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En ocasiones descubrimos huellas que rebasan la historia conocida. En esta ocasión describiremos a grandes rasgos el Centro Ceremonial Indígena de Tibes, en Ponce, un rastro de nuestra prehistoria que registra el estilo de vida de las culturas precolombinas que florecieron en Borikén alrededor de 700 años después de la era cristiana y hasta el comienzo de la colonización española.

El Centro Ceremonial Indígena de Tibes fue descubierto tras el paso del huracán Eloísa por el litoral sur de Puerto Rico en 1975. En una finca de Ponce quedaron al descubierto muchos objetos y formaciones con rocas que hicieron pensar a los arqueólogos que en el lugar subyacía un importante tesoro indígena. No se equivocaron.

“Cuando la erosión causada por el huracán Eloísa dejó a ras de superficie algunos artefactos y pedazos de vasija” , dice Irma Zayas, directora del Museo de Tibes, “el señor Luis Hernández, custodio de las tierras privadas, informó lo descubierto a la Sociedad Arqueológica del Suroeste, así como a la Sociedad Guaynía”.

“De ahí la decisión del Gobierno Municipal (de Ponce) de expropiar estas tierras con el fin de salvaguardar y exponer el patrimonio cultural de la ciudad”, agrega.

Un equipo de arqueólogos, geólogos e historiadores realizó cuidadosas excavaciones que confirmaron el valor del sitio. La directora del museo, que fue inaugurado el 30 de abril de 1982, señala que para recrear en la medida de lo posible el estado original del parque ceremonial, “se hicieron pruebas de fotografías infrarrojas, se detectaron piedras en líneas o calzadas y, de acuerdo con las mismas, se le dio forma a los bateyes y plazas”.

“En el lugar se aprecian siete bateyes y dos plazas, destacándose tres tipos de estructuras: cuadradas, rectangular y redonda. En las mismas celebraban diferentes actividades tales como los areytos, juegos de pelota o batú y ceremonias de la cojoba”, detalla.

Asimismo, Zayas destaca la importancia de este hallazgo al subrayar que “Tibes es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes en Puerto Rico y las Antillas ya que se encontró evidencia clara de ser uno de los poblados más antiguos habitados por las culturas igneri y pretaína”.

“Los resultados de sus hallazgos han sido relevantes para revisar algunos de los conceptos de la arqueología antillana”, prosigue. “Posee plazas ceremoniales, un área donde se ha recreado un yucayeque (poblado indígena), un museo donde se presenta un orden cronológico de todas las culturas que habitaron en Puerto Rico, contiene una exhibición de artefactos de cerámica, vasijas y utensilios”.

“El Centro también es un jardín botánico natural donde se encuentran árboles endémicos y plantas medicinales que se han reproducido naturalmente, muchos de ellos desde la época de los indígenas”, agrega.

El Parque Ceremonial de Tibes cubre nueve cuerdas cerca del río Portugués (antes Baramaya) y todo sugiere que allí vivieron varias culturas hasta poco después de la invasión española. Además de la riqueza arqueológica documentada por el arqueólogo Christopher Espenshade, de New South Association, se hallaron más de 400 enterramientos, tres de ellos con las osamentas boca abajo, lo que, según la arqueóloga independiente Raquel Camacho, rompe con la costumbre indígena de enterrar los muertos en posición fetal.

En este lugar, día tras día, se llevan a cabo transcendentales estudios arqueológicos, históricos y forenses que develan detalles de lo que era la cotidianidad de nuestras raíces aborígenes. Es el lugar ideal para reencontrarse con el pasado.


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