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El aparato y sus rayos van descifrando los pigmentos. Se desplaza. Lentamente recorre la obra de 15 pies de alto por 30 de ancho. Tres personas en batas blancas documentan el proceso. No importa si la pintura habla o nos canta 12 plenas de nuestra tradición; por unas horas lo importante es desentrañar el pigmento, llegar a la materia prima, al núcleo posible de lo que fue ese color antes de hacerse cuento. En fin, se trata de entender de qué está hecho para que no deje de estarlo, principal gesta de la ciencia que persigue con tanto esfuerzo eso de vencer el paso del tiempo.


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