Entre un 30% y 40% de los afectados por este virus experimentan síntomas como mareos, trastornos de memoria y dolor de cabeza. (Pexels)

Entre un 30% y 40% de los afectados por este virus experimentan síntomas como mareos, trastornos de memoria y dolor de cabeza.

Aunque el blanco principal del nuevo coronavirus es el tejido pulmonar, a medida que se suman casos en el mundo también crece la evidencia respecto a su impacto en el sistema nervioso de los pacientes.

“En el 30% y 40% de los casos hay síntomas neurológicos generales, como dolor de cabeza, mareos y trastornos de memoria, por ejemplo”, explica el doctor Germán Cueto, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaíso.

En un porcentaje menor, se ha visto pérdida de conciencia, hay dificultad para comunicarse y anosmia o pérdida del olfato “sobre todo en gente más joven”. También se han observado síntomas más graves, como encefalitis (inflamación del cerebro observada en menos del 5% de los casos), indica Nicolás Muena, investigador del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Ciencia y Vida.

Esta realidad ha llevado a los expertos a buscar las causas de estos efectos en el plano neurológico. De hecho, en hospitales de Italia y Estados Unidos, se han creado unidades médicas dedicadas solo al monitoreo y tratamiento de estos síntomas.

“Desde que se reportaron los primeros casos en países como China e Italia, se ha planteado la posibilidad de que el virus tenga características neurotrópicas, es decir, que pueda entrar e infectar células en el sistema nervioso central”, precisa Muena, y es una opinión con la que concuerda el doctor Cueto.

“Los virus de este tipo atacan toda clase de células y las neuronas no son una excepción”, sostiene este último.

Incluso se ha visto que la capacidad del SARS-CoV-2 de infectar neuronas también estaría presente en otros coronavirus, como los causantes del SARS y el MERS, que provocaron brotes epidémicos en el 2002 y el 2012, respectivamente.

Las dudas que aún persisten apuntan al mecanismo por el cual el virus logra ingresar al sistema nervioso.

Hace un par de semanas, biólogos de la Universidad de Aga Khan, en Pakistán, publicaron un artículo en el que plantean que, a través del bulbo olfatorio de la nariz, llegaría a las neuronas encargadas de percibir los olores.

“Otra vía es la llamada tormenta de citoquinas, que es una sobrerreacción de la respuesta del sistema inmune. En ese proceso se ve comprometida la barrera encefálica y el virus puede infiltrarse al sistema nervioso central”, explica Muena.

Un dato que refuerza esta hipótesis es que, en autopsias a pacientes fallecidos por COVID-19 en China, se han encontrado restos del virus en el líquido cefalorraquídeo. Otra evidencia de la capacidad neurotrópica del SARS-CoV-2 la aporta un receptor específico del virus, el ECA-2, presente en distintas células del cuerpo, como las neuronas y otras células del sistema nervioso. Esto le permite al agente infeccioso atacar a otros órganos más allá del pulmón.

“Si comparamos a este virus con otros de la misma familia, se ha reportado que se une a este receptor con una afinidad hasta 20 veces superior, lo que podría hacerlo más infeccioso”, comenta Muena.

De todas maneras, muchas dudas persisten. Según el especialista, no hay casos de pacientes muertos por sintomatologías neurológicas, ya que suelen fallecer antes por problemas respiratorios. Además, no se sabe aún si hay secuelas neurológicas a largo plazo.

Para tener en cuenta

La Organización Mundial de la Salud recomienda hacer actividad física de forma regular durante la pandemia para mejorar la salud mental.

Fiebre, tos y dificultad para respirar son los indicadores principales de COVID-19.


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