El cantante puertorriqueño inició así su concierto "Movimiento Tour", que tendrá tres presentaciones en la isla

La carrera del cantante puertorriqueño Ricky Martin ha pasado por diversas etapas durante las tres décadas que lleva como solista. Desde el joven baladista, a la estrella latina que conquistó el mercado anglosajón, hasta el activista que con su voz no ha dudado en expresarse sobre temas sociales y políticos, el boricua ha vivido una evolución tanto musical y personal que ha trascendido los escenarios.

Cada una de esas etapas las recoge en su nueva gira mundial “Movimiento Tour”, la cual abrió este viernes, en un repleto Coliseo de Puerto Rico, en San Juan, donde repasó con su gente varios de los éxitos que han marcado su carrera.

Sin dejar fuera, por supuesto, algunas de las canciones que conformarán su nueva producción discográfica, que estará marcada por lo que vivió en Puerto Rico durante las protestas del Verano del 2019, en las que jugó un papel importante.

El astro boricua salió al escenario a eso de las 9:30 p.m., ante la euforia de miles de personas que esperaron por él desde el 2016, año que celebró su último concierto en la Isla. Ricky Martin apareció en un vistoso escenario que contó con varias pantallas y atractivos juegos de luces.

Ataviado con camisa negra y pantalón con destellos rojos brillosos, bastó su presencia para escuchar los gritos de la audiencia. Acompañado de un cuerpo de ocho bailarines y nuevo músicos -incluyendo el virtuoso baterista boricua Tony Escapa-, el cantante agarró el micrófono para cantar su reciente éxito “Cántalo”, que grabó con Residente y Bad Bunny, a quien se unió durante las protestas del verano pasado que terminaron con la salida del entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

Los colores negro y rojo, así como imágenes de varios puños en alto, predominaron este tema, donde se rinde homenaje a Héctor Lavoe y su tema “Que cante mi gente”. Luego de esta poderosa apertura, sonó la pegajosa “La bomba”, la cual sedujo a la audiencia que no pudo resistirse a bailar. En esta, Ricky Martin dio muestra de sus dotes como bailarín, al moverse a su gusto y gana por el escenario.

Luego de este momento, vino “Isla bella”, en la que se proyectaron en los monitores hermosos visuales de Puerto Rico, seguido de la divertida y sensual “Bombón de azúcar”, que el público disfrutó. Después de este tema, fue que el intérprete se dirigió a su gente, precisando que no tenía nada planificado que decir, sino que hablaría “con el corazón”. “Voy a estar aquí muy vulnerable. Estoy aquí para ustedes”, compartió para luego decir que dejaría su alma en el escenario.

De aquí nos vamos a todas partes del mundo y lo que puedo decir es que siempre me llevo a Puerto Rico en el corazón”, expresó ante los gritos del público. “Puerto Rico tiembla, pero a nosotros nada nos tumba, nada nos tumba”, reiteró para cantar “Tiburones”, su nuevo sencillo en promoción, donde se mostraron imágenes del poderoso y emotivo vídeo que grabó junto al director puertorriqueño Kacho López Mari y que fue inspirada en las protestas del verano. Este primer segmento del concierto fue una especie de carta de amor a Puerto Rico, donde el intérprete rindió tributo a su gente y a ese espíritu de unidad, lucha y resiliencia que nos caracteriza. Fue, además, el momento en que el artista se expresó sobre la etapa que vive ahora, en la que ya no tiene miedo de expresar lo que piensa y lo que siente.

Después de este primer movimiento, Ricky Martin salió del escenario para su primer cambio de vestuario. En la pantalla principal, apareció enseguida un vídeo del artista introduciendo lo que fue su residencia en la ciudad de Las Vegas, donde presentó el espectáculo “All In”. Inmediatamente después, Ricky Martin sorprendió al salir de una plataforma elevada, para cantar “Livin’ la vida loca”, ataviado con esmoquin dorado. Con la temperatura elevada, interpretó “Loaded”, para la que fue quitándose parte del esmoquin, y siguió con la rítmica “Shake Your Bon-Bon”.

Romántico y espontáneo

Tras ese momento enérgico, las luces bajaron, los bailarines desaparecieron y quedó el escenario a media luz con una silla en el centro, donde el cantante se sentó minutos después -vestido más relajado con camisilla y pantalón crema- para entonar las baladas “A medio vivir”, “Fuego contra fuego” y “Fuego de noche, nieve de día”, las cuales el público entonó de principio a fin, siendo ésta una de las partes favoritas de la noche, a juzgar por la reacción pasional de los presentes.

“Esta es probablemente mi sección favorita. Es la parte donde podemos empezar de cero e improvisar y aunque hemos ensayado varias canciones hoy tengo ganas de cantar una más que no está en el repertorio. Tengo ganas de ir atrás, un poco más atrás. ¿Se puede?”, preguntó a su banda para sorprender con el éxito “Te extraño, te olvido, te amo”, que él mismo se gozó con espontaneidad y una amplia sonrisa.

Con la presencia del cuatrista boricua, Christian Nieves, Ricky Martin siguió el concierto con el popular tema “Tu recuerdo”. El solo del cuatro de Nieves al final y el sentimiento del artista, provocaron un sonoro aplauso de la audiencia, que disfrutó este momento donde resaltó nuestro instrumento nacional.

Para el cuarto segmento del concierto, sonaron los tambores dando paso a ese repertorio más percusivo del artista. Vestido esta vez de estricto negro, Ricky Martin salió para cantar la aflamencada “Lola, Lola”, y seguir con “She Bangs”, donde subió a tarima una joven del público que se “curó” bailando junto a las bailarinas. Tras este momento, el vocalista decidió recordar el tema “Nobody Wants to Be Lonely”, que grabó junto a la intérprete estadounidense Christina Aguilera, el cual bajó un poco la intensidad del show.

Luego de una hora de concierto, el artista seguía dando lo mejor de sí, y para complacer una vez más a sus seguidores y seguidoras, interpretó el éxito “Vuelve”, uno de los más esperados de la noche, donde se destacó un solo en guitarra del director musical de la banda, David Cabrera.

De “María” a “Vente pa’ acá”

El segmento final del concierto llegaría después cuando sonó la bomba puertorriqueña “Remenéate casco e’ juey”, en la que hizo falta la presencia en vivo de algunos de nuestros músico o grupos de este género afropuertorriqueño. Las bailarinas del artista aparecieron con faldas blancas de bailadora de bomba y los bailarines con camisa y pantalón blanco, haciendo una coreografía alusiva a uno de nuestros ritmos autóctonos. Esta sirvió de introducción para la canción “Pégate”, que el artista cantó también ataviado de blanco, e invitando a la gente a salir de sus asientos y bailar. Con esa energía en el ambiente, Ricky Martin aprovechó para entonar “La mordidita” y el exitoso tema “María”, en la que contagió a los presentes con sus movimientos.

Tras otro cambio de vestuario, esta vez más urbano, el cantante volvió al escenario para interpretar “The Cup of Life”, que fue la falsa despedida. Luego del pedido del público, las pantallas se encendieron nuevamente y se proyectó un vídeo de trayectoria del artista, repasando cada una de sus etapas. Finalmente, Ricky Martin, vestido con un ajuar con toques dorados, apareció una vez más para cerrar con “Vente pa’acá”, que popularizó con el cantante urbano colombiano Maluma. Una lluvia de confeti y el agradecimiento del artista dieron fin a este concierto de cerca de dos horas de duración, donde el público pudo constatar la evolución del astro boricua, quien logró mover las emociones de su gente en un show que, sin duda, marca una nueva etapa en su carrera.

“Movimiento Tour” continúa este sábado y domingo en el Coliseo de Puerto Rico.


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