Raymond Torres-Santos ha puesto sus conocimientos y experiencia al servicio de la historia del beato boricua. (Suministrada) (semisquare-x3)
Raymond Torres-Santos ha puesto sus conocimientos y experiencia al servicio de la historia del beato boricua. (Suministrada)

El cineasta Luis Molina Casanova tiene maneras muy singulares de estrenar sus películas.

Su largometraje “La guagua aérea” (1993) se estrenó mientras los espectadores la veían en un viaje en avión de Puerto Rico a Nueva York.

En esta nueva ocasión, ante el debut de su nuevo proyecto cinematográfico, “Vivimos para esa noche”, que cuenta la vida del primer beato puertorriqueño, Carlos Manuel (Charlie) Rodríguez Santiago, Molina Casanova ha apostado por darle un lugar prominente a la música que acompaña esta historia llena de espiritualidad.

Es por esto, que los días 5, 6 y 7 de abril, el filme se proyectará con un concierto de la partitura original del filme, obra del compositor y director musical puertorriqueño Raymond Torres Santos, quien estará al frente de la presentación.

Será un concierto que servirá como antesala a la proyección de la película.

El proyecto es de gran envergadura: la orquesta sinfónica Puerto Rico Studio Orchestra, el coro mixto Ars Coralis, el Coro de Niños de Caguas y la soprano Melliangie Pérez tendrán a su cargo darle vida a la partitura.

Torres Santos, quien reside en California, donde se desempeña como Profesor de Composición de la California State University, Long Beach, en Los Ángeles, viajó a la isla expresamente para dirigir esta serie de conciertos.

“Ser parte de esta producción tiene varios significados para mí en muchos niveles: primero, me parece que nos ha tocado a nosotros honrar y recordar dignamente a un puertorriqueño que tuvo una vida intachable; segundo, es un momento significativo en la producción fílmica de Luis Molina pues se trata de su película número 60 –y aunque había ya trabajado con él, este proyecto solidificó el proceso creativo entre director y compositor; y tercero, la trama y el tema de la película me dió oportunidad de regresar a incorporar música religiosa y vocal a mi repertorio composicional - anteriormente lo habia hecho en mi composición, Requiem (1995). Además, el proceso fue muy emotivo pues mientras escribía la partitura de la película, a finales del año pasado, mi padre Ramón estaba en sus últimos días. De hecho, terminé la música días antes de que muriera. Por lo tanto, las escenas del beato con su padre y Don Abelardo (a quién quería como un padre), así como de la muerte misma del beato, fueron muy emotivas para mí. En fin, la película está bien realizada y cuenta con actuaciones impresionantes de actrices y actores puertorriqueños”, manifestó Torres Santos a El Nuevo Día.

Presencia de Tony Croatto

Son muchos los momentos especiales los que rodean la música que refuerza el mensaje de fe y espiritualidad del filme.

La música de la película fue compuesta expresamente para esta obra del séptimo arte, la cual fue filmada antes del huracán María, por consiguiente presenta la belleza natural de Puerto Rico en todo su esplendor.

“Para transmitir la intensidad y emoción de esta producción cinematográfica, hice uso de la fuerza de una orquesta sinfónica, coro mixto, coro de niños y una soprano. La partitura incluye la canción original, ‘Como gracia en el alma’, usando la letra de una carta de amor escrita por la Dra. Carmen Judith Nine Curt a Charlie durante su juventud. Para mi sorpresa la Dra. Nine Curt fue mi profesora durante mis estudios en la Universidad de Puerto Rico. La banda sonora también incluye la canción ‘La Tierruca’ del compositor Braulio Dueño-Colón y el poeta Virgilio Dávila, así como la danza, ‘Impromptu’ de Luis Rodríguez Miranda. La película termina con la canción, ‘Gracias’, de Tony Croatto, quien fue quien le sugirió a Molina que hiciera una película sobre el beato. Así, que la presentación en vivo consistirá de esta música la cual incluye mi arreglo sinfónico acompañando al mismo Tony Croatto cantando a través de una grabación.

Una pasión musical especial

Para el compositor y director puertorriqueño, quien se ha destacado tanto en la música clásica, como en el género tropical y el jazz, componer música para el séptimo arte es una especie de pasión aparte.

“Aunque componer para cine es una de las múltiples facetas en mi producción musical, la cual incluye música orquestal, electrónica y vocal para la sala de concierto, ballet, teatro, radio, television y cine, este medio me apasiona desde mi niñez cuando me cautivó la música de Alfred Newman, Bernard Hermann y Dimitri Tiomkin y luego André Previn, Lalo Schifrin Quincy Jones, Michael Legrand, Jerry Goldsmith y John Williams (quienes más tarde se convirtieron en mis mentores). Es ese interés el que me llevó a estudiar seriamente esa carrera en UCLA donde obtuve un doctorado en música y estudié bajo la tutela del compositor de cine y colaborador de Charlie Chaplin, David Raksin”.


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