El consejo de los expertos en derecho es que toda persona haga un poder duradero porque una incapacidad puede ocurrir en cualquier momento.
El consejo de los expertos en derecho es que toda persona haga un poder duradero porque una incapacidad puede ocurrir en cualquier momento. (Shutterstock)

Es difícil anticipar eventos de salud que nos incapaciten para tomar decisiones, pero es fácil prepararse con tiempo y hacer un documento legal en el que podamos establecer cómo y quién estará autorizado para atender nuestros asuntos en caso de no poder hacerlo personalmente.

Esa herramienta legal es el Poder Duradero, que lo puede hacer cualquier persona adulta a cualquier edad, pues no es exclusivo de los adultos mayores. De hecho, el consejo de los expertos en derecho es que toda persona haga un poder duradero porque una incapacidad puede ocurrir en cualquier momento, por un accidente o problemas de salud, como podría ser una demencia temprana, entre otras razones.

Aunque este documento legal existe hace mucho tiempo para que las personas puedan autorizar a otras a hacer gestiones en su representación, el 18 de enero de 2012 se firmó la Ley 25, que permite que el Poder Duradero no se anule si la persona que lo otorga queda incapacitada para tomar decisiones.

“El Poder Duradero permanece más allá de la incapacidad de la persona que lo otorga”, explica la abogada Irma T. Rosado del Río, del Centro Integral de Apoyo a Víctimas (CIAV), de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

El Poder Duradero se hace mediante una escritura pública, que se tiene que firmar ante un abogado notario, y uno de los requisitos fundamentales es que la persona que decide hacerlo tiene que estar ubicada en tiempo y espacio; contar con un funcionamiento intelectual general que le permita tener las destrezas necesarias para tomar decisiones al momento en que lo va a otorgar.

En el lenguaje legal, la persona que otorga el poder a otra mediante este recurso legal se conoce como el “mandante o poderdante” y la persona que queda autorizada a tomar decisiones en su representación es identificada como “mandatario o apoderado”.

En ocasiones, quien decide hacer este documento visita al notario con un familiar o conocido. “(Pero), a mí, me gusta hablar únicamente con la persona que va a hacer el poder, aunque esté acompañada por un familiar, para estar bien clara de qué es lo que la persona quiere; que la persona se sienta libre de decir lo que quiera decir”, apunta Rosado del Río.

“La persona tiene que estar lúcida a satisfacción del notario. A lo mejor, usted fue al médico y el médico o el neurólogo dijo que puede firmar cualquier documento porque está ubicada en tiempo y espacio. Pero, si el notario dice que entiende que esa persona no está capacitada, tiene el derecho de decir: ‘Yo no otorgo esa escritura’. El notario no está obligado a otorgar esa escritura porque un médico dijo que esa persona está capacitada”, declara la abogada.

Aconseja que, para escoger quién quedará autorizado a tomar decisiones en su nombre –que pueden incluir determinaciones de salud y manejo de propiedades y dinero–, la persona debe seleccionar alguien de su entera confianza. Pueden ser familiares, pero también pueden ser amigos. Además, se puede seleccionar más de una persona para que sean apoderados a la vez o para que sirvan como sustitutos en caso de que el encargado principal no pueda continuar con la designación.

En general, se entiende que, al apoderado, se le va a pagar por ejercer sus funciones del dinero de la persona que lo designa. Si la persona no recibirá paga, es necesario establecerlo en el documento.

Beneficios del Poder Duradero

Este recurso legal tiene muchos beneficios, incluyendo que la persona tiene la oportunidad de escoger al encargado o encargada de tomar decisiones correctas a su nombre en caso de que pierda la capacidad de administrar sus bienes o su persona.

Tomar esa decisión a tiempo evita que los familiares tengan que pasar por el proceso de asumir el gasto de ir a un tribunal para solicitar una sentencia de tutela o incapacidad.

El Poder Duradero se puede hacer para que el mandatario pueda tomar decisiones de carácter general o específico sobre los bienes y asuntos del poderdante. También se puede hacer para delegar autoridad en la toma de decisiones en asuntos específicos como, por ejemplo, la compraventa de una casa, finca o bien inmueble. En ese caso, la escritura pública debe especificar ese acto y describir el bien del que se trata, de acuerdo con Rosado del Río.

Otra de las ventajas del Poder Duradero es que no está escrito en piedra. Se puede cambiar o revocar. Para hacerlo, es necesario acudir nuevamente al notario para que se haga de forma escrita.

Además que se invalide por decisión de la persona que la hizo (poderdante), esa escritura puede quedar invalidada por la renuncia o incapacidad del representante o apoderado, o por la muerte de quien decidió hacer el documento o poderdante.

Es importante destacar que la persona que recibe el poder o autorización de tomar decisiones en representación de otra no puede traspasar los límites que establece el Poder Duradero y que cualquier acto que realice y que no esté autorizado por el documento será nulo o anulable. Asimismo, “aunque el poder sea general, el apoderado no puede vender o gravar el bien inmueble que constituye la casa principal ni el equipo inmobiliario del poderdante, excepto con autorización judicial previa”, destaca Rosado del Río.

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