El joven saxofonista puertorriqueño Edmar Colón presentó recientemente el  estreno mundial de la “suite” y arreglo sinfónico “Caravan-Duke Ellington Reimagined”, durante un concierto en la Boston Symphony Hall, en Boston, junto a  la Boston Pops Orchestra (Fotos de Tiandra Ray/Hannah Wood).
El joven saxofonista puertorriqueño Edmar Colón presentó recientemente el estreno mundial de la “suite” y arreglo sinfónico “Caravan-Duke Ellington Reimagined”, durante un concierto en la Boston Symphony Hall, en Boston, junto a la Boston Pops Orchestra (Fotos de Tiandra Ray/Hannah Wood). (Suministrada)

El repique de los tambores de Loíza, los sonidos de la bomba, el Cuá y la maraca se unieron en una caravana musical a Boston, para dejar sentir sus cadencias en la sala de concierto de clase mundial, Boston Symphony Hall, junto a la también famosa Boston Pops Orchestra (BPO).

Ritmos que fueron protagonistas en el estreno mundial de la “suite” y arreglo sinfónico “Caravan-Duke Ellington Reimagined”, del saxofonista, pianista y arreglista puertorriqueño Edmar Colón Gierbolini, basada en la legendaria pieza tradicional de jazz del compositor puertorriqueño Juan Tizol, quien también fue trombonista y arreglista de la afamada orquesta de Duke Ellington.

“La pieza fue designada por la Boston Pops para ser la apertura al concierto dedicado a Duke Ellington, siendo recibida apoteósicamente y ovacionada por un concurrido público”, dice con orgullo Colón, tras recordar que se presentaron el pasado 9 y 10 de junio, junto al balafonista de Mali, Balla Kouyate, Jorge Santiago Arce, Jeriel Sanjurjo y Gabriel Santiago en los barriles; Richard Flanagan, miembro de la BPO, en la maraca y él en el Cuá.

Al frente, de izquierda a derecha en los barriles: Jeriel Sanjurjo Rodríguez (Primo I, Río Grande), Richard Flanagan (Maraca, miembro de la Boston Pops), Jorge Santiago Arce (Primo II, Ponce), Gabriel Santiago Marcelino (Buleador, Ponce), Edmar Colón (Cuá, Coamo) .
Al frente, de izquierda a derecha en los barriles: Jeriel Sanjurjo Rodríguez (Primo I, Río Grande), Richard Flanagan (Maraca, miembro de la Boston Pops), Jorge Santiago Arce (Primo II, Ponce), Gabriel Santiago Marcelino (Buleador, Ponce), Edmar Colón (Cuá, Coamo) . (Aram Boghosian)

Dos noches históricas, de mucha emoción y de mucho orgullo para el también profesor de Berklee College of Music, donde estudió una doble especialización en interpretación y composición clásica.

Según cuenta el saxofonista, nacido y criado en Coamo, la comisión de esta pieza surgió en momentos en que ya se había dado a conocer en el ámbito musical por sus arreglos y composiciones, tanto en Estados Unidos como en otras partes del mundo.

“El director actual de Boston Pops, Keith Lockhart y su director de Planificación Artística, Dennis Alvez, me llamaron para decirme que les encantaría que escribiese un arreglo de la pieza ‘Caravan’ de Juan Tizol. Ellos me pidieron que escribiera algo nuevo para este evento que iba a ser presentado en el Boston Symphony Hall, una sala de más de 150 años con una historia grandísima y me dijeron que tenía carta blanca, que lo hiciera como yo quisiera”, rememora Colón, quien a los 29 años cuenta con una vasta experiencia internacional y una carrera musical de mucho éxito, tanto como compositor y arreglista que como saxofonista.

El compositor explica que para el arreglo de “Caravan-Duke Ellington Reimagined” también utilizó recursos musicales del compositor ruso Dmitri Shostakovich (1906-1975) y del célebre compositor y pianista afroestadounidense Duke Ellington (1899-1974).

“Se logró crear una pieza sinfónica magistral enmarcada por el sonido de los tambores-barriles de la bomba de Puerto Rico: el ‘seis Sicá’, ‘seis Holandé’ y el ‘seis Yubá’, unida al sonido percusión-melódico de África del balafón, tocado magistralmente por Kouyate”, comenta el pianista, quien ha trabajado con artistas de fama internacional como Danilo Pérez, Joe Lovano, John Patitucci, Esperanza Spalding, Terri Lyne Carrington, Dianne Reeves y Dee Dee Bridgewater, entre muchos otros.

Según el músico, cuando le pidieron trabajar este proyecto y le hablaron del balafón, que es como una especie de marimba africana, de inmediato tuvo la idea de incluir los tambores de bomba.

“Siendo yo de Puerto Rico me pareció que la mejor idea para conectarlo todo era incluir los barriles de bomba que son uno de los dos ritmos de herencia africana de más prominencia en Puerto Rico y les encantó la idea. Así que hice este arreglo de ocho minutos que combina elementos de Shostakovich, la música europea clásica, combina elementos de la música de Duke Ellington y elementos de nuestro folklore, que ha sido un objetivo mío por mucho tiempo; poder combinar estos matices musicales y hacerlo en una sonoridad homogénea”, explica Colón, mientras resalta que es la primera vez que los barriles de bomba son presentados en una sala de conciertos de nivel mundial, como es la Boston Symphony Hall.

Los músicos de la Boston Pops Orchestra en la sala de conciertos Boston Symphony Hall y los músicos puertorriqueños, junto balafonista de Mali, Balla Kouyate y la dirección del maestro Keith Lockhart.
Los músicos de la Boston Pops Orchestra en la sala de conciertos Boston Symphony Hall y los músicos puertorriqueños, junto balafonista de Mali, Balla Kouyate y la dirección del maestro Keith Lockhart. (Aram Boghosian)

“Terminé tocando el Cuá con los barrileros porque yo estaba funcionando como un puente, un traductor cultural musical. En este arreglo, la orquesta hace las veces de bailarín y cantante, el balafón hace las veces de cantante y tamborilero y los tambores permanecen en su papel original. La introducción tiene un tono solemne que simula la sección inicial de una actuación tradicional de bomba, en la que el bailarín se presenta primero ante los tambores y los saluda”, explica el reconocido músico, quien destaca que, con este arreglo, se esforzó por conseguir un sonido “homogéneo y sin fisuras”.

“Las influencias de la música clásica europea, el jazz y las tradiciones musicales africanas y afrodescendientes confluyen en una sonoridad unificada”, afirma complacido.

Vida dedicada a la música

De niño, Edmar Colón quería ser astrofísico y trabajar para la NASA con el fin, sobre todo, de convertirse en astronauta. De hecho, dice que hasta participó en un campamento de verano en Cabo Cañaveral (Florida), donde obtuvo una medalla.

Pero a los 12 años, al llegar a séptimo grado, se topó con el programa de música de la escuela (que había estado cerrado los últimos cincos años) y se apuntó en la clase para comenzar a la semana siguiente.

El saxofonista y compositor Edmar Colón quería ser astrofísico o astronauta, pero el encuentro con un saxofón cambió su vida. (Tiandra Ray/Hannah Wood)
El saxofonista y compositor Edmar Colón quería ser astrofísico o astronauta, pero el encuentro con un saxofón cambió su vida. (Tiandra Ray/Hannah Wood) (Suministrada)

“Recuerdo con gran claridad que lo primero que pensé en el primer momento en que toqué el saxofón fue: ‘yo no voy a ser astronauta’. Luego estuve como tres años explicándole a mi mamá, que iba a ser músico en vez de astronauta”, recuerda entre risas Colón, al resaltar que así comenzó una pasión que lo llevó a practicar ocho horas diarias en el saxofón.

Fue ese empeño el que lo llevó a ser becado tres veces en los programas de verano de Berklee College of Music y en el último, en el verano de 2009, le otorgaron una beca para la universidad. Posteriormente, también obtuvo la beca presidencial, que le permitió hacer una maestría en el programa de Berklee Global Jazz Institute, dirigido por Danilo Pérez y Marco Pignataro, donde obtuvo un máster en Estudios Globales.

“He viajado el mundo tocando con diferentes bandas y diferentes agrupaciones. He tocado con grandes músicos puertorriqueños, como Miguel Zenón y David Sánchez, nuestros saxofonistas de clase mundial, que son mentores y amigos míos íntimos”, agrega con orgullo el artista, tras subrayar que ama componer tanto como tocar su saxofón.

Pero como compositor, arreglista y orquestador, los últimos años han sido muy ocupados para Colón, según confirma su trayectoria.

Por ejemplo, su trabajo ha incluido ser el copista de la nueva ópera de Wayne Shorter, “Iphigenia”; escribir una pieza orquestal de 30 minutos para la Orquesta Sinfónica del Festival de Jazz de Detroit en honor a la pianista Geri Allen, quien falleció muy joven; escribir las orquestaciones para el tema principal del álbum de Esperanza Spalding, ganador del premio Grammy, “12 Little Spells”; y arreglar/orquestar para el aclamado álbum “Waiting Game”, de Terri Lyne Carrington, nominado al Grammy.

Además, en octubre de 2019, el músico arregló y orquestó un encargo de 16 piezas orquestales para la Orquesta Sinfónica Nacional del Kennedy Center que celebraba el centenario de Nat King Cole en un espectáculo titulado “Nat King Cole at 100″.

“Mi vida es un triágulo, no es el triángulo de amor de Bobby Capó, es un triángulo profesional. Soy saxofonista, pianista y performer, soy compositor y educador y todo eso define mi visión artística. Ser educador es una forma de devolver lo que se me ha dado a mí, es un compromiso de gratitud con las personas que han sido mis grandes mentores”, afirma Colón, tras mencionar al reconocido oncólogo Fernando Cabanillas, a quien describe como su padrino adoptivo y de quien dice fue el que lo descubrió.

“Fernando me compró mi primer saxofón profesional cuando yo tenía 13 años, con el que practiqué todos los días por cinco años. Es una persona que admiro como ser humano, como ente de cambio social y en mi caso personal, alguien que me apoyó de una manera muy especial. Creo que muchas de las cosas que han pasado en mi vida no hubiesen pasado si no fuera por él y su esposa Mirta. Él ha sido un patrono del arte y una influencia grandísima en mi vida”, añade el saxofonista con emoción.

De la misma forma, menciona a los saxofonistas Miguel Zenón y David Sánchez “que son como hermanos mayores, mentores en mi música y en mi vida”.

Conexión con el jazz

Edmar Colón no duda en afirmar que el jazz siempre ha sido un punto de partida con el que se siente conectado “por el elemento de improvisación y más importante, la conexión que tiene esta música con la herencia de África Occidental en los Estados Unidos, pero también en el Caribe, que conecta a su vez con nuestra herencia africana, con la bomba y la plena”.

“El jazz es un género que también habla de cómo estamos relacionados (los seres humanos) y eso ha sido súper importante para mí en mi crecimiento como artista: entender esa conexión y cómo explorar esos sonidos musicales, pero también personales y sociales”, reflexiona el músico, quien admira a grandes figuras del jazz, como John Coltrane, Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonious Monk, entre muchos otros.

Pero, de la misma forma, señala que también es un gran admirador de Bobby Capó y Rafael Hernández “porque siempre procuro conectar con mis raíces”. De hecho, dice que estudiar en Berklee, lo hizo entender y apreciar más la conexión que tiene el jazz con la música de los grandes compositores de Puerto Rico. “En ese mismo nivel estaba Bobby Capó, Rafael Hernández y Pedro Flores, entre otros”, reitera, mientras resalta su predilección por la canción “Soñando con Puerto Rico”, de Bobby Capó.

“Eso es lo que representa para mí el jazz, es una forma -como dice Wayne Shorter, uno de mis grandes mentores-, de tener un cierto pasaporte cultural y tener una apreciación por la vida que viene de la gratitud, de estar agradecido ante los ancestros”, agrega Colón.

No obstante, el compositor sostiene que al desarrollarse y crecer en lo que quiere decir a través de la música, también lo ha llevado a tener una apreciación mayor por la música clásica, así como la música folclórica de Puerto Rico y de otros países.

Por el momento, Colón trabaja en material original para su álbum debut. Y espera hacer una presentación en Puerto Rico a finales de julio con la Fundación Cortés, evento del que dará más detalles próximamente.

En detalle

La prolífica y ascendente carrera de Edmar Colón incluye su participación en:

- Festival de Jazz de Detroit, el Festival de Jazz Heineken de Puerto Rico, Festival de Jazz de Toronto, Festival de Jazz de Panamá y el Festival de Jazz de Montreal, el Kennedy Center for the Arts y el Mary Lou Williams Jazz Festival, entre otros.

- Ha trabajado como músico con artistas de fama internacional como Danilo Pérez, Joe Lovano, John Patitucci, Esperanza Spalding, Terri Lyne Carrington, Dianne Reeves y Dee Dee Bridgewater, entre otros.

- En 2016, Colón recibió el premio Latino 30 Under 30 Award New England del periódico El Mundo. También fue galardonado con el primer premio en los Premios Internacionales de Jazz “Keep An Eye” en Ámsterdam como parte del Berklee Global Jazz Institute.

- En 2017, fue homenajeado en las fiestas patronales anuales de su ciudad natal, Coamo.

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