En este lugar, a diario preparan dos platos principales que suelen ser uno de tipo vegano y otro con proteína animal.
En este lugar, a diario preparan dos platos principales que suelen ser uno de tipo vegano y otro con proteína animal. (Suministrada)

Con la agresividad y la violencia que hay en la calle, entrar a La Isla en Santurce es un verdadero bálsamo. Este espacio luminoso y prístino, creado por Bianca y Andrea Gorbea, promueve la salud, el bienestar y una cultura de vida sustentable.

“Las dos tenemos una profunda conciencia ecológica y llevamos una vida enfocadas en el bienestar y la sustentabilidad. En un punto nos dimos cuenta de que no era fácil conseguir el tipo de comida que nos gustaba. Además, deseábamos compartir nuestra filosofía de vida y el bienestar que trajo a nuestras vidas”, explica Bianca, quien se encarga del menú y los alimentos.

La Isla recién se estrena. Abrió sus puertas en julio, y lo que hoy vemos es tan solo la primera de varias fases.

“Nos queda mucho por hacer. El café es la primera parte del proyecto. Aspiramos en unos meses poder abrir la parte del mercado a granel. Las personas deben traen sus envases para servirse lo que desean comprar para que sea “zero waste”. Por ejemplo: pastas, granos, nueces. Tanto Andrea como yo queremos que se ofrezcan clases de huerto casero y tenemos una terraza maravillosa para que la gente pueda tener sus huertos”.

Ambiente

Ubicado en una estructura santurcina de alto puntal, La Isla tiene su magia. La paleta de colores que impera transmite vida, luz y paz. Marcos de puertas con soles truncos pintados en verde contrastan con el piso de pequeños mosaicos en blanco y negro y paredes blancas.

Sillas color verde monte, algunos mosaicos con motivos vegetales en el área del mostrador, mesas con topes que simulan mármol y decoradas con plantas en tarros de cristal son parte del ambiente principal.

“Mi hermana Andrea estaba viviendo en Londres y llevaba tiempo deseando regresar. Ya teníamos en mente el concepto de lo que queríamos y las navidades pasadas cuando pasé por la calle y vi que este espacio estaba disponible. Sentí que era ideal para nuestro proyecto. El lugar estaba bastante deteriorado, pero teníamos la visión y la pasión para conseguirlo”.

Cambio de vida

Antes de cofundar La Isla, Andrea y Bianca trabajaban en finanzas y mercadeo, trasfondo que ha sido clave para elaborar su plan. Cada una tiene tareas específicas y juntas hacen una dupla excelente.

Andrea es la de los números y encargada del proyecto del mercado a granel. Por su parte, Bianca es el talento para la cocina y la encargada de mercadear su concepto.

“Ha sido una gran satisfacción ver lo bien que ha respondido la gente”, menciona Andrea. “Hemos logrado llevar nuestros valores al negocio. Aquellos que llegan a La Isla vienen a comer aquí o traen sus envases para que se les sirva la comida, las bebidas y el café para llevar. Al principio, sobre todo lo del café, sorprendió mucho, pero ya la gente que quiere las cosas ‘to go’ trae su ‘mug’. Eso nos demostró que el público estaba dispuesto a hacer cambios en su vida”.

El menú

La carta es sencilla, pero sabrosa. Sirven un café y unos “smoothies” deliciosos. Para los “smoothies” Bianca utiliza frutas, vegetales, nueces, cacao, entre muchos otros ingredientes, para crear combinaciones muy interesantes.

El menú lo completan sopas, tostadas con combinaciones como espinaca, queso de cabra y huevo, todo elaborado con productos locales. Para los que buscan algo más sustancioso, a diario se preparan dos platos principales que suelen ser uno de tipo vegano y otro con proteína animal. Puedes cerrar tu visita con alguno de los dulces o “pastries”.

“Trabajamos con suplidores locales y utilizo lo que está de temporada. Son comidas sencillas, elaborados con ingredientes básicos y que tengan mucho valor nutricional y que sean antiinflamatorios”, comentario con el que Bianca cierra nuestra conversación.

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