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La ceremonia en la que le será entregado el grado de Doctor Honoris Causa se efectuará el jueves, 12 de diciembre, a las 10:00 a.m. en el Teatro de la UPR. (GFR Media)
La ceremonia en la que le será entregado el grado de Doctor Honoris Causa se efectuará el jueves, 12 de diciembre, a las 10:00 a.m. en el Teatro de la UPR. (GFR Media)

El Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) le otorgará al maestro Maximiano Valdés Soublette, director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR)  y director artístico del Festival Casals, la máxima distinción académica que concede: el grado de Doctor Honoris Causa.

Para el músico de nacionalidad chilena este reconocimiento que se le concede por su dedicación a promover las artes musicales es profundamente significativo, no solamente por tratarse de un honor en sí mismo. Valdés entiende que llega en un momento histórico de gran responsabilidad para todos aquellos que formulan la política pública en el país

“Mi deseo es que haya una reflexión en quienes toman las decisiones políticas y económicas sobre la importancia de instituciones como la Sinfónica y el Festival Casals. En este momento no tenemos la seguridad de poder presentar el festival porque no tenemos los fondos ni tenemos la seguridad de pagar a nuestros músicos más allá del mes de abril. Esa es la realidad con la cual estamos trabajando y es inútil negarla”, afirmó.

En la circular dirigida a la comunidad universitaria el rector, Luis A. Ferrao Delgado, explicó que la determinación de concederle el doctorado a Valdés se fundamenta en las aportaciones que ha realizado a beneficio del quehacer cultural.

“La trayectoria del maestro Maximiano Valdés Soublette sirve de inspiración para todos los que habitamos esta isla. Una mezcla de determinación, persistencia y talento le han ganado el reconocimiento de nuestra sociedad puertorriqueña”, afirmó Ferrao Delgado en la circular.

En medio del orgullo y agradecimiento que siente por haber sido seleccionarlo para recibir un homenaje tan importane, Valdés entiende que es su responsabilidad llamar la atención al paralelismo que hay entre el primer centro docente del país y el Conservatorio de Música de Puerto Rico, entre otras instituciones puertorriqueñas, ante los recortes presupuestarios que han impuesto una amenaza de muerte a la labor que están supuestas a cumplir.

“En un momento como este creo que este doctorado tiene que ver con el compromiso que yo asumí por una institución puertorriqueña en el sentido de dedicarme a que ella progrese desde un punto de vista artístico y de que cumpla su función en el territorio. Yo creo que desde ese punto de vista hay que leer esto como un apoyo a la salvaguardia de una institución que tiene 60 años, que necesita fondos”, sostuvo quien lidera la orquesta hace once años.

El maestro opinó que el Conservatorio, así como la Universidad, no pueden manejarse como un negocio que genera ingresos porque su valor y su misión son mucho más profundasque eso.

“En la cultura norteamericana las orquestas son privadas y obtienen dividendos que ayudan a su presupuesto. Esta es una orquesta que nace en un país que ha tenido una estructura cultural propia de los países europeos. Viene de España. En España las comunidades pagan las orquestas. Son dineros públicos que se gastan en instituciones de arte porque tienen una función social, como las universidades. Si vamos a compararnos con la cultura americana, Estados Unidos nace en otras circunstancias históricas. Viene formado por razas anglosajonas que tenían otro pensamiento y otra organización del estado. Pero esa no es nuestra tradición. En ninguna parte de América Latina y tanto menos aquí. Entonces, tener la idea detrás de la cabeza de que se podrá llevar esta institución a privatizarse como una orquesta norteamerica es no darse cuenta de que la van a condenar a su muerte”, afirmó.

Debido a la fidelidad que siente hacia la responsabilidad que aceptó al dirigir la orquesta de 80 músicos y el Festival Casals, a Valdés le preocupa que la intención para la cual fueron creadas las dos iniciativas se olvide.

Recordó que la Orquesta Sinfónica nació cuando el chelista catalán, Pablo Casals, convenció al entonces gobernador, Luis Muñoz Marín, de asignar fondos para crear una cultura musical puertorriqueña porque había notado que el disfrute de la buena música se estaba convirtiendo en un privilegio de las clases pudientes. Casals creía que este arte debía estar accesible a todos los puertorriqueños.

“Él buscaba a los mejores mejores músicos disponibles y, al mismo tiempo, hacía que la orquesta tuviera un desarrollo musical, pero en contacto directo con las personas, donde quiera que estuvieran. Quería traerle a las personas ilusión, consuelo, entrar a sus casas, convivir con ellas, hacer que este lenguaje  fuera parte de la vida cotidiana de la gente en Puerto Rico”, recordó Valdés, quien se ha guiado por esa visión.

Vocación renovada

Si algo ha ganado al realizar ese esfuerzo es una mirada nueva a su vocación a través de la gente que ha conocido en el camino.

“He aprendido mucho. Yo venía de hacer mucho trabajo afuera. He trabajado en muchas orquestas pero esta ha sido una experiencia vital muy bonita. Es otra manera quizás de entender la música pero mucho más humana, profunda. No es calidad por la calidad, no es simplemente hacer un concierto pensando en el próximo paso. Es hacer música por el placer de hacerla. Hay una dimensión humana muy importante aquí”, indicó.

La ceremonia en la que le será entregado el grado de Doctor Honoris Causa al maestro Valdés se efectuará el jueves, 12 de diciembre, a las 10:00 a.m. en el Teatro de la UPR. Ese mismo día, a las 7:00 p.m., el maestro Valdés dirigirá a la  Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, también en el Teatro del Recinto de Río Piedras en el magno concierto “Beethoven inmortal”, a 250 años del nacimiento del célebre compositor alemán. Los fondos recaudados esa noche serán donados a la Corporación de las Artes Musicales.