Al salir a la calle, se debe usar la mascarilla y mantener la distancia de otras personas. (Shutterstock)

Si hay algo que está claro en el marco de la pandemia de coronavirus que afecta al mundo entero, es que lo mejor es quedarse en casa, salir lo menos posible y, si se sale, cuidarse respetando la distancia social, usando mascarilla y manteniendo la higiene de las manos. Pero hay parte de la población que necesita salir.

Y esa necesidad no es por aburrimiento o ignorancia, sino por salud física y mental: hay personas que sufren depresión, ansiedad o viven cualquier otra situación que los afectan y termina siendo indispensable salir a tomar un poco de aire. En esos casos, lo más importante es respetar la distancia con las personas, advirtió la infectóloga Susana Pereira. La experta agregó que es imprescindible lavarse las manos antes de salir de casa y al volver.

"No es salir a socializar, a reunirme con amigos, a tomar el té, a ir a restaurante. Lo mejor que podemos hacer para cuidarnos entre todos es mantenernos a distancia", sostuvo la profesional. Respecto al uso de mascarillas, la infectóloga sostuvo que debemos usarlo como medida de protección más allá de que nosotros respetemos la distancia social: "Nunca sabes si va a pasar uno corriendo por al lado tuyo y te va a rozar, por eso el tapaboca es algo que suma".

Mantener la distancia, entonces, es lo primordial, por lo que si salimos y vemos que otra persona viene de frente, lo recomendable es cruzar la calle o distanciarnos lo más que se pueda, más aún si el otro viene corriendo. Pereira dijo que no se trata de ser "paranoicos", pero sostuvo que "es la única manera de cuidarnos".

Una investigación realizada a fines de marzo por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) muestra que la distancia de uno o dos metros que se recomienda tener entre las personas no es suficiente si en vez de estar quietos los individuos se mueven a cierta velocidad, como en el caso de estar corriendo o andar en bicicleta.

La explicación es sencilla: las partículas que una persona despide por la boca o nariz no llegan a otra que está a 3 o 6 pies de distancia porque por su propio peso caen al suelo antes de poder atravesar el trayecto. Pero si hay un movimiento de estas personas que sea considerablemente rápido, en caso de correr o andar en bicicleta, las partículas tal vez no lleguen a tiempo a caer al suelo cuando pase la segunda persona que pueda venir detrás.

Por eso, el estudio recomienda que si las personas están quietas alcanza una distancia de entre 3 y 6 pies para no contagiarse; una distancia de 16 pies si las personas están caminando; y una de 65 pies si se desplazan, por ejemplo, en bicicleta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerse activo más allá de estar en cuarentena. En primer lugar, se resalta que no hay que hacer ejercicio si la persona tiene fiebre, tos o dificultades para respirar.

En el caso de que la persona pueda salir a caminar, correr o andar en bicicleta, se pide, al igual que explicó Pereira, que se respete el distanciamiento hacia otros individuos, lavarse las manos con agua y jabón antes de salir y al llegar y, en caso de no poder hacerlo, utilizar un desinfectante a base de alcohol.

La OMS señala, además, que, si la persona sale al parque o cualquier otro espacio público abierto, se fije de respetar siempre las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias locales sobre el número de personas que pueden ir juntas y el uso de esos espacios.

La OMS sostiene que la actividad física regular es beneficiosa tanto para el cuerpo como para la mente: reduce la hipertensión arterial, ayuda a controlar el peso y disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2 y diversos tipos de cáncer.

Ejercitarse mejora la resistencia de los huesos y la fuerza de los músculos, así como el equilibrio, la flexibilidad y la aptitud física. Para las personas mayores, las actividades que mejoran el equilibrio ayudan a evitar caídas y lesiones. Para los niños, la actividad física practicada de forma regular favorece el crecimiento y el desarrollo saludables y reduce el riesgo de padecer enfermedades en la edad adulta.

Además, ayuda a desarrollar habilidades fundamentales de movimiento y establecer relaciones sociales.

La OMS también destaca que la actividad física regular mejora la salud mental, reduce el riesgo de padecer depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de la demencia y mejora la sensación general de bienestar de las personas.


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