En "The Umbrella Academy", los hermanos Hargreeves viajan por el tiempo tratando de evitar el Apocalipsis. La nueva temporada comienza en Netflix el viernes 30 de julio. (Suministrada)

Lo mismo pero diferente, ese el cumplido más grande que se le puede dar a los diez episodios nuevos de la segunda temporada de The Umbrella Academy”. Los productores de la serie original de Netflix le han dado un cambio radical a la estética visual de esta nueva temporada, que estrena en la plataforma digital este viernes.

Aún así, las nuevas aventuras de los hermanos Hargreeves siguen mezclando los códigos postmodernos de una odisea de superhéroes que genera un choque entre el bien y el mal junto con un humor irreverente y oscuro que lleva todo tipo de violencia gráfica en pantalla. A eso se le suma el que la trama de la segunda temporada ha sido estructurada de la misma forma de la primera.

Five (Aidan Gallagher) recibe confirmación una vez más de que el Apocalipsis del mundo es inevitable. A pesar de haber brincado a través del tiempo, él y sus hermanos han quedado separados en Dallas, Texas a principio de los sesenta. El resto de la temporada alterna entre mostrar como Vanya (Ellen Page), Luther (Tom Hopper), Diego (David Castañeda), Klaus (Robert Sheehan) y Alison (Emmy Raver-Lampman) han reconstruido sus vidas y el poder volver a unir sus poderes especiales para tratar de detener el final del mundo.

El traslado al sur de los Estados Unidos justo antes de que John F. Kennedy fuera asesinado le permite a los guionistas sumar unas historias secundarias que abren el espacio para crítica social y para desarrollar un poco más sus personajes femeninos principales. Las escenas donde Alison tiene que lidiar con el choque de estar en un lugar donde una mujer negra puede ser discriminada abiertamente carga un voltaje de electricidad dramática que el resto de la temporada no tiene.

Sin embargo, los guionistas le dan una amnesia conveniente a Vanya y la colocan en una relación romántica con una ama de casa que está atrapada en un matrimonio sin amor. La situación será trillada, pero el desarrollo de esta historia hace ecos de la temática de intolerancia que los guionistas explotan esta temporada.

Desafortunadamente los personajes masculinos no se benefician de esto y son atados a sub tramas que solo existen para facilitar violencia o las tendencias más grotescas del humor de la serie. Tener a Diego tratando de detener el asesinato del presidente resulta inconsecuente y tener a Klaus como un falso profeta genera dos o tres situaciones cómicas pero le resta al peso dramático de este personaje.

Nada de esto será particularmente problemático para los que disfrutan de la frecuencia de entretenimiento particular de esta serie. El tempo de los episodios es impecable y la propuesta visual impresionante. Eso no quita el que si los guionistas tratan de repetir lo mismo para la próxima temporada, el show pierda su encanto y se convierta en un clon insufrible de lo que fue en la primera temporada.