Miranda se estrenó como director de cine en el filme en el que Garfield interpreta al dramaturgo Jonathan Larson, quien falleció justo antes de que su musical “Rent” cambiara las posibilidades de este género en Broadway.
Miranda se estrenó como director de cine en el filme en el que Garfield interpreta al dramaturgo Jonathan Larson, quien falleció justo antes de que su musical “Rent” cambiara las posibilidades de este género en Broadway. (Suministrada )

El filme “Tick, Tick... Boom!” es definitivamente un trabajo trascendental en las carreras de Lin-Manuel Miranda y Andrew Garfield.

Para el primero, la adaptación de la obra de Jonathan Larson marca la primera vez que ocupa la silla del director en un largometraje, mientras que para Garfield se trata de su estreno como protagonista de un musical donde casi no hay un momento en que no está en pantalla. Sin embargo, para ambos, la razón de ser de este proyecto es seguir expandiendo el alcance del legado artístico de Larson, quien falleció justo antes de que su musical “Rent” cambiara las posibilidades del género en Broadway.

“El espíritu de Jonathan está presente en cada encuadre de esta película”, aseguró Garfield, quien junto a su director se sentó en un aparte exclusivo con El Nuevo Día para dar los detalles de una colaboración que ambos quieren repetir.

Lin-Manuel, en todos los sombreros que has tenido como artista, contar una historia siempre ha sido parte de tu trabajo. ¿Crees que eso logró que fuera fácil la transición a ocupar la silla del director en un musical para la pantalla grande?

LM: “Mi primer amor siempre fue el cine. Mi plan era estudiar cinematografía, pero luego me di cuenta que era mucho más barato estudiar teatro porque la escuela de cine era carísima (sonríe), así que todo lo que he hecho en este medio antes de dirigir para mí ha sido como la escuela de cine que no pude pagar. La única razón por la cual acepté hacer ‘Mary Poppins Returns’ fue para poder observar a Rob Marshall dirigir un musical para la pantalla grande y absorber lo más posible de esa experiencia. Luego, como productor de ‘Fosse/Verdon’, pude ver a mi amigo Tommy Kail explorar el terreno emocional de sus protagonistas con números musicales por ocho horas, que fue como participar de ocho películas. Y supongo que mi tesis graduada fue colaborar con John Chu para llevar ‘In the Heights’ al cine. De esa experiencia, aprendí lo que es la colaboración y cómo se crea el espacio para que la mejor idea sea la que dicte lo que se hace con el material. Pero la realidad es que la razón por la cual sentí que tenía que dirigir esta película fue Jonathan Larson. A mí ‘Rent’ me voló la cabeza y me cambió para siempre cuando tenía 17 años. Así que adaptar este musical fue una oportunidad de explorar su espíritu y su genio creativo. Fue algo que no pude resistir y que tenía que hacer”.

Andrew, ¿cómo fue enfrentar los retos de tu primer musical de la mano de Lin-Manuel Miranda?

AG: “Pues la realidad es que todo lo que asocio con esta experiencia es alegría, amor y quedar totalmente satisfecho. Recuerdo cuando estábamos llegando al final de la filmación haberle preguntado ‘¿cuándo volvemos a hacer esto?’ Porque, de todas las filmaciones en las que he participado, esta es la que mejor ilustra el placer que viene de una buena colaboración. Tener esa buena vibra y buena voluntad abrió el espacio para poder explorar de lleno el alma de Jonathan Larson”.

Andrew, el filme alterna sus momentos musicales entre tu personaje en tarima en vivo y los momentos mágicos expresionistas de un musical de cine. ¿Hubo una de estas secciones que te retó más que la otra?

AG: “Parte del reto y de lo genial de trabajar con Lin fue lograr que ambas cosas se sintieran que son lo mismo. La cohesión artística es la exploración del alma de Jonathan Larson, y eso siempre fue la clave. Para mí, eso es lo brillante de esta adaptación. Tener la oportunidad de siempre habitar ese espacio y lograr que los números musicales sean una invitación para que el espectador los habite conmigo. Esto sigue los pasos de ‘All That Jazz’, porque todo es una exploración de la psiquis del protagonista. Como intérprete eso me colocó en un lugar que vas mas allá de la geografía y del tiempo. Para mí, los momentos musicales de este filme son una explosión de todo lo que es Jonathan Larson como persona. Él es un creador, pero en el centro de su alma también es un intérprete, no importa si está en tarima o no. Canalizar toda eso guiado por Lin-Manuel fue una experiencia maravillosa”.

Lin Manuel, ¿tener la oportunidad de explorar a profundidad la vida de Larsen te llevó a descubrir algo que no sabías de él?

LM: “Pues la realidad es que yo tuve la oportunidad de ser el protagonista de ‘Tick, Tick... Boom!’ en teatro, así que era una pieza que ya conocía bien. Así que aquí mi enfoque principal fue darle al espectador un retrato completo de Jonathan y de su energía artística. De todo lo que recoge el filme, me encanta que él es una persona impaciente con el mundo, porque no acaban de reconocer su talento. El que él nunca duda de él mismo me parece fascinante. Yo sé exactamente lo que es saber que tienes un musical completo en tu cabeza que tienes que sacar para poder llegar a lo próximo. Así que esto lo que hizo fue reafirmar mi conexión con él”.

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