Se espera que el resultado de la investigación ayude a apoyar mejor a embarazadas expuestas a ambientes contaminados. (Archivo)
Dar la vida y criar a un hijo no es tarea fácil y muchas veces, la madre se olvida de sus necesidades.. (Archivo)

Ser madre no es una tarea fácil, aunque muchos que no han tenido hijos piensen lo contrario. Es, de hecho, un trabajo de largas horas, sin ninguna paga, pero con unos beneficios que pueden durar para siempre y que pueden transformar la sociedad de muchas formas.

Así lo estipula el psiquiatra Ángel Martínez, catedrático auxiliar del Recinto de Ciencias Médicas, quien pone el ejemplo de una escena típica entre una madre y su hija de cuatro años que quiere comer galletas antes de la cena y ante la negativa materna, utiliza la manipulación “de que no me quieres” para lograr que su objetivo.

“Lo que comienza como una monarquía en la crianza, con los años se convierte en una democracia y negociación en la adolescencia con un ser que está formando su identidad y que, injustamente, considera a sus amistades lo más importante en la vida”, explica el psiquiatra, tras resaltar que después de tanto esfuerzo invertido, horas dedicadas a la crianza, cuido y desarrollo, los hijos se van del hogar y dejan un sentimiento de vacío.

“Desde antes de nacer ya la madre puede sentir un amor y conexión por su hijo o hija. La oxitocina, conocida como la ‘hormona del amor’, ayuda en el parto, luego a lactar, y después a crear una conexión con el bebé. De hecho, el psicólogo John Bowlby desarrolló la teoría de apego, que establece que las primeras experiencias de un niño dictan como será de adulto”, explica el doctor Martínez, al indicar que los niños con madres sensibles a sus necesidades, desarrollan un sentido de seguridad en sus relaciones afectivas que influyen en su elección de pareja y sobre la evolución de sus relaciones.

“Ser madre no viene con un manual y puede ser un rol de mucha presión a través de la vida. No siempre es agradecido y en muchas ocasiones puede ser abrumador. Es común tener preocupaciones constantes, temor de que algo malo puede ocurrir, interrupciones al dormir, y cansancio”, advierte el psiquiatra, quien señala que a medida que los hijos crecen, es importante adaptarse a las distintas etapas de desarrollo.

Señala, por ejemplo, que estilos de pensamientos perfeccionistas con expectativas muy elevadas pueden llevar a pensar “no voy a poder con esto, no se hacer esto, lo hago todo mal”.

Sin embargo, dice que la experiencia puede traer mayor satisfacción cuando pensamos “voy a hacer lo mejor que pueda”, “voy a tomar pasos pequeños todos los días para trabajar con la crianza” y cuando sea necesario, establecer límites y delegar responsabilidades a las personas involucradas en la crianza.

“Las madres muchas veces descuidan sus propias necesidades por darle lo mejor a sus hijos. Sin embargo, debemos fomentar que puedan decir, ‘reconozco que mis necesidades son importantes’, ‘si tomo tiempo para cuidarme tendré más para ofrecer’, y ‘me acepto tal como soy’”, propone el psiquiatra, como una forma de lograr que una madre obtenga un balance en su vida porque al final, será de beneficio para todos en la familia.

En ese sentido, el psiquiatra resalta la variedad de roles que asumen muchas madres en la crianza de sus hijos y que no siempre se tienen en cuenta. “Son maestras, siembran esperanza y le dan forma a la identidad de sus hijos. Las madres transforman al mundo”.

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