Benicio del Toro junto a su padre. (GFR Media) (semisquare-x3)
Benicio del Toro junto a su padre. (GFR Media)

El licenciado Gustavo Adolfo del Toro, padre del actor puertorriqueño Benicio del Toro, falleció esta mañana en su hogar mientras dormía, confirmó su viuda, Wilma, a El Nuevo Día.

El ganador del Oscar, quien está de visita en la isla, se encuentra con su familia en la residencia de su padre, se informó.

Varias fuentes adelantaron que las exequias fúnebres del conocido abogado serán breves y privadas.

Además de Benicio, a Gustavo Adolfo le sobreviven otros dos hijos, Gustavo, quien es un reconocido oncólogo y reside en Nueva York, y Carmen Haydeé, quien vive en Los Ángeles. 

“Fue algo inesperado, nos tomó de sorpresa", así reaccionó el actor Benicio Del Toro ante el fallecimiento de su padre.

“Mi papá vivió a plenitud alcanzando todos sus sueños, tanto en su vida personal como profesional”, afirmó el actor en declaraciones escritas. “Fue un hombre completamente recto, defensor de la ley y el orden. Papito nos inculcó valores y sus enseñanzas son su mejor legado. Valoró la lealtad a su familia y a sus amigos, sus amistades las conservó por toda la vida”, reafirmó.

“Agradecemos a todas las personas que nos han expresado sus respetos y condolencias y le pedimos que nos permitan el espacio que como familia necesitamos en estos momento”, añadió.

Benicio llegó a la isla esta semana y estuvo anoche en Plaza Las Américas para la presentación del libro "Raymond Dalmau From Harlem a Puerto Rico", de su amigo, el exdirigente de los Piratas de Quebradillas Raymond Dalmau. El actor, reveló Dalmau, fue quien lo motivó a redactar sus memorias, por eso el baloncelista le pidió que hiciera el prólogo.

Aunque Del Toro fue fanático de Dalmau desde su niñez, la amistad entre ambos comenzó cuando en 1995 el actor le pidió a la estrella del baloncesto local una camiseta para su personaje de Benny en la película “Basquiat”. Sin embargo, Del Toro recordó que la primera vez que lo vio de frente fue para pedirle un autógrafo en 1975.

“Tenía ocho. Se lo pedí a él y a Neftalí (Rivera), y después se lo volví a pedir. Yo tengo autógrafos de Raymond por todos lados. No tengo un tatuaje...”, acotó riendo y provocando la risa de su amigo.


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