En su presentación, Yo- Yo Ma busca intercambiar expresiones, gestos, las euforias de la relación entre su interpretación de las Suites y la acogida del público. (Suministrada) (horizontal-x3)
En su presentación, Yo- Yo Ma busca intercambiar expresiones, gestos, las euforias de la relación entre su interpretación de las Suites y la acogida del público. (Suministrada)

Por Liliana González Moreno / Especial para El Nuevo Día


El renombrado violonchelista chino-estadounidense Yo-Yo Ma llegó a San Juan para una de sus paradas musicales como parte de su ambiciosa gira The Bach Project de 36 conciertos en ciudades de diversos continentes. 

Anoche, en un concierto único, realizó su interpretación de las Seis Suites para violonchelo solo del compositor alemán Johann Sebastian Bach (1685-1750).  

El público agotó, en las primeras 48 horas, las entradas disponibles para la sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré. De manera que, la transmisión en directo, con pantalla grande y sonido amplificado, en cinco lugares de la ciudad, se convirtió en una alternativa para quienes no alcanzaron boletos. Estos espacios fueron el teatro del Recinto Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y de la Universidad del Sagrado Corazón, la plazoleta de la Corporación del  Centro de Bellas Artes, el Parque Jaime Benítez, y el Cuartel de Ballajá.  De esta manera, la sala de concierto  se convirtió en el espacio privado, de interpelación directa y vital con el músico, mientras que los escenarios externos, en el espacio público, recurrían a la escucha pasiva. Ambas audiencias asistieron a un concierto de dos horas y media de duración, con la mínima interrupción de aplausos y ovaciones al finalizar cada Suite, a excepción de la quinta y la sexta cuyas piezas se interpretaron de manera continua, con el mínimo guiño de una parada más prolongada, que teatralizada con el arco alzado y la mirada sostenida, sorprendió luego a algunos de los asistentes en el inesperado final.

Intencionadas preguntas  -en diálogo con las palabras de bienvenida al concierto por parte de  Myrna M. Rivera, presidenta de la Junta Directiva de Pro Arte Musical- bordean este escrito: ¿Qué atrajo tanto público, inexistente en otros conciertos? ¿La promoción, la relevancia mundial del intérprete, el conocimiento de la obra de Bach, la afición por una idea populista de “alta cultura”, la institución que convoca, la experiencia de goce estético, una memoria de vida, el ansia por una comunicación musical históricamente informada? ¿Cuál fue la expectativa y qué impacto cultural tienen estos eventos en la sociedad puertorriqueña actual? Las respuestas contestarían, en parte,  la interrogante que el virtuoso Ma anotó en sus notas al programa: ¿Qué podemos hacer juntos,  ¿qué no podemos hacer solos? Tal vez esa pregunta sea su premisa, aquello que de sentido y  permita diferenciar cada interpretación de las Suites en  esta gira. 

La filosofía de vida de Yo-Yo Ma está explícita en su hacer cotidiano:  Silkroad, “la ruta de seda”, proyecto colectivo del que es fundador, va sumando músicos de todas partes del mundo, desde Asia hasta América, interconectando culturas y experiencias diversas que se constituyen en un proyecto educativo. Esas experiencias generan otros modos de abordar la música, aportan otra interpretación a creaciones de antaño.

Algo así sucede con The Bach Project, basado en un deseo de comunicación con el público durante el concierto que permita crear puentes culturales. Yo- Yo Ma busca intercambiar expresiones, gestos, las euforias de la relación entre su interpretación de las Suites y la acogida del público. 

Se desconoce la fecha precisa en que Bach, el compositor alemán, compuso las Seis Suites para violoncello. Se considera que ocurrió entre los años 1717-1723,  y que fueron obras utilizadas con fines pedagógicos, a manera de estudios mecánicos. Sería oportuno acotar, que de esa época (1712) data el violonchelo Stradivarius, el famoso Davidoff que custodia el maestro Ma.  Sin pretender una biografía cronológica de estas piezas, damos un salto al año 1890, cuando el chelista catalán Pablo Casals descubre el potencial técnico musical que contenían. Solo tenía trece años y desde entonces estudió diariamente las suites, por más de doce años, y se convirtió en el primero en interpretar completa, una de las suites de Bach para violonchelo. 

Este descubrimiento, las coloca como uno de los mayores retos violonchelísticos del siglo XX en adelante. Una mirada a los grandes intérpretes del siglo XX habla de las múltiples grabaciones que existen de las Seis Suites de Bach y sus diversos modos de ejecución. Obras de inagotable riqueza, diría el chelista mexicano Carlos Prieto. 

Desde hace seis décadas, estas suites son las  “compañeras musicales constantes” de Ma, tal y como continúa mencionando en las notas al programa de concierto.  De esta manera Bach - Casals - Yo-Yo Ma,  se convierten en compañeros del viaje musical The Bach Project a tierra borinqueña, creando un puente entre la composición, el descubrimiento y la conexión cultural contemporánea que puede ser explorada. Un relato de memoria de este concierto podría escribirse de la siguiente manera:

A teatro lleno se realiza el concierto de Yo-Yo Ma en San Juan. Lo acompaña un escenario modesto: la silla que será por él ocupada y un micrófono. Escenario que, poetizado, podría relacionarse con la filosofía de cierto teatro tradicional chino como el de la Ópera de Pekín. Cada Suite concluye con aplausos redondos y ovaciones que van in crescendo a medida que avanzan las danzas. Semejante material musical (36 piezas con repeticiones) no puede interpretarse de manera continua sin que intervenga una filosofía de vida, de comunicación musical de ideas que han sido exploradas y desarrolladas según la vivencia personal del intérprete.  Los preludios definen el carácter de cada ciclo,  parecen evocar el deseo de conexión del intérprete con un universo cósmico, de exploración del alma humana, que Yo- Yo Ma parecía plantearse en sintonía con el público, intento no siempre logrado, pero memorable al final del segundo preludio cuando una ovación espontánea de satisfacción provocó su sonrisa y, tal vez, el primer diálogo comunicativo con el público. 

Notable es su comprensión de los procedimientos técnicos de composición de Bach: una aparente monotonía rítmica en piezas centrales de cada Suite, que se rompe con las cadencias dramáticas y de nuevo busca la recuperación del pulso; partes de la obra que el intérprete aprovecha para hacer gala de una técnica versátil que recuerda, en algunos aspectos de manejo del arco y recursos de la mano izquierda, el legado técnico de Casals. 

Algunas danzas evocaron tangos, ensembles de gaitas, u otros referentes que dan cuenta de sus búsquedas expresivas de otras culturas y la posibilidad de interconectar mundos sonoros disímiles en época y estilos.  Un aspecto imprescindible es el efecto subjetivo de memoria armónica y temática de cada pieza. La sensación de sonidos o melodías que se prolongan, que ya no se escuchan pero que imaginamos que siguen presente, a manera de acústica de templo religioso barroco; todo ello resultado de la composición de Bach en su manera de concebir el chelo a veces como dos instrumentos en uno, o dos instrumentos y hasta tres tocando a la vez. La Suite 3, sin dudas fue magistral en este concierto, creando tal vez el cierre a una primera parte del ciclo, para convertir la Suite 4 en parte central y mostrar una quinta y sexta Suites que constituyeron, sin dudas, el mayor reto para Yo-Yo Ma y un momento de evidente concentración e incluso introversión interpretativa.

Llegado el final del performance, donde todos imaginábamos largas ovaciones y aplausos, aún con el “sonido Bach- Yo- Yo Ma”  en la memoria,  se anuncia una sorpresa. A la escena se incorpora el cantautor boricua Alberto Carrión, la joven guitarrista Maribel y el coro de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Cayey, bajo la dirección de Amarilis Pagán para ofrendar la canción Amanecer borincano, a la que se suma el propio Yo Yo Ma.  Cualquier opinión defendería uno u otro punto de vista. Podemos imaginar el sentido local de esta irrupción sorpresa, pero sin dudas, muchos extrañamos quedarnos con el sonido de Bach y ofrendar con aplausos dos horas y media de desbordante fuerza creativa a lo Yo- Yo Ma.

Una vez terminado, resta el agradecimiento a la producción y auspiciadores de esta presentación The Bach Project. La memoria de un Yo Yo Ma inspirado en cada experiencia de vida con culturas diversas,  y un documentado programa de concierto realizado por Rosalía Ortiz Luquis con la ilustración de portada inspirada en el evento por el artista puertorriqueño Sergio Vázquez. Ingenieros de sonido, luminotécnicos, equipo de producción, directores de transmisiones, personal del teatro, Pro Arte Musical, gracias.


💬Ver 0 comentarios