¿"Star Wars: The Rise of Skywalker" llena las expectativas? Nuestra crítico de cine, Juanma Fernández-París, salió "satisfecho".

Uno de los logros más impresionantes de Star Wars The Rise of Skywalker, producción de LucasFilms, que comienza a exhibirse este jueves en Puerto Rico, es darle credibilidad a la noción de que este es el capítulo final de una saga.

Lo peor que podría haber pasado con el episodio nueve de esta franquicia es que la trilogía de Rey (Daisy Ridley), Finn (John Boyega), Poe Dameron (Oscar Isaac) y Kylo Ren (Adam Driver) no tuviera un final satisfactorio. Afortunadamente, el cineasta J.J. Abrams no solo logra darle un toque inevitable al cierre de la saga, sino que hace entrega de un episodio que toma lo mejor de los filmes anteriores y los entrelaza con una cohesión dramática inesperada e indiscutiblemente emotiva.

En contraste directo a The Force Awakens, para Abrams en esta ocasión plasmar y explotar la esencia original de Star Wars no es sinónimo de un ejercicio de nostalgia. The Rise of Skywalker claramente carga con ecos de A New Hope, Empire Strikes Back y Return of the Jedi, pero, en esta ocasión, el guion de Abrams y Chris Terrio logra contextualizarlo de una forma mucho más orgánica dentro de los destinos de los personajes nuevos.

Lo otro que hay que resaltar es que, aunque este filme tiene un ritmo y un tono diferente al episodio anterior, las secciones más interesantes e impredecibles de The Rise of Skywalker vienen directamente de la profundidad e intimidad que se logró con los personajes de Rey y Kylo Ren en The Last Jedi. Cuando comienza el filme esto no es del todo evidente.

La película carga con más de una docena de detalles o momentos que hacen ver a este director como un niño, que reclama sus juguetes después de habérselos prestado a un compañero por un ratito. Sin embargo, Abrams y Terrio son lo suficientemente inteligentes para reconocer que la resonancia emocional de este final se desprende directamente de las decisiones más atrevidas y contundentes que el guionista y director Rian Johnson tomaron en The Last Jedi.

Como consecuencia de esto, esta película de Star Wars se mueve con la intensidad de un filme de aventuras y acción, pero toma cada oportunidad disponible para explotar la conexión emocional del público con estos personajes. Dentro de esta serie esto es una ecuación cinematográfica familiar, pero, en esta ocasión, es ejecutada con más efectividad, elegancia e inteligencia.

De la misma forma, este filme continúa con la tradición de tener pérdidas inesperadas dentro de los personajes principales, figuras que resucitan convenientemente y más de una docena de virajes sorpresas. Sin embargo, en esta ocasión, el tono del filme logra escapar la trivialidad de esos recursos de telenovela que le restaron un poco a la magia en Return of the Jedi y aplastaron por completo la narrativa de The Phantom Menace, Attack of the Clones y Revenge of the Sith. Irónicamente uno de los puntos más flojos de este guion es la forma accidentada en como ignora todos los posibles triángulos amorosos que se habían insinuado en los dos filmes anteriores a la misma vez que insiste en tratar de crear configuraciones nuevas con personajes que estamos conociendo por primera vez.

Aquel que esté dispuesto a quejarse de la simpleza de la estructura dramática de esta oferta de Star Wars, claramente, no recuerda o está en negación de cómo se trabajó la trama en la trilogía original. De la historia de The Rise of Skywalker, lo único que se debe revelar es que la resurrección del Emperador Palpatine no es un secreto o una sorpresa si no el incidente inicial. Encontrar la forma de detenerlo es la misión principal para Rey, Poe y Fin en esta película y lo que empuja la trama a secuencia tras secuencia de acción.

Aun así, la verdadera tensión dramática reside con la figura de Kylo Ren y la amenaza constante de que sus acciones empujen a Rey hacia el lado oscuro. El que la resolución de ese conflicto registre como algo inevitable sigue siendo el triunfo más grande del capítulo final de una trilogía que se realizó sin una visión artística concreta.

Lo otro que es distintivo de este final es que sucede en un panorama donde la mayoría del público sabe que esta no será la última vez que Disney explotará la viabilidad comercial de Star Wars. La inversión billonaria de este estudio de cine en la galaxia creada por George Lucas garantiza que habrá más trilogías, series y todas las encarnaciones posibles de esta propiedad. Aun así, la destreza indiscutible de J.J. Abrams para generar entretenimiento de primera hace posible que la narrativa de los filmes originales de Star Wars concluyan en The Rise of Skywalker con la misma magia con la que comenzaron.


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