Te damos unos consejos para que evites sentirte con pesadez en estos días. (comuniQue END)

Más de un mes de un obligatorio encierro en casa podría ser la oportunidad perfecta para descansar, relajarse, disfrutar de la vida, desarrollar un ‘hobby’, leer los libros atrasados, organizar y hasta trabajar con tranquilidad. Sin embargo, esto –con las excepciones de rigor–, se ha convertido en un factor de ansiedad, irritabilidad y gran cansancio físico.

Según la Ana María Piñeros, doctora en Educación y rectora de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, esto tiene mucho que ver con la incertidumbre y una gran paradoja: la obligación de permanecer en la casa, que es en esencia el lugar de la pertenencia, confraternidad, tranquilidad y la proyección de los sentimientos hacia el entorno. Pero, lo que ocurre es que la cuarentena rompió ese patrón y convirtió a millones de hogares en el epicentro de situaciones de tensión y estrés individual y colectivo, dice Piñeros.

Querer salir del confinamiento, hacerle un conteo regresivo al aislamiento van ligados directamente al concepto que la Organización Mundial de la Salud tiene de calidad de vida, en el que confluyen componentes emocionales, físicos, y de relaciones que en un contexto cultural y de valores equilibran al ser humano en cada momento.

De acuerdo con el doctor Rodrigo Córdoba, psiquiatra, el riesgo frente a un nuevo virus pone a los individuos en una alerta permanente que se manifiesta en una gran ansiedad, a la que se le pueden sumar componentes económicos y sociales que rompen cualquier precepto de equilibrio o calidad de vida.

“En un estado de preocupación permanente, en el cual nada se sabe, es difícil sacarle el gusto a la vida”, agrega Córdoba. Y esta sola condición podría ser suficiente para influir en nuestro equilibrio orgánico.

El neurólogo Gustavo Castro manifiesta que muchas personas tienen inquietudes que los sobrepasan, tanto que la calidad del sueño puede verse afectada no solo por defecto, sino también por exceso. De acuerdo con el neurólogo, la abolición de rutinas, el no cumplimiento de horarios y las preocupaciones afectan de manera directa la forma como la gente duerme y eso repercute en el rendimiento diario y en las emociones, y genera cansancio.

Pero hay más, porque si bien en la casa se puede realizar actividad física e incluso practicar algún deporte, lo cierto es que, independientemente de las condiciones, se ha comprobado que el confinamiento induce al sedentarismo, lo que en palabras del cardiólogo Gabriel Robledo puede incrementar factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, el aumento de la frecuencia cardiaca y naturalmente el aumento de peso.

Y si a esto –agrega Robledo– se le suma que la persona puede aumentar el consumo habitual de alcohol u otras sustancias psicoactivas, la situación empeora.

Sobre el sedentarismo, Olga Estrada, fisiatra experta en deporte, manifiesta que son suficientes 72 horas de quietud o de variación a la cantidad de movimiento normal para deslizarse hacia un desacondicionamiento que afecta de manera progresiva el funcionamiento de músculos, articulaciones y tejidos blandos. Lo anterior determina, según la especialista, la aparición de retracciones, espasmos y desequilibrios musculares que pueden manifestarse con dolor, fatiga y sensación de cansancio físico que el sueño o el descanso no logra reparar.

Los humanos estructuran sus funciones con base en hábitos y costumbres que se transforman en rutinas, y la psicóloga Sandra Herrera considera que una modificación abrupta y sostenida de dichos hábitos puede cambiar completamente el funcionamiento de una persona.

“Basta ver los desajustes que provocan las vacaciones normales al cambiar de horarios, de dieta, de actividades y hasta de tiempo destinado al descanso, para entender que, una cuarentena, si no se logran establecer o mantener rutinas puede resultar perjudicial, y más si se prolonga”. También se ha comprobado que, en cuanto a las dietas, la cuarentena promueve una mayor ingesta de calorías que sumadas a la quietud favorece la aparición del sobrepeso. “Las personas ansiosas y con incertidumbre también pueden aumentar el consumo de comida o de licor, bajo la supuesta tranquilidad de que están en la casa”, agrega Herrera.

Por otro lado, frente al teletrabajo, Boris Pinto Bustamante –médico con doctorado en Bioética y profesor universitario– manifiesta que si no hay reglas claras, se pueden perder los límites, literalmente excederse, a la vez que se realzan los comportamientos propios de los mamíferos en cautiverio, lo que puede disparar el estrés de una forma considerable.

¿Qué hacer?

Todo lo anterior, que explica esa sensación de cansancio que muchas personas manifiestan por estos días, puede sonar catastrófico, pero también hay quienes aprovechan muy bien el tiempo, se organizan y han tomado este periodo como pruebas para su voluntad y la capacidad que tienen para reinventarse en esta nueva cotidianidad.

Y es que es mucho lo que puedes hacer para liberarse de este cansancio. Para empezar, la primera tarea para combatir el cansancio es evitar el sedentarismo, “cansando” nuestro cuerpo, para que al finalizar el día pueda descansar mejor, especialmente con ejercicios de estiramientos. De lo contrario, esta quietud resultará en un círculo vicioso de inmovilidad y agotamiento.

Una vez se logre reactivar el movimiento, lo ideal es incorporar otros hábitos de vida saludable como la buena nutrición. De acuerdo con el nutricionista y dietista Éder Acosta, “ la alimentación debe ser completa, equilibrada, suficiente, diversificada e inocua”, por esto recomienda revisar las guías alimentarias basada en alimentos del ICBF, que incluyen todos los grupos de alimentos, para las diferentes edades y así evitar un desbalance con alguno de ellos.

Por último, los expertos recomiendan mantener el orden en cada aspecto de la vida, mantener horarios de trabajo, de comidas, de sueño y de descanso. También evitar los excesos, de cualquier tipo, que pueden terminar por producirnos más ansiedad. Regalarse tiempo de descanso con alguna actividad que lo relaje, sin que incluya estar en la cama.

Y, por supuesto, cuidar ante todo las horas de sueño, desconectarse del celular por lo menos 30 minutos antes de dormir para conseguir un sueño más profundo y tranquilo.

Para todos, superar la cuarentena será un reto diferente; lo cierto es que no tiene que ser una tortura agotadora. Todo consiste en encontrar el orden y la actividad que nos permita sentirnos activos y vivos.


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