El paciente tiene que usar el vendaje todo el día, las 24 horas y se lo quita solo si es necesario para bañarse. (Shutterstock)

El cáncer puede dejar secuelas permanentes. Una de ellas es el linfedema. Se trata de una condición caracterizada por una hinchazón extrema que aparece, por lo general, en los brazos o en las piernas. Esta inflamación -que afecta más a mujeres que a hombres- es causada por la acumulación de líquido que se crea por la obstrucción en el sistema linfático del cuerpo.

En la mayoría de los casos, el linfedema es causado por el daño o la extirpación de los ganglios linfáticos, localizados en el cuello, la axila, el pecho, el abdomen y la ingle. Estos daños pueden ser ocasionados de múltiples maneras como: cirugías, que incluye la extracción o lesión de los ganglios linfáticos; radioterapias para el cáncer, que podrían provocar la cicatrización e inflamación de los ganglios linfáticos; por células cancerosas que bloquean los vasos linfáticos; por una infección en los ganglios linfáticos o la presencia de parásitos que restringen el flujo de líquido linfático.

“El linfedema es una condición que hay que atacar de entrada, ya que es progresiva, debilitante, no tiene cura, produce un estigma social amplio y tiene una apariencia que impresiona a todo el que la ve”, indica el doctor Luis Báez Vallecillos, oncólogo del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico. “Por tal razón, todo paciente de cáncer que haya pasado por un tratamiento en el que se haya visto afectado algún ganglio linfático, tiene que estar muy consciente de cómo prevenir el linfedema. Hay que tratar ese brazo o pierna como si fuera de porcelana. El paciente debe ser muy cuidadoso de llevar a cabo actividades que vayan a provocar un corte, un golpe o movimientos repetitivos, ya que eso podría disparar el linfedema”.

Aunque no hay data sobre la cantidad de pacientes que sufren esta enfermedad en Puerto Rico, sí se sabe que en Estados Unidos hay más de 10 millones de personas diagnosticadas. Según datos provistos por el Lymphatic Education & Research Network, el 50 % de todos los sobrevivientes de cáncer de seno y el 100 % de todos los sobrevivientes de cáncer de cabeza y cuello están afectados por este padecimiento.

Otra causa es genética, aunque es muy poco frecuente. En este caso, la condición es causada por problemas en el desarrollo de los vasos linfáticos del organismo. Esto se puede desarrollar en la infancia, en la pubertad, durante el embarazo o después de los 35 años.

Síntomas

“Inicialmente, los síntomas podrían ser muy sutiles, y la persona afectada comienza a sentir una sensación de pesadez o rigidez en alguna extremidad. A medida que el líquido se acumula, comienza la hinchazón en todo o parte del brazo o pierna, el movimiento se limita, surgen molestias o dolor, hay infecciones recurrentes y se endurece y engrosa la piel”, describe el doctor Báez Vallecillos. “El paciente tiene que ser muy cuidadoso, ya que el linfedema podría aparecer meses o años después del tratamiento oncológico”, alerta.

Por otro lado, el oncólogo explica que el sistema linfático del cuerpo es fundamental para mantener el cuerpo sano, ya que hace circular linfa rica en proteínas por todo el organismo y recoge bacterias, virus y desechos. Además, transporta este líquido y las sustancias dañinas a través de los vasos linfáticos, que se dirigen a los ganglios linfáticos. Los residuos son filtrados después por los linfocitos y, por último, los elimina el cuerpo.

Tratamiento

Al ser una condición que no tiene cura, el tratamiento efectivo para evitar o reducir el linfedema se convierte en algo esencial. “El linfedema se controla. Es muy importante que el paciente aprenda a manejar la condición en su casa y siga las instrucciones que le brindan los profesionales de la salud”, recomienda Sandra Sevillano, terapeuta físico certificada en linfedema. “Al momento de recibir un paciente referido por un médico especialista, tenemos que ver su historial médico para identificar qué tipo de linfedema tiene, si ha tenido alguna cirugía y si ha estado en algún tratamiento, entre otros detalles. Es muy importante la información que ese paciente nos dé”.

El paciente de linfedema recibe en sus tratamientos masajes superficial es en la extremidad afectada. (Suministrada)
El paciente de linfedema recibe en sus tratamientos masajes superficial es en la extremidad afectada. (Suministrada)

El tratamiento para controlar el linfedema consiste en:

- Orientar al paciente en el cuidado de la piel y el control de infecciones. Cuando el sistema linfático está alterado, la persona es más propensa a tener infecciones. Si esa persona se corta o se quema cocinando, por ejemplo, tiene que observarse esa área. Si se pone roja o caliente, va a tener una respuesta del sistema inmunológico más lenta.

- Dar un masaje bastante superficial a la extremidad afectada, buscando que ese líquido vaya moviéndose de esa área donde está acumulado.

- Usar vendajes de compresión. El paciente tiene que usar el vendaje todo el día, las 24 horas y se lo quita solo si es necesario para bañarse. A medida que pasen las visitas, en las terapias se le harán ajustes al vendaje y corregirán inconvenientes como picor o alguna área muy apretada.

- Mostrarle y enseñarle ejercicios al paciente que asistan para promover que el líquido en el área se mueva. Esos ejercicios se van a hacer si el paciente tiene linfedema o de manera preventivamente.

- Una vez se reduce la hinchazón, se recomienda el uso de una manga o guante de compresión todos los días. Durante el día se usa la manga y el guante, y por las noches debe continuar vendándose.


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