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Se logra primer embarazo con óvulos congelados en Puerto Rico. (horizontal-x3)
El procedimiento de óvulos congelados abre la puerta para la preservación de la fertilidad en los casos de mujeres con diagnóstico de cáncer, menopausia prematura y otros factores. (Vanessa Serra Díaz)

En Puerto Rico se realizan anualmente aproximadamente 450 procedimientos de fertilización in vitro, procesos que ayudan a parejas con problemas de fertilidad a procrear. 

Así lo informó la doctora Rosa Ileana Cruz Burgos, una de cinco especialistas en endocrinología reproductiva en Puerto Rico. 

Hace varias semanas Cruz Burgos hizo historia al lograr el primer caso de fertilización in vitro utilizando óvulos congelados. El caso se logró en una mujer de 46 años con problemas de fertilidad debido a su padecimiento de endometriosis. 

A pesar de que  fue en 1986 cuando se realizó el primer caso de  fertilización in vitro (FIV) en Puerto Rico, esta es la primera vez que vez el procedimiento utilizó, con éxito, óvulos congelados de una donante anónima.

La FIV es un tratamiento de fertilidad en el que se procesa manualmente un óvulo fecundado por un espermatozoide fuera del cuerpo. Se estima que en Puerto Rico se realizan unos 450 casos de fertilización in vitro entre los cinco especialistas en endocrinología reproductiva e infertilidad que practican estos procedimientos en el País.

Preservando la fertilidad

Según explicó la doctora Cruz Burgos, el procedimiento de óvulos congelados abre la puerta para la preservación de la fertilidad en los casos de mujeres con diagnóstico de cáncer, menopausia prematura y otros factores que dificultan su capacidad para desarrollar y mantener un embarazo, como la edad de la mujer, entre otros.

“Antes no habían bancos de óvulos (congelados). Era difícil la congelación y la descongelación ya que los óvulos son  más grandes que los espermatozoides”, dijo la directora del Departamento de Endocrinología Reproductiva y Catedrática Asociada del departamento de Obstetricia y Ginecología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

Según indicó, en su oficina ya hay un banco de óvulos congelados producido por doce donantes, todas de carácter anónimo, que reciben una remuneración para compensar “su tiempo y esfuerzo” durante el proceso. Además de cumplir con unas edades (preferiblemente no más de 32 años), las donantes son sometidas a pruebas físicas (enfermedades de transmisión sexual, etc.) y sicológicas antes de ser seleccionadas para la donación de óvulos.

"Estamos muy contentos con su caso", dijo Cruz Burgos. 

Para conocer más sobre este caso adquiera la edición impresa de El Nuevo Día de hoy.


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