En este momento le toca a los hijos y nietos cuidar a los adultos mayores de la familia. (shutterstock)

Todavía es mucho lo que se desconoce sobre el COVID-19, enfermedad causada por el virus novel denominado SARS-CoV-2. Sin embargo, lo que está bastante claro en este momento es que este virus afecta más gravemente a los adultos mayores y a las personas con afecciones crónicas subyacentes, llevándolos a tener complicaciones más graves que los pueden llevar a la muerte.

Conociendo que nuestra sociedad es una predominantemente vieja y que nuestros adultos mayores tienen comorbilidades que complican el panorama, es imperante tomar las previsiones necesarias para evitar el contagio en este grupo poblacional a riesgo.

“La importancia de tomar estas medidas de prevención a estos extremos es debido a que la población geriátrica, en la manera en que su cuerpo funciona, es diferente”, describió el doctor Ricardo Arribas, psiquiatra de Menonita CIMA, en Aibonito. Explicó que, en el proceso de envejecimiento, el cuerpo se va preparando hacia la muerte y hay ciertas funciones, como cardiovasculares, mentales, cerebrales, pulmonares y otras que van dejando de funcionar de la manera adecuada, lo cual aumenta el riesgo de complicaciones y de mortalidad.

Además de los envejecientes, las personas que tienen enfermedades cardiovasculares, pulmonares, diabetes, fallo renal crónico o que estén inmunosuprimidas están en un mayor riesgo de contagio y de mortalidad debido de que su cuerpo de por sí no está trabajando al 100%”, agregó el médico al recalcar que al educar a todas las personas, pero, sobre todo, a los adultos mayores, la meta más importante es la prevención que evite el contagio.

Sin embargo, precisamente por su edad, los adultos mayores a veces tienden a minimizar situaciones como la que ocurre mundialmente, porque “ya lo han vivido todo”. Además, en su instinto protector, piensan que son la clave de la familia y que tienen que tomarse el riesgo que sea por sus hijos o sus nietos.

“ Y la realidad es que no, al contrario, los envejecientes son los que se deben quedar en sus casas; son sus hijos y nietos quienes tienen que protegerlos de que tengan una exposición a la enfermedad o algún tipo de riesgo al contagio”, precisó el doctor Arribas.

Por su parte, el doctor José Rodríguez Gómez, catedrático de la Universidad Carlos Albizu, gerontólogo y epidemiólogo, explicó que esta manera de pensar de los adultos mayores se debe, en parte, a sus experiencias de vida.

“Por las experiencias que han tenido —que muchas veces han sido bien difíciles— los adultos mayores pudiesen no ver la severidad y la letalidad que representa la enfermedad (COVID-19). Pero, en algo que nosotros tenemos que educar al adulto mayor es que, si bien es ciertoque ellos son sobrevivientes de muchas situaciones que fueron serias y muy letales, esta es una nueva condición, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos”, señaló, al recordar que el porcentaje más alto de muertes se ha dado entre los adultos mayores y entre aquellos con condiciones de salud crónicas como diabetes e hipertensión, tan comunes en esta población.

Cómo hablar con los viejos

Tanto el doctor Arribas como el doctor Rodríguez Gómez coincidieron en la importancia de una conversación abierta y sostenida con los viejos, para asegurarnos de que comprendan la severidad de la situación y, sobre todo, de que conozcan las medidas que pueden tomar para evitar contagiarse y enfrentar la posibilidad de sufrir consecuencias graves de la enfermedad, o, en el menor de los casos, contagiar a otros.

A continuación, los consejos de los médicos consultados:

1. Hay que reforzarles la información sobre las posibles consecuencias de la enfermedad y que están siguiendo las medidas preventivas necesarias, “ser un poco más inflexibles en las cosas que no van a permitir los hijos y los nietos, independientemente de lo que ellos quieran hacer. Quizás hay que ponerles un poco más de límites y orientarlos acerca de lo que pueda ocurrir en caso de que no se sigan las instrucciones (de distanciamiento social, higiene y otras)”, explicó el doctor Arribas.

2. Hay que orientarlos acerca de otras opciones sobre qué hacer en la casa, como: retomar un pasatiempo, o buscar juegos o actividades que puedan hacer en la casa.

3. Se les debe explicar que este momento es para pasar más tiempo en sus casas y evitar visitar a otros familiares y amigos. También se les debe explicar que no deben recibir muchas visitas en sus casas, para prevenir un posible riesgo contagio y evitar su riesgo de mortalidad. Junto con los otros familiares, será necesario validar que su preocupación de compartir con sus familiares es normal, pero es nuestra responsabilidad explicarles las veces que sean necesarias sobre las medidas que se tienen que llevar a cabo para prevenir que se agrave la situación y ponerlos a riesgo de morbilidad y mortalidad.

4. Se les debe instruir de estar pendientes a la información fidedigna que provea de las fuentes oficiales, ya que “muchos adultos mayores creen en los rumores. Y, lamentablemente, los rumores pueden hacer mucho daño porque puede traer información que, obviamente, al ser falsa o poder ser falsa, pueden crear problemas al momento de actuar”, detalló el doctor Rodríguez Gómez, quien añadió que a los viejos hay que enseñarles a estar pendientes de los boletines oficiales del gobierno, ya sea estatal o federal. “Lo mejor es estar pendientes de lo que presentan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que sigue siendo la fuente más confiable para recibir información sobre la enfermedad, incluyendo cómo se puede prevenir y tratar”, resaltó el catedrático de la Carlos Albizu. Es importante conversar con ellos sobre cómo manejar el estrés y la ansiedad ante este nuevo panorama y compartir con ellos técnicas de meditación y relajación que puedan practicar en su hogar. Asimismo, se debe charlar sobre la importancia de mantener la calma, ya que la histeria no nos deja pensar con claridad y serenidad, llevándonos a la impulsividad, lo cual puede dirigirnos, a cualquier edad, a realizar acciones contraproducentes o a tener reacciones hostiles hacia otras personas.

5. Del mismo modo, se les debe dar seguimiento sobre la alimentación balanceada, la importancia de descansar y sobre todo, la importancia de no abandonar el tratamiento de sus condiciones de salud.

6. Si el adulto mayor tiene demencia de cualquier tipo, el doctor Arribas explicó que a este se le debe repetir y reorientar, diariamente de ser necesario, acerca de la situación actual que existe en Puerto Rico.

7. Recordarles que si no se les abraza o se les besa no es porque se les ha dejado de querer, sino porque el distanciamiento social es, ahora, la mejor herramienta de prevención. “En la cultura puertorriqueña, solemos ser bien afectivos y demostrar nuestro cariño y amor a los demás, pero estamos viviendo una situación peculiar en la cual tenemos que cambiar ese patrón de conducta. Quizás se siente como raro, porque no les estamos dando besos o abrazos a nuestros seres queridos, pero eso no quiere decir que los queremos menos, sino que estamos tomando una medida de prevención para evitar el riesgo de contagio. “El distanciamiento social es bien importante. Es algo que, muchas veces, la población adulta mayor o anciana no lo toma tan rigurosamente porque estamos acostumbrados a vernos, a saludarnos y a besarnos. Entonces, ¿qué pasa? Que esto puede poner a mayor riesgo a la población”, agregó al doctor Rodríguez Gómez.

8. Es primordial recordarles a los adultos mayores que el COVID-19 no tiene cura ni tratamiento, por lo que no se pueden dejar llevar por lo que digan amigos, vecinos u otros familiares en cuanto a que no deben preocuparse tanto porque pueden tomar algo que les puede curar. Nuevamente, los entrevistados mencionaron la importancia de que los viejos estén al tanto de los boletines oficiales.

La meta es no poner a esa persona a riesgo ni a la sociedad en riesgo. No es el momento para que los adultos mayores cuiden a sus nietos.

Tanto el doctor Rodríguez Gómez como el doctor Arribas establecieron que el sistema inmunológico se va deprimiendo según se envejece. Por eso, es importante fortalecerlo. Esto se puede lograr de varias maneras y una de ellas es a través de una buena nutrición, que incluya agentes antioxidantes.

“Ejemplos de antioxidantes son la vitamina C, el citrato de magnesio y la vitamina D3. Pero, antes de tomarlos, la persona debe consultar con su médico sobre las dosis adecuadas, para evitar problemas momento de ingerirlos”, sostuvo el doctor Rodríguez Gómez.

De otra parte, se ha probado con cierta certeza que los niños son un foco de infección y, aunque se desconoce el mecanismo por el cual la enfermedad no les ataca tan fuertemente como a los adultos, el doctor Arribas recalcó la importancia de que los padres tomen medidas preventivas y no fomenten que los abuelos cuiden a sus hijos porque estos están poniendo a riesgo a los más viejos.

“Tenemos mas de 60 mil abuelos que cuidan niños, así que es importante que estos abuelos sigan la medidas de prevención y precaución, no solo para evitar que a sus nietos se contagien, sino también para prevenir que ellos a través de sus nietos”, sostuvo el doctor Rodríguez Gómez, quien enfatizó que, en este momento, el distanciamiento social y lavarse las manos son las acciones claves que toda persona debe sequir, pero, muy especialmente, los adultos mayores.

“De hecho, las indicaciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y su presidente recomiendan que, en lugar de 20 segundos, el lavado de manos para los adultos sea de 40 segundos, para tener un poco más de seguridad. También se debe evitar tocar cualquier orificio cefálico (por encima de cuello: las fosas nasales, la boca, los ojos), porque la entrada del virus es más fácil” , subrayó el doctor Rodríguez Gómez.

“Lo primordial es mantenernos bien informados con los CDC y el gobierno local; estar conscientes del toque de queda y de que todo le mundo siga las estrategias que se han dado para evitar la mayor cantidad de complicaciones en Puerto Rico”, recalcó el doctor Arribas, quien dijo finalmente, que, para la seguridad de nuestros adultos mayores y de nosotros mismos, todo se resume en mantenerse informado, prevenir, meditar, descansar, llevar una dieta saludable y evitar el contacto con otras personas, mediante el distanciamiento social.


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