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Homenaje a la galerista y marchante de arte Maud Duquella

Destacan su rol como una importante promotora de las artes plásticas y del arte contemporáneo en Puerto Rico

14 de septiembre de 2022 - 11:55 PM

Archivo
Esta historia fue publicada hace más de 3 años.
Maud Duquella fue homenajeada durante la celebración de octavo aniversario de la galería San Patricio Art Space (SPACE), con la exhibición colectiva “Colegas”. (Suministrada)

Por más de tres décadas Maud Duquella se destacó como una de las principales promotoras de las artes plásticas y del arte contemporáneo en Puerto Rico y el Caribe. Una pasión que comenzó en su niñez, en su natal Haití y que, al mudarse a Puerto Rico en 1966, eventualmente le permitió desarrollar una carrera como galerista y marchante, labor que se caracterizó por dar a conocer lo mejor de los artistas en las exposiciones que organizaba, apoyar a los veteranos, así como velar por los más jóvenes y en formación.

Precisamente, sus inicios en la Galería Botello, en el Hotel Caribe Hilton y en el Viejo San Juan, y como socia de Christianne Botello (viuda del artista español radicado en Puerto Rico, Ángel Botello), en la Galería Botello de Plaza las Américas (que luego se mudó a la avenida Roosevelt, en Hato Rey), marcaron una época en las carreras de hoy reconocidos artistas boricuas. Entre ellos, Carlos Collazo, María de Mater O’Neill y Nick Quijano, entre muchos otros con los que también desarrolló una gran amistad.

La veterana galerista, que a sus 87 años se mantiene muy pendiente del mundo del arte, será homenajeada durante la celebración de octavo aniversario de la galería San Patricio Art Space (SPACE), con la exhibición colectiva “Colegas”, que inauguró ayer, 13 de septiembre, en el horario regular de la galería, ubicada en San Patricio Plaza.

Una histórica muestra de artistas que incluye obras de Toni Hambleton, Susana Herrero, Nick Quijano, Jaime Romano, María Antonia Ordoñez, Néstor Millán, Jaime Suárez, Nora Rodríguez Vallés, Víctor Vázquez, Marta Pérez García, Eric Tabales, Tom Elicker y una pintura clásica del maestro Ángel Botello de 1948, de su época haitiana. La exhibición incluye medios variados como el dibujo, la pintura, la escultura, el grabado, la fotografía y medios mixtos.

A la izquierda, “El abismo” (2018), pieza de María Antonia Ordóñez y a la derecha Retorno al jardín (2022), de Jaime Romano.
A la izquierda, “El abismo” (2018), pieza de María Antonia Ordóñez y a la derecha Retorno al jardín (2022), de Jaime Romano. (Suministrada)

“Con ‘Colegas’ decidimos retomar la gloria de los años ochenta y noventa del arte puertorriqueño y qué mejor ocasión para homenajear a Maud Duquella por su extensa trayectoria en beneficio de las artes de Puerto Rico. Grandes artistas revivirán cómo sus obras lograron proyectarse en nuestro país gracias a la dirección y el liderato de la señora Duquella en la Galería Botello”, expresó el director de SPACE, Manuel Vázquez, quien destacó la importancia de que las nuevas generaciones y la de esa época le brinden este homenaje por su rol como “promotora de las artes plásticas y del arte contemporáneo en Puerto Rico, cuyo legado es de gran valor para las artes de la isla”.

“Maud Duquella es para mí un modelo de inspiración. Desde los años 80, cuando la conocí en la Galería Botello de Plaza Las Américas, su trato era muy profesional, tenía mucha sensibilidad y pasión por los artistas y el arte, características que me impactaron, además de su simpatía y solidaridad. Yo la admiro mucho por su dedicación como promotora de las artes plásticas y por el apoyo a artistas puertorriqueños a los que ha guiado y que han obtenido reconocimiento internacional”, agregó Vázquez.

De hecho, el galerista señaló que le gustaba mucho la forma en que Duquella combinaba los artistas que participaban en sus exposiciones, en las que había maestros del arte y jóvenes que se estaban formando, además de propuestas contemporáneas “y ese gusto, ese buen ojo que tenía como galerista y conocedora del arte”.

Afiche de la exposición Colegas, en la que se le hará un homenaje a Maud Duquella.
Afiche de la exposición Colegas, en la que se le hará un homenaje a Maud Duquella. (Suministrada)

Para el historiador de arte y curador de la exposición, José David Miranda, se trata de una profesional “que pertenece a un selecto grupo de excepcionales y talentosas mujeres galeristas quienes con férrea voluntad y comprometido liderazgo hacen sentir su voz a partir del último tercio del siglo XX, contribuyendo con un sinnúmero de proyectos esenciales”. De la misma forma, indicó que era una mujer de “profunda y amplia cultura, con una gran sensibilidad para las artes, exquisita, carismática, con un extraordinario don de gentes, instintiva, apasionada, trabajadora, tenaz e incansable y con una insobornable ética laboral”. “Maud es un referente modélico para todos los galeristas puertorriqueños, gremio indispensable para el desarrollo cultural de cualquier país”.

En entrevista telefónica con El Nuevo Día, Maud Duquella, prefirió resaltar que su trayectoria profesional siempre ha estado enmarcada en el trabajo colaborativo, aunque dice que se siente halagada por el homenaje. “Siempre he dicho que es una unión de esfuerzos y de diálogos, especialmente en el arte que es algo tan importante en la cultura. Yo he recibido muchísimo apoyo de los artistas y de todos los que han trabajado conmigo, esto no se hace solo, es una comunidad”, reiteró la galerista, quien estudió arte, poesía y literatura comparada en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

Aprendizaje en el camino

Según explicó Maud Duquella, tuvo la suerte de trabajar en una época en que los artistas y los galeristas tenían el mismo compromiso por el arte. En su caso, comenta que cuando empezó, a finales de los años 70, no había muchas galerías de arte “y, naturalmente, uno se enfoca, va aprendiendo y se hace el camino conociendo a la gente y compartiendo”. “Es un proceso y he tenido la suerte de tener compañeros y artistas amigos con el mismo compromiso y tenían fe en la propuesta que teníamos”.

De la misma forma aceptó que en su hogar aprendió de cultural general, del amor a los libros y a la lectura, así como a la observación. “Nací en Haití donde el arte primitivo está presente en todas partes y uno absorbe eso mirando y escuchando”, contó Duquella y rememoró que de niña pintaba, tomaba clases de piano y de pintura como parte de su educación, pero nunca pensó en ser artista ni galerista. En ese sentido, cree que su desarrollo en el arte fue un proceso que se fue estructurando en su vida de forma orgánica. “Las circunstancias me llevaron a esto y había que tomar decisiones. Uno se desarrolla y crece en el sentido de que uno va cambiando según la madurez que la vida te otorga”, afirmó.

Pero lo cierto es que, con la llegada de Duquella a la escena del arte en Puerto Rico, según el historiador del arte Miranda, los artistas puertorriqueños ganaron una “aliada incondicional en la complicada y ardua tarea de promover sus creaciones, dentro y fuera del país, hasta alcanzar las cotas más altas de reconocimiento”. “Maud cree que una de las funciones primordiales del galerista consiste en intentar que sus artistas puedan vivir de su trabajo procurando solucionar sus agobios económicos”, describió el historiador de arte, tras indicar que la galerista apostaba por la carrera de sus artistas y por lograr que sus obras trascendieran los límites fronterizos de la isla.

Esa idea, de hecho, buscaba visibilizarlos en convocatorias internacionales que, según Miranda, Duquella lo concebía como una tarea obligada y pone el ejemplo de cuando llevó las propuestas de Rosa Irigoyen, Charles Juhasz-Alvarado, Arnaldo Morales y Ana Rosa Rivera a la exposición ARCO’02, en Madrid.

Y es que, como dice Duquella se insertó en el ambiente del arte de la isla en un momento en que muchos artistas, hoy muy reconocidos, comenzaban sus carreras. Así, por ejemplo, recordó que, en los años 80, María de Mater O’Neill, Carlos Collazo y Arnaldo Roche, tenían entre 20 y 22 y comenzaban sus carreras. “Hicimos el camino juntos porque confiaron en nuestra galería, en la Galería Botello en Plaza Las Américas, que también estaba empezando”.

“Ellos no son los mismos, han cambiado, han crecido y madurado. Así es la vida, como dice Jaime Suárez, es un laberinto y uno va caminando, encontrando seres humanos con los cuales uno tiene afinidades. Es el proceso de vida y uno tiene los frutos de lo que uno ha aprendido, de lo que ha compartido”.

La galerista admite que los tiempos han cambiado y que ahora los artistas son mucho más independientes, hay más comunicación y muchos medios nuevos de creación. Algo que cree es magnífico. “Los artistas jóvenes tienen que seguir investigando, vivir en su tiempo, con los recursos, con las dificultades, con los retos que a lo mejor nosotros no tuvimos. Yo creo que cada siglo se tiene que vivir de acuerdo con su propia realidad y admiro muchísimo a los artistas jóvenes que están luchando para establecer su presencia, para apuntarse en este campo de la creación que va a ser distinta y que nos sorprenderá”.

Modelo a seguir

Para el marchante de arte Manuel Vázquez, Duquella ha sido su modelo a seguir por su sensibilidad y profesionalidad con los artistas, así como por la prioridad que les daba a sus trabajos artísticos. “Galería SPACE sigue ese modelo de profesionalidad y sensibilidad con los artistas, tanto con los más jóvenes como con los maestros y siempre tratamos de mantener un diálogo dentro de las exhibiciones”.

De la misma forma, destaca los formatos educativos que promovía la galerista y la importancia que se les daba a los catálogos que escribían los críticos de arte “con los que uno podía aprender muchísimo”. “Ese estilo he tratado de mantenerlo de manera inspiradora y es lo que he tratado de hacer en estos ocho años que llevo trabajando en la galería SPACE y los 21 años que llevo en el mundo de las galerías”.

Por eso, dijo que quiso retomar la gloria de los años ochenta y noventa del arte puertorriqueño en la exhibición “Colegas”, porque representa lo que Duquella hizo en su momento. “Es una exhibición ecléctica donde presentamos los diferentes medios y hay un poco de todo, desde dibujo, pintura, escultura, fotografía y grabado, entre otros. Es una forma de que las nuevas generaciones tengan un referente artístico y que este ejemplo les sirva de inspiración para su carrera. Pero también que sepan que Puerto Rico no se detiene y que el arte sirve para mejorar el mundo”, propuso Vázquez, quien mencionó algunos ejemplos de las obras que se presentan en la exhibición, inspiradas en maestros artistas y críticos de arte que formaron parte integral de Botello junto a Maud Duquella en la década de los 80 y 90.

La exposición estará en sala hasta el sábado, 15 de octubre, de 2022 (martes a sábado de mediodía a 6:30 p.m.) en SPACE, en el centro comercial Galería San Patricio, Guaynabo. Se ofrecerán visitas guiadas que serán anunciadas en: Facebook @SanPatricioArtCenter e Instagram @spacePR

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