Charlie Sepúlveda y su  banda The Turnaround contaron con varios invitados de lujo.
Charlie Sepúlveda y su banda The Turnaround contaron con varios invitados de lujo. (Suministrada)

Los puertorriqueños hacemos jazz latino de primera categoría; eso está demostrado hace tiempo. Pero si alguien desea pruebas adicionales e irrefutables de ello, solo tiene que escuchar el nuevo álbum de Charlie Sepúlveda y su banda The Turnaround.

“This Is Latin Jazz” (en el sello HighNote) marca un hito en el desarrollo del jazz boricua: es la primera grabación de una agrupación puertorriqueña realizada en vivo en el prestigioso Dizzy’s Club, en las instalaciones de Jazz at Lincoln Center en Nueva York.

“Es un orgullo tremendo”, dice Sepúlveda. “Estoy muy orgulloso de que llenamos el club las tres noches que tocamos. Dos semanas antes los shows estaban vendidos completamente. Ciertamente, es un ‘highlight’ de mi carrera”.

El trompetista también se manifiesta muy satisfecho con los músicos de su banda, varios de los cuales llevan ya muchos años con él: Norberto Ortiz en saxofón tenor, Eduardo Zayas en piano, Gabriel Rodríguez en bajo, Francisco Alcalá en batería y Nicholas Cazaboom en las congas. “Hicieron algo bien bravo”, subraya Sepúlveda.

Contó, asimismo, con cuatro invitados de lujo: Miguel Zenón en saxo, Randy Brecker en trompeta, Steve Turre en trombón y Néstor Torres en la flauta. “Es gente que admiro y también son mis amigos. Randy fue maestro mío. A Turre lo conozco desde que tocaba con la banda de Woody Shaw; trabajamos juntos con Dizzy Gillespie y Miriam Makeba. Néstor Torres es como familia. A Miguel lo conozco desde sus principios. Tocábamos en el Oyster Bar en Isla verde. Es un orgullo tenerlos en el álbum. Todo salió mágico. Nunca ensayamos con los músicos invitados”.

Como si fuera poco, su esposa Natalia Mercado se estrenó como cantante, en una poderosamente expresiva versión de “Alfonsina y el mar”. A juzgar por su interpretación, con profundo sentimiento y carácter, Mercado podría fácilmente emprender una carrera como vocalista. “Estoy súper orgulloso de lo que ella hizo. No tenía experiencia de subir a una tarima tan importante. Hizo llorar al público”.

“Estoy tratando de mantener vivo el latin jazz tradicional”, explica el músico. “Este es el latin jazz con que yo crecí. Entiendo que no se puede hacer jazz latino sin el ritmo afrocubano”.

Sepúlveda tiene además una buena noticia para los amantes del jazz en vivo: proyecta abrir su propio club de jazz en Luquillo –donde reside- que llevará el nombre de The C Note. Será un lugar amplio, en un edificio de tres pisos, con espacios para tapas y vinos. El club de jazz en sí estará ubicado en el segundo piso, que también albergará un estudio de grabación. En el tercero habrá una terraza para fumar al aire libre.

“Vamos a traer artistas invitados”, dice el músico con entusiasmo. “Los jueves los vamos a dedicar a ‘jam sessions’ de estudiantes. Será un espacio nuevo para los músicos locales. Vamos a poner a Luquillo en el spot”.

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