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Con esta película, Scorsese retoma el género de la película de gángster (Suministrada)
Con esta película, Scorsese retoma el género de la película de gángster (Suministrada)

Decir que “The Irishman”, la adaptación cinematográfica de la novela “I Heard You Paint Houses”, de Charles Brandt, que estrena mañana en las salas de Fine Arts, es la antítesis de lo que Martin Scorsese hizo en “Mean Streets”, “Goodfellas” y “Casino” no le hace justicia a los logros de este cineasta con este filme.

Aunque el director claramente no quiere recorrer el mismo terreno dramático en un género que él mismo ha definido en pantalla, la ambición artística de Scorsese en esta producción, que Netflix está estrenando en cines antes de su debut el 27 de noviembre en su plataforma digital, trasciende el no querer repetirse.

Con esta película, el legendario cineasta retoma el género de la película de gángster, la libera de todas sus convenciones y la empuja a un contexto dramático que este género nunca había explorado. Estas son películas que estarán eternamente asociadas con crímenes y casos de violencia, y en este departamento “The Irishman” no es la excepción. Aun así resulta verdaderamente emocionante el que este director haya tomado el género con el que más ha sido asociado y lo haya convertido en una meditación melancólica de lo que significa llegar a la edad donde el deterioro físico, mental y emocional se convierte en algo inevitable. Para lograr esto, Scorsese canaliza el temple artístico que utilizó en filmes como “The Last Temptation of Christ”, “Kundun” y “Silence” y lo filtra con la ambición tangible que ha estado en despliegue en filmes como “Cape Fear”, “The Departed” y “Wolf of Wall Street”.  El resultado final es hipnóticamente irresistible.

Si todo eso no es suficiente para querer ir a ver este filme en la pantalla grande considere el elenco central que el director ha reclutado para el mismo: Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino y Harvey Keitel. A ellos se le suma un elenco secundario que incluye a Ray Romano, Anna Paquin, Jesse Plemons y Stephen Graham. La trama que pone a este talentoso elenco en acción solo aparenta ser una historia tradicional de cómo alguien de afuera es indoctrinado en el estilo de vida particular de la mafia Italiana de la costa este de los Estados Unidos durante las décadas subsiguientes de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el guion de Steven Zaillian (“Moneybal”, “American Gangster”) altera esto truncando la cronología de los eventos principales de la vida del personaje titular.

De Niro interpreta a Frank Sheeran y cuando el público lo conoce al principio del filme este parece ser un envejecerte común y corriente sentado en su silla de ruedas en la esquina del asilo  que verá  el final de sus días. Frank es un hombre perdido en sus memorias y estas alternan entre su relación crucial con dos hombres de su pasado. La primera es con Russell Bufalino (Pesci) el hombre que encarriló su carrera a subir en los rangos de una organización criminal con un código inquebrantable. El otro es Jimmy Hoffa (Pacino), un hombre que pasa de ser un mal necesario a ser uno de sus mejores amigos.

En este filme la interpretación sólida y sutil de De Niro es la que carga la trama pero los esfuerzos de Pesci y Pacino son una revelación, lo cual es algo bastante sustancial tomando en consideración las carreras superlativas de estos dos veteranos.  Aunque ambos son colocados en contextos dramáticos que han visitado en otros filmes, los dos actores logran expandir su alcance histriónico de formas nuevas. Pesci en particular esta fenomenal como un taque de fortitud estoica inquebrantable y silenciosamente letal . No hay duda que es la mejor interpretación de su carrera. Mientras tanto Pacino conecta la introversión huracanada que siempre lo ha destacado y lo conecta con la tragedia de un hombre que sabe que está perdiendo su vitalidad y no puede hacer nada para recuperarla.

Vale la pena resaltar que a pesar de que “The Irishman” claramente es uno de los mejores filmes del 2019, su director se encarga de retar al público de la misma forma que se reta a sí mismo. La película tiene una duración de tres horas y medias y el ritmo en que se desarrolla la historia es pausado. Esto no es sinónimo de lento o aburrido. De la misma forma que los narradores de “Goodfellas” y “Wolf of Wall Street” cargan con la energía tangible de su juventud, los eventos de este filme son el último vistazo de alguien que quiere experimentar hasta el último detalle antes de despedirse de esa memoria para siempre.