El artista de Nueva Jersey quiso así mostrar su “solidaridad” con los afectados por la denominada ley HB2. (AP)
“Letter to You” es el vigésimo álbum de estudio de Bruce Springsteen.

Bruce Springsteen, “The Boss”, cumplió 71 años el mes pasado. Y si bien se conserva en muy buena forma, vital, y todo indicaría que todavía tiene mucha música por delante, es imposible ignorar el aire de despedida y la sensación de pérdida que transmite el álbum.

La canción principal es “Last Man Standing”, que según Springsteen fue inspirada en George Theiss, uno de sus compañeros en la banda Castiles, de cuando eran adolescentes. Theiss falleció recientemente y Springsteen es el único sobreviviente de esa banda.

También vio partir a compañeros queridos de la E Street Band: Clarence Clemons, su principal complemento en el escenario, y el organista Danny Federici. Seguramente piensa en ellos en el tema “Ghosts” (Fantasmas), en el que canta: “Hermanos y hermanas, nos vemos del otro lado”.

Algo parecido sucede con el último tema del álbum, en el que Springsteen dice que “la muerte no es el final de todo, te veré en mis sueños”.

Springsteen, quien alguna vez cantó “Glory Days” para burlarse de alguien atascado en la escuela secundaria, ahora parece volver él mismo al pasado. La diferencia es que, en lugar de presumir de sus logros, recuerda la alegría y la compañía que representó la música para él. En “House of a Thousand Guitars” parece aludir al tiempo perdido por la pandemia del coronavirus.

En ese tema añora “ir adonde la música nunca se termina”. Sin duda se le unirá la E Street Band en ese recorrido. Sus viejos amigos lo acompañan en “Letter to You” y hacen algo que jamás había hecho el famoso perfeccionista que encabeza la banda: una grabación básicamente en vivo, en estudio, en tan solo cinco días.

Todavía conservan la fuerza de su música, algo que hay que agradecer. No están acabados. Pero, como dijo Steve Van Zandt hace poco, quién sabe cuántos álbumes más como este podrán hacer, si es que les queda alguno.

Tres de las 12 canciones fueron compuestas en la década de 1970 y parecen escritas por otra persona, un Springsteen juvenil, ambicioso, al que le fluye una imaginación digna de un Bob Dylan. Cada uno de estos temas dura más de seis minutos.

Las canciones más nuevas son más profesionales, no tan inspiradas. De vez en cuando se le escapa algún lugar común. La frase “corona de espinas” suele indicar que pudo haberse esforzado un poco más.

Este no es de ninguna manera un álbum nostálgico. Pero tanto “Letter to You” como el aclamado espectáculo que montó hace poco en Broadway hacen pensar que en lugar de “largarme de aquí para triunfar”, como dice en el cierre de uno de sus temas más famosos, “Thunder Road”, Springsteen quiere quedarse y disfrutar de lo que tiene.