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Como padre e hija en la vida real, Agustín e Ilé Nicole Rosario, siempre habían anhelado actuar juntos. (Suministrada)
Como padre e hija en la vida real, Agustín e Ilé Nicole Rosario, siempre habían anhelado actuar juntos. (Suministrada)

Toda madre o padre de adolescentes probablemente ha levantado las cejas más de una vez al escuchar la lírica de las canciones de música urbana que son favoritas de sus hijos e hijas.

Tal vez han discutido con ellos al respecto, han impuesto límites sobre qué pueden escuchar o quizás, simplemente, han optado por ignorar el asunto y hasta las cantan con ellos camino a la escuela.

Para el dramaturgo, actor y productor Agustín Rosario las diferentes posturas alrededor de este tema, tan presente en tantos hogares (incluyendo el suyo), fueron inspiración para escribir la obra teatral “Mi hija ama a Bad Bunny”, que se presentará del 30 de agosto al 1 de septiembre en la Sala de Drama del Centro de Bellas Artes en Santurce.

La pieza de comedia, apta para todo público, se desarrolla a partir del conflicto en una familia de padres divorciados cuando el padre decide, con toda la buena intención, imponerse ante los gustos de su hija adolescente que considera inapropiados. Esto incluye no solamente la música urbana que oye, sino la ropa que viste y la tecnología a la cual le dedica horas y horas de su día.

Con esta obra, Rosario regresa como director al teatro después de dos exitosos trabajos presentados en 2017 (“Nos vamos pal’ cara’”) y 2018 (“Las hijas de su madre”), que también exploran conflictos típicos en las familias puertorriqueñas.

“Vengo escribiendo hace muchos años, pero le he dado un giro a los temas para tocar un poco los asuntos familiares. ‘Nos vamos pal’ cara’’ tocaba la situación económica y la interrogante de si mudarse a Estados Unidos o no. En el caso de ‘Hijas de su madre’ hablaba de una abuela divorciada que vive afuera, una mamá que se está separando y su hija pequeña. Ahora agarro un poco la situación que hay entre los padres y los hijos adolescentes, utilizando la brecha generacional, los gustos, las modas, para establecer el eje del conflicto”, explicó Rosario.

En esta oportunidad, el escritor también quiso ofrecerle a su hija Ilé Nicole Rosario, de 16 años, la oportunidad de estrenarse en las tablas a nivel profesional. La joven lleva varios años cultivando su interés por el teatro y no descarta, en el futuro, perseguir una carrera en actuación.

“Desde que era pequeña siempre tuve el sueño de hacer una obra con mi papá. Esta obra me gusta mucho porque, definitivamente, me identifico pues me gusta Bad Bunny, pero el personaje lo lleva más allá; lo exagera”, indicó Ilé.

En la pieza también actúan Noelia Crespo, Ali Warrington, Deddie Romero y otros dos actores que están por confirmar su participación para la producción de Taller Uno, Inc.

Además de escritor de la obra, Rosario será uno de los protagonistas en el rol de padre de su hija en la vida real. De esta manera, retoma su gran pasión por la actuación después de casi dos décadas de pausa.

“En los últimos años me había dedicado más a escribir, dirigir y producir. La actuación siempre fue mi primera amor, siempre hay una energía y un cosquilleo agradable cuando se actúa. Yo he regresado, básicamente, porque me gusta y por acompañar a mi hija. Me parecía que era formidable ser yo quien estuviera con ella en su debut y guiarla en su desarrollo”, comentó sin ocultar la emoción que le provoca anticipar el compartir con su hija durante las funciones.

El actor aclaró que no planificó el tema de la obra para que ellos tuvieran esa oportunidad.

“Simplemente surgió”, indicó.

Una realidad familiar

Al tiempo que toca el tema de las relaciones entre padres e hijos en una etapa generalmente llena de retos, Rosario también aborda en la pieza las dinámicas que pueden surgir entre parejas divorciadas con hijos.

En este caso, se trata de una hija que está en medio de los retos que enfrentan su mamá y su papá para comunicarse tras la separación.

“Dentro de la obra hablo de la comunicación entre las familias que un poco se está perdiendo porque cada uno, por su lado, busca suyo, piensa individualmente y no en lo que es importante para los hijos”, indicó al resaltar que la pieza procura resaltar lo importante que es para los menores que sus padres tengan buena comunicación aunque ya no mantengan un vínculo amoroso.

Desde la perspectiva de Ilé, quien se identifica con su personaje en los gustos que expresa, es importante que aunque sufre por el divorcio de sus papás, ambos “la quieren salvar, quieren mantener una buena relación por ella”.

En cuanto a la música urbana, opinó que a veces los padres exageran.

“Pienso que sí hay canciones y artistas que promueven violencia y diferentes cosas que ellos no van a querer que sus hijos escuchen, pero también hay un lado de que es solo música para divertirse y escuchar”, indicó.

La producción de la pieza obtuvo el permiso de los representantes de Bad Bunny para utilizar su nombre en el título de la puesta en escena.