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Pese a su preparación académica, su innegable talento y éxito en la escena plástica, Carlos Cancio confiesa que enfrentarse al lienzo siempre es un reto.
Pese a su preparación académica, su innegable talento y éxito en la escena plástica, Carlos Cancio confiesa que enfrentarse al lienzo siempre es un reto. (Andre Kang)

Luego de tres años sin exhibir en Puerto Rico, el artista Carlos Cancio regresa a su tierra con la muestra “Presente, pasado y futuro”.

La exhibición, compuesta de 13 obras de pequeño, mediano y gran formato, abre hoy en la nueva sede de Obra Galería Alegría, ubicada en Condado.

Dice José Alegría, dueño de Obra Galería Alegría, que Cancio (1961) regresa con “una muestra cargada de color, armonía y fuerza, en la cual podemos contemplar visualmente el devenir del artista desde sus obras tempranas hasta su trabajo más reciente, con su refrescante y expresiva paleta de colores”.

Piezas que datan de 1992 hasta otras de hace cinco años, así como nuevas, forman parte de esta entrega del artista. De las obras más recientes se destacan “Muchos cocos, muchos cocos”, en la que Cancio juega con tonos marrones, verdes, anaranjados y amarillos en una vibrante composición, o “Plátanos”, donde vuelve a pintar este fruto con una paleta más brillante.

Hace cinco años que Cancio se mudó a España y hace tres vive en los famosos pueblos blancos de Cádiz, donde disfruta de anonimato y vive con lo preciso. Ese estilo de vida le ha permitido en esta nueva etapa de su carrera dibujar sin presiones ni ataduras. Esa distancia, a su vez, le ha hecho pensar en su país con añoranza, como se demuestra en esta muestra, con la que vuelve a sorprender.

“Cada vez estoy pintando más brillante, con más pintura, más óleo, más medios, más suelto y aparentemente esa es la dirección en la que me estoy moviendo que es cierta añoranza del trópico, de los colores de acá. Parece que mientras más tiempo estoy allá, aparentemente -porque eso uno no lo piensa-, estoy como más tropical”, expresa.

Aunque los colores que distinguen su trabajo son aqua, chartreuse y verde, comenta que ha estado explorando en España con el blanco y el azul. Las obras con ese acercamiento, sin embargo, no las incluyó en esta muestra, pues en tiempos sombríos, prefirió traer un poco de color a la isla.

“Yo creo que ustedes han visto toda la penumbra y sufrimiento (después del huracán María). Yo quiero enfocarme en el ‘joie de vivre’ (alegría de vivir), y lo que existe, la vida”, expresa.

Esa vibración es la que se aprecia en el universo creativo del artista, quien hace tres años llevó a cabo una exposición en el Museo de Arte de Puerto Rico en la que presentó piezas de gran formato y la cual le tomó año y medio realizar.

Después de esa muestra, Cancio se tomó una sabática de un año para descansar, recargar baterías y volver al estudio con nuevas ideas. Comenta que era un tiempo que necesitaba, sobre todo, después de experimentar varias situaciones que le hicieron reflexionar sobre la vida.

“Una de las razones por las que no estaba pintando mucho es porque cuando me fui de aquí sentí una gran sensación de pérdida”, señala el artista que en ese tiempo perdió a seres queridos y se mudó de Puerto Rico a Cádiz en busca de una vida más simple.

“Ahora estoy pasando por una etapa más feliz y estoy más relax. Acepto las cosas que pasan porque ha pasado tanto”, comenta sobre el presente.

En cuando a las similitudes que existen entre el Carlos Cancio del pasado que se presenta en la muestra y el actual, señala que son los mismos, pero ahora “me veo mayor”.

“Lo que te puedo decir que es igual es que cada vez que yo empiezo a pintar un cuadro no sé cómo voy a pintar porque me encuentro que no estoy capacitado. Yo me pongo a pintar y es como ‘qué difícil’, ‘¿cómo me va a quedar?’, ‘me va a quedar mal’. Eso es siempre. No soy de los que siento que voy a pintar bien cada vez que empiezo, y no es una agonía, pero siempre pienso que no sé pintar”, expone el artista, graduado de bellas artes de la Universidad de Boston y cuya obra se ha exhibido en Estados Unidos, República Dominicana, México e Inglaterra, entre otros países.

Aunque las inseguridades continúan, lo que sí ha cambiado en estos 37 años de carrera es que pinta más veloz y se sorprende de lo logrado.

“Cuando veo piezas mías viejas me sorprende que haya podido hacer algo así. Me impresiono porque se me olvida. Por eso creo que de muy pocos cuadros cambiaría algo”, comparte con satisfacción.

En cuando al futuro, Carlos Cancio guarda silencio y luego de unos segundos precisa que no tiene nada planificado.

“No tengo un proyecto fijo. Lo que me pase, lo que quiera pintar, lo pinto. Estoy en una etapa más espontánea, menos planificado que antes y eso hace que uno se abre a las posibilidades”, asegura reflexionando sobre ese pasado, presente y futuro que vive y que el público podrá observar a color en su nueva muestra , donde cautiva una vez más con sus emociones y su dinamismo brillante.