban a tener ofertas atractivas. (La cancelación) Fue con dolor en el alma, tristeza porque nos preparamos para cualquiera de los escenarios. Le dimos duro al protocolo. Ahí fue que caímos no hay de otra”, señaló.

Para enero la temporada 2021

Servera informó que la temporada 2021 está en agenda para comenzar el próximo 24 de enero, siempre y cuando la pandemia se encuentre controlada.

Sobre la próxima temporada, Cruz hizo un llamado a la liga para aprovechar el lapso y delinear un plan de campaña que no deje en el limbo a las jugadoras.

“Si pretende que esta liga sea como años anteriores, una liga profesional y de las mejores, deben aprovechar esta oportunidad para organizar, preparar y fomentar una liga profesional. Que no nos dejen en el limbo sobre volver a trabajar o no. Esto para nosotros no es recreación. Si quieren tener lo mejor, tienen que trabajar para lo mejor”, advirtió Aury, quien no descartó volver a jugar en el exterior el año entrante.