Durante el recital, Elisa Torres compartió con los presentes algunas curiosidades del arpa, como que la suya mide seis pies y pesa ochenta libras. (semisquare-x3)
Durante el recital, Elisa Torres compartió con los presentes algunas curiosidades del arpa, como que la suya mide seis pies y pesa ochenta libras. (Luis Alcalá del Olmo)

Comenzó en España, luego se trasladó a Francia y, para terminar el viaje musical que ofreció este domingo durante su recital “Imágenes”, la arpista Elisa Torres se ubicó en Puerto Rico. 

Ante el público que abarrotó la sala de conciertos de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en el Viejo San Juan, Torres desbordó respeto, dominio y amor hacia el instrumento que empezó a conocer cuando tenía apenas cinco años.

 Previo a su presentación, la arpista de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico contó que ella ya había comenzado a aprender a tocar guitarra un año antes pero el día que vio una fotografía de un arpa se enamoró sin entender por qué. Así es que siguió aprendiendo los dos instrumentos hasta que tuvo que decidirse por uno. 

Para su concierto Torres escogió un grupo de temas clásicos españoles que incluyó Malagueña, Oñazez-Dolor y Torre Bermeja. La artista, nacida y criada en el Viejo San Juan, ofreció luego una selección de melodías francesas y aprovechó para explicar que una parte importante del repertorio para arpa proviene de Francia. Este bloque incluyó “La danse des sylphes”, melodía que conmovió particularmente al público. 

Durante el recital, Torres compartió con los presentes algunas curiosidades del arpa, como que la suya mide seis pies y pesa ochenta libras. Tiene, además, 47 cuerdas que gracias al uso de los pedales pueden ofrecer tonalidades distintas. 

Para ir acercándose a Puerto Rico, la arpista fue aterrizando en Latinoamérica con “Valseada” y “Milonga del ángel”. Torres luego comentó que para ella es muy importante contar con música escrita en la isla dentro su repertorio. En esta ocasión, hubo tres melodías de compositores puertorriqueños: “Un suspiro”; de Alberto Guidobaldi, la danza romántica “Vals Sentimental”; de Francisco Figueroa Luciano y “Pedazos”, de quien fue su alumna, Johanna Navarro. Antes de interpretar el último tema, Torres hizo una pausa para explicar cómo en ella se aprecian los diferentes efectos de sonido en el arpa.

El cierre fue un homenaje a “Génesis”, tema que hace 50 años la cantante puertorriqueña Lucecita Benítez cantó en el Primer Festival de la Canción Latina del Mundo, obteniendo el primer lugar. 

“Imágenes” es el primer disco de Torres como solista. Le mereció la distinción de ser elegido entre las 20 producciones más sobresalientes de 2018 por la Fundación Nacional para la Cultura Popular. 

Anteriormente, la arpista grabó junto a Humberto Ramírez un disco de música popular con jazz y realizó dos discos educativos, uno de música navideña (Mi arpa navideña) y otro de música latinoamericana (Mi pequeña arpa), para el Conservatorio de Música de Puerto Rico. 

Este año, Torres quiere seguir promocionando su nuevo trabajo discográfico en el que están incluidas varias composiciones puertorriqueñas. También trabaja para cumplir con la misión que le inculcó una de sus maestras, María Rosa Vidal, de dar a conocer más el arpa y su música.


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