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Es importante tomar medidas de prevención, como lo es realizar ejercicio físico regularmente. (Shutterstock.com)

Un accidente cerebrovascular o derrame cerebral ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro (accidente cerebrovascular isquémico) o cuando se rompe un vaso sanguíneo (accidente cerebrovascular hemorrágico).

Esta es la tercera causa de muerte en los países industrializados, incluyendo a Puerto Rico. Es, además, una de las principales causas de incapacidad y una de las condiciones más costosas de tratar -no solo por tratamiento hospitalario, también por rehabilitación, medicamentos y pérdida de funciones.

Hay dos tipos de derrames: el isquémico -el más común (alrededor de un 85%)- y el hemorrágico que es menos común, pero tiene una mortalidad más alta. Sobre el ataque cerebral isquémico, es causado por un bloqueo a una arteria que suministra sangre al cerebro -que reduce repentinamente o interrumpe el flujo de sangre a un área del cerebro. Eso puede causar un dolorcito de cabeza, adormecimiento de la cara, visión doble, adormecimiento de un lado del cuerpo o flacidez completa, y hasta puede caer en coma.

Mientras que el hemorrágico, casi siempre es causado por un aneurisma cerebral, que es como un ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria debido a debilidad en la pared del vaso sanguíneo hasta que revienta, lo que causa una hemorragia dentro de la masa cerebral.

Entre los síntomas más frecuentes, se destaca un fuerte dolor de cabeza, de tipo explosivo, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo que influye particularmente en la cara, el brazo y la pierna o adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo o visión doble y dificultad para hablar o que no entiende lo que se le dice.  Este tipo de derrame también puede ser causado por alta presión.

Los ataques cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, tanto en hombres y mujeres jóvenes como mayores. Pero, según se envejece, aumenta el riesgo. Sobre todo, después de los 60 y 70 años. Y aunque inicialmente el hombre tiene un riesgo mayor, la mujer lo iguala después de los 55 años.

Entre los factores de riesgo, el primero es el familiar. Si tienes un familiar que le ha dado un ataque cerebral isquémico o hemorrágico, debes chequear con el médico para ver los riesgos que tienes. La hipertensión, diabetes descontrolada, colesterol alto, vida sedentaria, fumar, consumo de alcohol en exceso, obesidad y las enfermedades cardíacas son los principales factores de riesgo que pueden promover un ataque cerebrovascular. Otros factores incluyen el consumo de drogas ilícitas -como la cocaína- y condiciones genéticas o congénitas, especialmente anomalías vasculares. Pero hay muchos otros factores se pueden modificar y disminuir el riesgo.

Por eso es importante tomar medidas, entre ellas: mantener la presión arterial controlada, realizar ejercicio físico regularmente, bajar de peso, controlar el azúcar en la sangre, mantener una dieta saludable, evitar las grasas y la sal, dejar de fumar  y no consumir exceso de alcohol aconseja el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés).

Un ataque cerebrovascular puede causar daño cerebral permanente. Las personas que sobreviven a un derrame cerebral necesitan volver a aprender las habilidades que perdieron.

Sus efectos dependen del área del cerebro dañada. Los tipos de discapacidades que pueden causar los ataques cerebrales incluyen: parálisis o problemas de control del movimiento, dolor u otros problemas con los sentidos, problemas para usar o entender lo que se le dice y alteraciones emocionales.

La recuperación de un ataque cerebral involucra a varios profesionales de la salud. El objetivo es ayudar a los sobrevivientes de un ataque cerebral a ser lo más independiente posible y a tener la mejor calidad de vida que se pueda.

Como el derrame cerebral afecta a cada persona de una manera diferente, es imposible predecir el nivel y tiempo de recuperación del paciente, pues los efectos del derrame cerebral varían de una persona a otra. Algunos de los problemas que surgirán podrán ser temporeros y se irán resolviendo con el paso del tiempo. Otros problemas podrán ser permanentes.

Los problemas físicos relacionados con el derrame cerebral pueden ser los siguientes:

* Debilidad o parálisis

* Problemas del equilibrio

* Dificultad para hablar

* Dificultad para tragar

* Dificultad para controlar la vejiga o los intestinos

Los problemas del razonamiento y las emociones relacionados con el derrame cerebral pueden ser los siguientes:

* Pérdida de la memoria o dificultad para pensar o razonar

* Emociones descontroladas

* Depresión y ansiedad

El tratamiento depende del tipo de derrame cerebral. Se pueden recomendar medicinas, cirugía, atención médica en el hospital y rehabilitación, entre otros.

Rehabilitación

La rehabilitación tiene por objetivo lograr la mayor mejoría posible. Este proceso incluye varios tipos de terapias, como la física, la ocupacional, la recreativa y la del habla. Los especialistas en rehabilitación podrán explicar lo que se puede esperar en cada caso y enseñará a cómo cuidar del paciente según sus necesidades.

Fuentes: Archivo de GFR Media, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, MedlinePlus y el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares


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