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Andrés Jiménez: “Sin el pueblo de Orocovis, yo no puedo vivir”

El Jíbaro” recordó sus inicios en la música y conversó sobre su próximo concierto en “Un café en la plaza” desde la plaza Orocovis como parte de proyecto Somos Puerto Rico de GFR Media

18 de noviembre de 2022 - 9:37 PM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 2 años.
El compositor y trovador orocoveño, Andrés Jiménez, “El Jíbaro”, compartió ayer en entrevista con la periodista Rosalina Marrero. Entre otras cosas, contó que fue su madre, doña Felícita Hernández Díaz, quien despertó su pasión musical. (VANESSA SERRA DIAZ)

Andrés Jiménez, ‘El Jíbaro’, se reconectó con las vivencias que han marcado su esencia como exponente de la música autóctona, en un encuentro hoy con su pueblo en la plaza pública como parte del evento ‘Somos Puerto Rico’ de GFR Media.

Allí dialogó con la periodista Rosalina Marrero durante el segmento “Un café en la plaza”, donde compartió sus más recónditos recuerdos, desde su primera inspiración en la música hasta la huella patria que ha marcado con sus canciones.

“Sin el pueblo de Orocovis, yo no puedo vivir”, confesó el trovador, natural del barrio Gato.

“Orocovis es un pueblo que ha dado mucho: muchos valores intelectuales, muchos profesionales ilustres a través de toda su historia. Es un pueblo pequeño, como lo puedes ver, pero es un pueblo muy simpático, un pueblo acogedor, donde la gente es muy noble y generosa. Este pueblo es grande en el amor y el cariño que le da a los demás”, expresó Jiménez, quien salió de su pueblo a los 18 años.

Al transportarse en el tiempo, “El Jíbaro” mencionó algunas experiencias que vivió en el ‘Corazón de Puerto Rico’.

“En Orocovis, a mí me gusta mucho el área del lago de (barrio) Matrullas, el área del Chorro de Doña Juana. Me gusta mucho esa parte porque es una de las bellezas, no solamente de Orocovis, sino de Puerto Rico. Me gustan los campos, ir a los cafetines de los campos, ir al río. Solía ir todos los lunes con todos los mecánicos y barberos que cogían el lunes libre para irse al río; hacíamos sancocho, matábamos gallinas y, por supuesto, nos dábamos un pitorrito”, confesó.

Por esta razón, no es de extrañar que Orocovis esté presente en la obra musical de Andrés Jiménez.

“Yo abro ‘El Rosario de la Aurora’ con una canción dedicada a mi pueblo de Orocovis. ‘Mi barrio’ es una de las canciones que más popularidad ha tenido y está dedicada a la gente que va al cafetín a darse el palito, a jugar dominó, que son las experiencias que viví. Esa canción habla de eso, de la reunificación de la gente en su barrio y ese tipo de cosa”, reveló.

Fue su madre, doña Felícita Hernández Díaz, quien despertó la pasión musical que caracteriza a este artista, ya que ella cantaba en los rosarios y mientras cocinaba en el fogón. “Mi madre cantaba en el fogón cuando cocinaba y, a mí, eso me inspiró porque ella tenía una voz preciosa. Yo le ayudaba a cantar los rosarios. Mi madre fue ese elemento principal en mi vida como primera maestra de la música. Claro, que yo nunca pensé que me iba a dedicar a esto”, confesó.

Otra motivación fue la radio, según el orocoveño.

“Escuché radio, por primera vez, en el 1956, cuando estaban anunciando la tormenta Santa Clara, cuando estaban los boletines. Yo tenía algunos 8 años. Era el primer radio que compraban en mi casa. En ese entonces, las cosas que podías escuchar eran programas como ‘El Rey del Batey’, a Juaniquillo que era uno de los grandes trovadores de Orocovis; podías escuchar a Ramito; a Chuíto, el de Bayamón”, esbozó.

Asimismo, expresó que, otro aspecto que definió su deseo por cantarle a la patria fue la nostalgia que sintió al estar fuera del terruño borincano.

“He escrito canciones dedicadas a ese trauma existencial que vivimos de bajar de la montaña a la ciudad, de ir de la ciudad chiquita a la ciudad grande de Nueva York. Eso es un proceso que da mucho dolor si no puedes tener un bálsamo como es la música. Me di cuenta de eso en las primeras visitas que hice a Estados Unidos y ahí fue que me dio el deseo de utilizar esto que me estaba pasando”, acotó.

¿Quién le puso el mote de “El Jíbaro?

“Cuando fui a la universidad en 1969, me encontré allí con el Topo (Antonio Cabán Vale) y con Noel Hernández. Ellos cantaban en los cafetines y hacían actividades. Era una época de mucha efervescencia de lucha estudiantil. Un día hicimos un grupo y el Topo dijo: ‘Por ahí viene el jíbaro’. Y se quedó ‘El Jíbaro’”, puntualizó.

“Empecé a entender que era importante quitarle esa cosa peyorativa que tenía el jíbaro puertorriqueño. Asumí que era importante quitarle esa connotación negativa que tenía la palabra ‘jíbaro’. Creo que lo he logrado en cierta medida, aunque alguna gente todavía se abochorna de que le digan jíbaro, pero otros se sienten bien orgullosos de que le digan jíbaro”, lamentó.

Finalmente, habló sobre su concierto pautado para el próximo 10 de diciembre, en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce.

“Este año continuamos con la celebración de los 50 años porque el concierto de este año es una continuidad de lo que hicimos el año pasado. Hicimos un concierto de las canciones que yo he escrito en todas estas décadas, así como un recorrido a través de todos estos años. Este concierto continúa con las experiencias que yo he tenido de mis maestros, o sea, hablar de las personas que me enseñaron a hacer mi oficio de trovador”, afinó.

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