La protagonista Grace, interpretada por Alyssa Milano, es una escritora que ha tenido éxito con novelas policiacas.
La protagonista Grace, interpretada por Alyssa Milano, es una escritora que ha tenido éxito con novelas policiacas. (Netflix)

De no ser una adaptación de la novela “Brazen Virtue”, de Nora Roberts, sería extremadamente fácil descartar a “Brazen”, el nuevo largometraje de Netflix, como una compilación de clichés. El tipo de filme de suspenso que coloca a todos sus personajes femeninos en peligro, subgénero  que el canal de cable Lifetime ha llevado a los extremos más ridículos. Aunque el filme que estrenó esta semana en Netflix no llega a ser totalmente risible, su dependencia en casualidades y convenciones que hemos visto una y otra vez, definitivamente es problemático.

La protagonista Grace, interpretada por Alyssa Milano, es una escritora que ha tenido éxito con novelas policiacas, justificado con un parlamento que alude a “su conexión indiscutible con la motivación detrás de un crimen”.  Esta lógica es como exigir creer que Sherlock Holmes es un maestro de la deducción después haberlo visto tomarse un té mientras lee el periódico. El misterio central de la trama es el asesinato de la hermana menor de la protagonista, una maestra de escuela secundaria que complementaba su salario haciendo transmisiones privadas como dominatrix por internet. A esto se le suma una subtrama romántica de Grace con un detective estrella (Sam Page) que, por supuesto, vive al lado de su hermana y, definitivamente, va estar a cargo de la investigación  del asesinato.

Aunque el libreto se esfuerza por incluir elementos que aluden a que esto es una historia que sucede en el siglo 21, la estructura básica del material no puede esconder que la novela en la que se basa esta película se publicó a finales de los 80, cuando el internet era un concepto de ciencia ficción. Este choque se manifiesta claramente en que la película cuenta con una dirección moderna y eficiente de Monika Mitchell, pero el libreto no se toma la molestia de darle ningún tipo de credibilidad a la investigación o por lo menos crear tensión alrededor de la identidad del asesino.

Al final lo que termina aplastando la efectividad de “Brazen” son sus pretensiones y no la falta de credibilidad del guion. Con su personaje principal, la producción parece estar convencida de que hace algo nuevo y dentro de un género que usualmente trata a todos sus personajes femeninos de forma desechable. Y aunque no se puede negar que el personaje de Grace es una mujer moderna y capaz, eso no quita que el clímax requiera que termine sola, en riesgo de las locuras de un asesino en serie y en necesidad de ser rescatada.

💬Ver comentarios