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Más allá del alcohol, el hand sanitizer, los guantes de latex, los productos desinfectantes y las mascarillas ante la pandemia del coronavirus COVID-19, el afán descontrolado de ciudadanos en todo el mundo por cargar con paquetes de papel higiénico ha causado sorpresa y curiosidad entre muchos.

Según imágenes publicadas, en establecimientos en diferentes partes del mundo se han podido apreciar apreciar las filas de personas con incontables paquetes de papel higiénico en sus carros de compras, tanto así que este producto se ha agotado en muchas góndolas.

Puerto Rico no ha sido la excepción y ayer en algunos supermercados ya era común ver vacías las góndolas de papel de baño.

¿A qué corresponde esta conducta de salir corriendo a buscar papel sanitario?

El psicólogo de la salud Julio Santana responde que primordialmente la gente siente un gran miedo a lo desconocido, a lo que puede pasar, y trata de generar una respuesta proporcional a la crisis que se ha venido anunciando por un mes a través de los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales.

“Lo que tratan de hacer las personas para tener una sensación de control es generar una respuesta proporcional a esa crisis anunciada y no a la crisis que aún no están viviendo, porque por ejemplo en Puerto Rico todavía no han sido diagnosticado (casos) ni hay miles de enfermos. No es que no los hayan, pero todavía no está pasando”, explica a la vez que añade que es racional prepararse para algo que es probable que ocurra.

En este caso, explica, hay un agravante, porque, contrario a la preparación para un huracán, en este caso desconocemos a qué exactamente nos estaremos enfrentando.

“La respuesta es irracional ante un caso como este del COVID-19 porque no tenemos idea de qué es lo que puede pasar, cómo se organiza la sociedad y cuáles son las principales necesidades que vamos a tener. Vemos las personas que se han lanzado a los comercios en el mundo y Puerto Rico buscando alimentos y agua, pero (estas compras) no están siendo relacionadas con los productos de primera necesidad de limpieza. Otro elemento de la irracionalidad son las cantidades y proporciones que las personas están adquiriendo. Uno no necesita 500 hand sanitizers ni 400 rollos de papel sanitario”, señala Santana, quien es rector de la Universidad Carlos Albizu.

Tres elementos sobre este comportamiento

El psicólogo de la salud plantea como primer elemento el aspecto psicológico, debido a la ansiedad causada ante lo desconocido, la preocupación y la angustia. “Las personas a través de diferentes comportamientos tratan de calmar los temores y las preocupaciones para así tener un sentido de control. Se dan comportamientos proporcionales a la crisis percibida, no a la crisis real”, especifica mientras enfatiza que, a través de algunos medios, las redes sociales, las noticias falsas y gente exagerada crean una percepción de catástrofe. Por ende, las personas construyen la realidad a partir de lo que escuchan y no de lo que viven.

“Estamos viendo una respuesta desproporcional a la crisis porque esta debiera controlarse con sencillamente lavarse las manos y tener distanciamiento, no buscando toneladas de comida ni rollos de papeles higiénicos. No es un comportamiento de preparación psicológica para un desastre, es una reacción de pánico, lo que le llaman ‘compras por pánico’", reacciona.

De acuerdo con Santana, el segundo elemento es el social. Se trata, según el doctor, de las tres crisis recientes que ha enfrentado Puerto Rico a partir del 2017: el huracán María, los terremotos y el recién coronavirus. Todas han representado un riesgo de salud pública y en todas ha habido un mal manejo.

La percepción que tiene la población es que ha habido un mal manejo del gobierno en los asuntos de salud pública, los controles epidemiológicos y la seguridad para manejar las tres principales crisis que han surgido en los últimos tiempos en la isla, desde María hasta el coronavirus. Este elemento de desconfianza, inseguridad y abandono hace que afloren en la sociedad los elementos de egoísmo, individualismo o de búsqueda individual de las soluciones para sus problemas”, expresó.

El tercer elemento que añade es el político-económico, que está relacionado con la realidad histórica de la dependencia de Puerto Rico con Estados Unidos. Según Santana, esa relación sale a la luz inmediatamente cuando un país con el desarrollo educativo que tiene Puerto Rico no ha podido tener resultados inmediatos de las pruebas de detección del coronavirus COVID-19.

“Con el gran nivel de preparación que tiene la isla, como pocos lugares de América Latina, golpea la conciencia y el alma que no tengamos las pruebas mínimas de manera independiente. Afecta en cómo el gobierno pueda gestionar los recursos con la inmediatez que se necesita”, acotó.

A nivel económico, añadió que la conducta de compra por pánico tiene un efecto nefasto en la población que más lo necesita porque genera es una escasez inmediata de los productos principales y afecta a las personas con más necesidad, desventaja social y envejecientes.

Finalmente, el experto de la salud mental trae a la atención el que esta experiencia de reacción por pánico ante la búsqueda de productos que no son necesarios, no se transpole a cuando se comiencen a diagnosticar los primeros casos y se vaya a la búsqueda de servicios de salud por pánico y por miedo cuando no necesariamente las personas lo necesitan.

“Si reaccionan con miedo o pánico, puede generarnos un problema mayor. La lección es que las personas evalúen si tienen o no los síntomas y llamen a su médico primario antes de lanzarse masivamente a los centros de salud para que no colapsen y se pueda generar un índice más alto de mortalidad”, concluyó.


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