La galardonada novela de Eduardo Lalo será convertida en película por la directora Betty Kaplan (Vanessa Serra, Ana Teresa Toro)

¿Por qué grieta se entra a una palabra? ¿Cómo se le extrae la esencia a una frase? ¿Qué queda después que nos apropiamos de una historia, la leemos, la deglutimos y la hacemos nuestra? A veces nada, a veces, una versión propia.

La larga cultura visual de filmes que son adaptaciones de la literatura ha ofrecido infinidad de respuestas a estas preguntas que, a lo largo de su abarcadora trayectoria, no han dejado de estimular creativamente a la directora Betty Kaplan, venozalana americana, quien hace cuatro años reside en Puerto Rico. Conocida por películas como “Doña Bárbara”, “Of Love and Shadows”, “Almost a Woman” y “One Hot Summer”, -todas ellas adaptaciones de novelas- la directora y guionista compartió con El Nuevo Día, su próximo proyecto, la adaptación al cine de la novela “Simone” de Eduardo Lalo, reconocida con el Premio Rómulo Gallegos en el 2013. Kaplan lleva desde el 2014 laborando en la materialización de este proyecto que ahora camina a paso firme.

El protagonista será el actor de origen puertorriqueño Esaí Morales, quien precisamente el pasado miércoles conoció por primera vez al autor Eduardo Lalo. La sintonía era evidente. Morales ofrecía su visión del guión, comentando que a su juicio sería algo así como una versión puertorriqueña de la película “Taxi Driver” de Martin Scorsese, por la forma en que el personaje principal deambula por la ciudad, en aquel caso sobre ruedas, y en Simone a ras del suelo. A Eduardo Lalo, la referencia le sorprendió positiva e inesperadamente, como reconociendo nuevos ángulos de su propia creación. Al compartir esas ideas se dieron la mano. El proceso creativo ya comenzó para Morales.

Sin embargo, para Kaplan, inició años atrás cuando leyó en este diario una entrevista al autor. Ahí descubrió la historia que, al día de hoy, le ha dado la vuelta al mundo con traducciones que van del inglés al serbio, pasando por el griego, entre otras. Conoció la historia de la joven mujer china residente en Puerto Rico Li Chao, de un escritor y artista visual solitario y reflexivo que comienza a recibir notas que alterarían para siempre su cotidianidad, descubrió un San Juan ajeno a las playas y las palmeras y el microcosmos de la comunidad china en la isla. En fin, Kaplan se enamoró de la historia y una mañana, al escuchar al autor ofrecer una entrevista radial, llamó a la emisora y le dejó un mensaje.

“En esa época yo estaba ya harto de ver gente, agobiado con tantas entrevistas después del premio. Así que cuando veo la nota pensé que se trataba de una estudiante de maestría con mucho deseo, que piensa que puede hacer una película de la nada. No llamé en varios días, pero al final me doy cuenta de que evidentemente no lo era. Mi ignorancia era total y luego de ver todo lo que ha hecho, supe que se trataba de un proyecto que sí me interesaba”, rememora Lalo acerca de aquel primer encuentro del que ya ha surgido una amistad, también junto al productor del filme, Peter Rawley.

Lo próximofue la creación del guión, ejercicio incluso previo a las traducciones. Kaplan, primeramente, trabajó una especie de resumen traducido al inglés de unas cien páginas -casi la mitad- de la novela, para poder compartirlo con el productor y luego, se entregó a la creación del guión.

“Yo desde el principio estuve claro en que ese era su proyecto y yo no iba a meter la cuchara”, dice Lalo quien se limitó a contestar las preguntas de Kaplan, y a ofrecer sus observaciones en cuando a los díalogos, ritmos narrativos y algunos aspectos de vital importancia para él.

“No quería que la luz de la película pareciera un comercial de hora y media, que creo es uno de los grandes defectos del cine puertorriqueño, también que esto es una tragedia y deseo que esta película ojalá sirva para romper con el prejuicio ante lo puertorriqueño”, señala el autor con relación a la noción de que el imaginario de lo puertorriqueño y lo caribeño, suele ser percibido -y comprado- a nivel internacional como algo muy alejado de cualquier cultura intelectual. Terminando siempre presos de esa cuestión caribeña y afroantillana, de ser siempre solo cuerpo y nada más. Contra esa idea, se rebela Simone y esto será evidente en el filme.

Una vez completó el guión, trabajo que Lalo describe como “sumamente meticuloso”, Kaplan le envió el guión con una recomendación: “tómate un doble whiskey”. Ella le apostó a su labor de “entrar dentro de las palabras para entender cuál era de verdad la entraña... y creo que lo que está ahí es el amor por la escritura y una visión sobre lo que es el amor”. Para él, el guión fue como leer el trabajo de un instrumentista que transcribe una obra para otro instrumento. “No se puede reproducir y por lo tanto se toman unas libertades pero honra el espíritu de la novela”, dice.

Una ciudad rota

Kaplan lleva alrededor de dos años trabajando la selección del elenco para la película, cuyo papel protagónico femenino recayó en la actriz Steph Song, de origen chino nacida en Malasia. Armando Riesco tenía el rol protagónico inicialmente. El elenco lo completan figuras como Braulio Castillo, Zoribel Fonalledas, Bruno Irizarry, Caterina Murino y Geraldine Chaplin -hija de Charles Chaplin-, quien será la encargada de la icónica tienda de antigüedades Grandma’s Attic de la novela. También advierten que habrá alguna que otra sorpresa en el elenco.

En el caso de Esaí Morales, el guión llegó a sus manos para que interpretara un personaje más pequeño, sin embargo, el escritor -quien no tiene nombre en la novela- le impactó. “Por alguna razón me sentí atraído al profesor ya que estoy mayor y no soy el niño que era antes. Me identifiqué mucho con el tema, con la belleza, con el intelectualismo que es algo por lo que no somos muy conocidos los puertorriqueños en los Estados Unidos pero que está ahí. También es un mundo dentro de otro mundo, como las muñecas rusas, una minoría dentro de otra minoría... Es una bellahistoria, y yo también tuve una amante china, pero no hay que hablar de eso”, comparte acerca de este personaje cuyo universo interior -caótico, intenso e introspectivo- será trabajado a través de dibujos y animaciones gráficas, que serán creación del dibujante mexicano Ángel Boligán, a quien la directora conoció también a través de las páginas de este diario.

“Es casi poesía Simone, todo el lenguaje es precioso. Había una cosa con la mentalidad del profesor que me surgió pensando en que era como si tuviera un tsunami interno y llegué a la conclusión de que los dibujos serían la mejor manera de hacer esto visualmente”, describe Kaplan, toda vez que adelanta que el filme está listo, en espera apenas de algunos aspectos de la producción, para comenzar a filmar lo antes posible, con toda probabilidad hacia fin de año.


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