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"Merry Happy Whatever" es una de las producciones originales que lanzó Netflix durante la temporada. (Netflix)
"Merry Happy Whatever" es una de las producciones originales que lanzó Netflix durante la temporada. (Netflix)

Durante el mes de noviembre, Netflix ha estado acumulando entretenimiento familiar original que usa como gancho principal para festejar el espíritu de esta temporada festiva. 

Aunque el núcleo de la mayoría de esta programación es promover un mensaje positivo, aquí le reseñamos las diferentes manifestaciones artísticas que promueven el espíritu navideño en la plataforma digital.

 Klaus

De toda la oferta nueva de Netflix para estas navidades, este maravilloso filme animado dirigido por el cineasta español Sergio Pablos es el único destinado a convertirse en un clásico que se pueda ver una y otra vez. La calidad de la animación es exquisita, pero mejor aún está la creatividad efectiva de su guion.

Este es otro filme que reinventa cómo exactamente fue que surgió la figura de Santa Claus y cómo esta fue atada a las tradiciones del día de Navidad. A pesar de su título, el personaje principal de esta historia es Jasper, el hijo engreído del jefe del correo general de Inglaterra.

Como castigo, el protagonista es enviado a una isla remota donde los habitantes han sido consumidos por egoísmo y violencia. Como todo esto se relaciona a la figura titular es totalmente sorprendente y uno de los muchos placeres que ofrece este filme. Entre ellos también se encuentra la forma en que la producción logra que su mensaje (un acto de buena voluntad genera otro) llegue al espectador sin una avalancha de azúcar, pero si con mucha emotividad. 

Merry Happy Whatever

En esta serie original, la alegría navideña es empaquetada en ocho capítulos que usan el formato tradicional del sitcom para generar carcajadas. 

El gancho principal de la serie es una versión extendida de “Meet The Parents”. Por primera vez en mucho tiempo, Emmy (Bridgit Mendler) regresa a visitar a su familia para las navidades. Junto con ella está su novio Matt (Brent Morin), quien tenía planes de proponerle matrimonio durante la cena de Nochebuena. Estos planes entran en crisis cuando la pareja cae en la onda conservadora y disfuncional del padre de Emmy, interpretado por Dennis Quaid. La comedia en esta serie funciona en piloto automático y aunque lo cuota de originalidad esté por el piso no se puede negar la chispa cómica y efectiva del elenco. 

Lo que sí resulta difícil de concebir es cómo los escritores van a generar más de una temporada con este concepto central. 

The Knight Before Christmas

Netflix se ha destacado por ser el lugar donde muchas producciones de otros estudios encuentran financiamiento. En el caso de esta comedia romántica, el libreto parece haber sido uno que ni Lifetime ni el HallMark Channel quisieron producir.

Aunque la película funciona de la forma más básica posible, el único despliegue de originalidad está en su título. Por un hechizo de magia que ni los mismos guionistas se molestan en explicar, un caballero de la época medieval (Josh Whitehouse) es transportado al presente durante las fiestas de Navidad. Este evento mágico se complica cuando este se enamora de Brooke (Vanessa Hudgens), una mujer moderna que había descartado la posibilidad de un final feliz con un príncipe azul. No es ninguna sorpresa que el guion de esta película no rete ninguno de los clichés del género de la comedia romántica. Aún así su fallo más grande es no tener a un protagonista masculino que iguale el carisma y las destrezas cómicas de Hudgens. 

Let It Snow

Un título más apropiado para esta película sería “Love Actually Teen Edition”. 

Al igual que ese clásico moderno, esta comedia dirigida por Luke Snellin usa las fiestas de pascuas como trasfondo y se concentra en los enredos románticos de los personajes centrales. 

El gancho distintivo es que aquí los protagonistas son adolescentes que están tratando de resolver sus diferentes conflictos durante un día donde ha caído una cantidad excesiva de nieve. El filme comienza con un monólogo ridículo que establece que lo único que va a entrelazar las historias subsiguientes es la noción poética de que la caída de nieve es sinónimo de un evento emocional transformativo. 

El que este discurso lo dé Joan Cusack ayuda un poco, pero su participación en este filme es bastante limitada, interpretando a la adulta que todos los adolescentes tildan de ser la mujer rara que maneja el camión de remolque del pueblo. El resto de las historias fluctúan entre lo predecible (un mejor amigo que no se atreve admitir sus sentimientos románticos, un joven que piensa que organizar una fiesta va aumentar su popularidad) y lo ridículo. El mejor ejemplo de esa última categoría es la historia de cómo los destinos de un cantante famoso se entrelaza con los problemas de la única adolescente en el planeta que no es su fanática. 

El filme no carga con ningún tipo de originalidad, pero su toque liviano resulta inofensivo  y totalmente desechable.