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El colectivo Teatro Breve efectuó a casa llena una presentación en Kissimmee, la cual el público boricua de la diáspora disfrutó a cabalidad.
El colectivo Teatro Breve efectuó a casa llena una presentación en Kissimmee, la cual el público boricua de la diáspora disfrutó a cabalidad. (Carla D. Martínez Fernández)

Kissimmee / Orlando, Florida – La devastación del huracán María no sólo ha empujado a miles de familias y empresarios a este estado para buscar nuevas oportunidades, sino que el impacto de este fenómeno meteorológico ha obligado también a artistas y productores a buscar aquí nuevas plazas.

Esta “emigración cultural”, ha tenido sin embargo un saldo positivo: los boricuas en Florida -y también en otros estados- tienen a su alcance y con frecuencia eventos con sus artistas favoritos en espacios que no sólo funcionan para efectos de esparcimiento mediante el disfrute de un espectáculo, sino que se transforman en puntos de encuentro social para la diáspora puertorriqueña que en ocasiones luce dispersa y fragmentada.

Puerto Rico quedó paralizado en términos del quehacer cultural. Los mismos artistas me decían que no había taller y entonces decido buscar otras oportunidades en ciudades de Estados Unidos donde hay puertorriqueños. Empecé a ver la cantidad de boricuas que asistía y que los shows se vendían totalmente, y eso me confirmó que había un mercado que se atendía poco”, comentó Dianny Delavega, productor de espectáculos y presidente de Delavega Events.

“El factor nostálgico ha sido la punta de lanza para abrir este mercado en Florida y otros estados, no sólo para espectáculos sino para productos que el boricua echa de menos cuando está fuera de la Isla”, dijo. “He tenido más trabajo después del huracán María que en Puerto Rico, lo cual es sorprendente”, agregó el productor quien nació en Cuba, pero fue criado en la Isla.

Esta exportación del quehacer artístico ha arrastrado consigo otras actividades comerciales. Es el caso de Jorge Vázquez y su empresa de venta de boletos en línea Prticket.com que, ante la interrupción de eventos artísticos, se ha vinculado con productores como Delavega para vender los espectáculos en Estados Unidos.

“El huracán dañó teatros y coliseos. El 90 por ciento de las salas del gobierno han quedado abandonadas, pues el huracán las dejó averiadas o la humedad les provocó hongo. Así, la oferta de trabajo para los artistas bajó y es ahí que surge esta aventura”, dijo Vázquez un par de horas antes de una presentación del grupo de comedia puertorriqueño Teatro Breve en un hotel de Kissimmee.

Cuando este grupo de comedia vio la oportunidad de exponer su trabajo fuera de Puerto Rico recurrió a las redes sociales para indagar dónde estaban sus seguidores. Descubrieron que muchos de sus fanáticos se habían mudado de Puerto Rico tras el huracán y la mayoría se había ido a la Florida Central, aunque otros también habían optado por lugares como Connecticut y Texas. Con esa información fue que seleccionaron a dónde llevarían sus presentaciones, explicó Naíma Rodríguez, productora general de Teatro Breve.

Mirar un mercado que estaba desatendido

“La situación política y social, y el huracán, han empujado esta migración. No es fácil vivir fuera dePuerto Rico y esto que hacemos es vital, pues también ayuda a mantener ese vínculo entre los puertorriqueños en Estados Unidos con la Isla”, dijo

Luis Gonzaga, uno de los actores de Teatro Breve, comentó que la gran migración a Florida creó un mercado que no se estaba atendiendo. Esto, sumado al trastoque que el ciclón causó a la industria del espectáculo, forzó a que se abriera una puerta para el intercambio artístico entre la isla y las comunidades boricuas en Estados Unidos, comentó.

“Por la inestabilidad que hay en Puerto Rico con el servicio eléctrico llegamos a tener que cancelar espectáculos”, dijo el artista. “Lo bueno de todo esto ha sido la oportunidad de llevar tu trabajo. Es enriquecedor y además nos pone en contacto con los boricuas de acá”, añadió.

Cruzar este puente trae nuevos retos. Presentar espectáculos en Florida y en otros estados donde hay boricuas es más costoso y tiene complicaciones que no suelen aparecer en la arena boricua, comentó Delavega.

Alquilar una sala como el Centro de Bellas Artes en Santurce que acomode entre 700 y 800 personas podría costar entre $3,000 y $5,000 por evento. En Florida, esa misma sala puede costar entre $7,000 y $10,000 por evento. “Y si le agregas los costos de sonido, luces, y staff, puede subir a $25,000”, agregó.

La cifra es más alta aún si se suman ciertos seguros que se exigen aquí, más los gastos de transportación aérea, hotel y alimentos de los artistas, comentó por su parte Carlos Flores, también productor de espectáculos y presidente de la empresa MR Enterprises. “Entonces el reto es ver cómo tratamos de que ese incremento en costos de producción no encarezca demasiado el precio de los boletos”, dijo.

Para ello, los productores recurren a intercambios publicitarios y apuestan a las redes sociales para promocionar sus eventos. Aun así, la entrada a uno de estos espectáculos es más cara que en la Isla.

“Por ejemplo, un evento que en la Isla te cuesta entre $20 y $25 aquí te puede subir a entre $30 y $35. Pero la gente lo paga porque los puertorriqueños acá extrañan estos eventos y porque estas salas, aparte de ser el escenario de un espectáculo, se convierten en los lugares donde los boricuas se encuentran con otros boricuas”, dijo Flores.

Madeleine Elías, quien vive en Orlando, pero era residente en San Juan, hacía la fila para entrar a la sala donde se presentaba el espectáculo de Teatro Breve. “Hoy es nuestro aniversario y quisimos venir. Hay muchos eventos como este por la cantidad de personas que se han mudado acá”, dijo la mujer quien es corredora de bienes raíces.

“Estos eventos hacen que uno sienta como que está en Puerto Rico. Cuando uno se va de la Isla, uno deja un pedazo de su corazón. Nadie quiere emigrar, pero las circunstancias te empujan a hacerlo”, comentó Julio Vivas, quien vive en la ciudad de Windermere (al oeste de Orlando) pero es original de San Juan.

La sala se fue llenando. A un lado, unos mozos bien vestidos vendían comida… sorullitos, tostones con mayo-kétchup y otras frituras que según aparecían en la mesa del bufé, desaparecían casi instantáneamente.

Las luces principales se apagaron y simultáneamente se encendieron unos focos azules que alumbraban la tarima. Allí apareció una joven en lo que parecía ser un “stand-up comedy”.

“Si quieren saber de Puerto Rico, pregúntele a alguien de la diáspora. Ustedes saben más de la Isla que el propio gobierno de Puerto Rico”, dijo la joven provocando carcajadas de los cientos de boricuas congregados. “Diáspora es un nombre triste. Es como si fuera una alergia. Pero diáspora viene de espora…porque nos regamos como las esporas”, dijo la artista.