13 de junio de 2019 - Ponce, Puerto Rico.  Fotos al Restaurante Baleares del Hotel Meliá en Ponce y entrevista con el chef español Enrique Garcerán.
EN LA FOTO el chef Enrique Garcerán.
(Foto por: Juan Luis Martínez Pérez/ juan.martinez@gfrmedia.com) 2019
El chef Enrique Garcerán tuvo a su cargo el restaurante Baleares del Hotel Meliá en Ponce. (Juan Luis Martínez Pérez)

Para aquellos que conocieron de cerca al chef español Enrique Garcerán, no les cabe duda que el talento de 34 años dejó una huella impresionante en los 48 meses que estuvo residiendo en Ponce, Puerto Rico, lugar que descubrió como su segundo hogar y donde puso de manifiesto su pasión por la gastronomía y su fogosidad en la cocina.

Así lo resaltó Abel Misla Villalba, presidente de Misla Hospitality Group, propietarios y operadores del Hotel Meliá de Ponce, quien consideró su partida física como una inesperada y a destiempo. Aún con el dolor de la pérdida, mencionó que la mejor ruta a seguir es celebrar su vida y su legado, luego de que Garcerán falleciera la noche del martes, en un accidente de tránsito ocurrido en la avenida Juan Ponce de León, de la urbanización Las Delicias, en Ponce.

En ánimo de querer llevar a Ponce una gastronomía distinta, que añadiera un valor al ecosistema turístico que estaban creando, fue precisamente Misla Villalba, quien le ofreció la oportunidad de venir a Puerto Rico a desempeñarse como chef para que, siendo del exterior, trajera nuevas experiencias y ayudara a crecer la gastronomía de la Ciudad Señorial.

“En el 2018, con el interés nuestro de celebrar los 125 años de operación continua del Hotel Meliá, nos dimos a la tarea de crear un restaurante que honrara las raíces mallorquinas del hotel que lo fundó don Bartolomé Meliá. Yo quería encontrar un chef de carácter, que tuviera conocimiento internacional, pero que supiera mantener el toque español, el toque de las Islas Baleares y en esa línea estaba buscando ese perfil de chef”, explicó el ejecutivo, quien decidió ir viajar hasta República Dominicana, dado a que su turismo es más amplio, en busca de ese profesional que no necesariamente conociera la gastronomía puertorriqueña, sino que conociera la internacional.

Durante el proceso, le comentaron acerca de este joven súper talentoso que acababa de ser publicado en una revista como uno de los tops chef emergentes en República Dominicana, quien en un momento dado había manifestado su interés de ir a Puerto Rico o a Estados Unidos a explorar un nuevo mercado.

“Fue instantáneo el clic entre nosotros, él hablaba mi idioma, yo hablaba el de él y quedamos en vernos al otro día y así fue. Nos reunimos al otro día por la noche, salimos, compartimos y él me contó su historia y acerca de sus viajes por el mundo. Enrique empezó a viajar desde los 18 años y estudió en la escuela Cordon Bleu, de Madrid. Trabajó en distintas partes del mundo, en Tailandia, República Dominicana y Mallorca. Viajó a muchísimos sitios y a sus 30 años tenía un viaje culinario espectacular e impresionante”, contó Misla Villalba, quien le hizo la propuesta de mudarse a Ponce y lo invitó a que conociera la isla.

Como amante del surfing, asegura que se enamoró de las olas de Puerto Rico y que, como motociclista, quedó cautivado con la ruralía y los caminos de la montaña. “Me dijo, ‘Abel este es mi sitio, aquí es que yo quiero estar. Aquí está todo lo que necesito’”, recordó mientras explicó que comenzaron el proceso del visado para poderlo traer a Puerto Rico, que duró casi seis meses y se logró.

“Empezó a trabajar en la conceptualización del icónico restaurante que se iba a convertir gracias a él y a sus ideas y a su nombre en el Restaurante Baleares del Hotel Meliá. Enrique creó el menú, confeccionó todo el protocolo del restaurante, confeccionó las ideas, reclutó al personal y me ayudó a montar este concepto del cual yo estoy muy orgulloso y de haber podido trabajarlo con él, más todavía”, manifestó.

De igual forma, Misla Villalba resaltó que además de su compromiso con el trabajo y las horas invertidas, lo convirtieron en un ejemplo para los demás chefs con los que trabajaban con él, que se iban nutriendo de su experiencia en la cocina y la gastronomía. Además, los comensales todos los días iban conociéndolo, descubriéndolo y haciendo amistad con él porque “él se daba a querer”.

“Poco a poco también fue absorbiendo la gastronomía puertorriqueña entró en él como la de él entró en la ciudad y en Puerto Rico. Se volvió en alguien distinto, alguien especial, alguien que siempre sabía salir a la mesa a preguntar cómo estabas, a saber si te gustó, a preguntarte si querías explorar otra cosa. Su capacidad de innovación y creatividad fue trascendental, realmente espectacular”, expresó.

De igual forma, Misla Villalba resaltó que Enrique no solo se enamoró de la ciudad y del país, sino que echó raíces. En Ponce se enamoró de una ponceña que trabajaba con él en el restaurante, con quien se casó y tiene dos hijos, una de dos años y otro menor. “Hoy en día tiene dos hijos preciosos, que la ciudad velará por ellos y por su señora esposa también”, acotó.

Por tres años estuvo a cargo de las riendas del Restaurante Baleares del Hotel Meliá y en el último año, en su ánimo de evolucionar, estuvo laborando como chef ejecutivo en el restaurante Níspero Asador, Vinos y Coctelería, de Javier Bustillo.

“Enrique estaba empezando, estaba lleno de vida. Esta semana lo vi junto a Javier Bustillo, que estaban trabajando un proyecto y me pidieron ayuda en una cosa, y fue tan bonito verlo entusiasmado, verlo contento con un proyecto que iba para la zona metropolitana. Ya iba a expandirse hacia allá con ese proyecto y me generaba alegría de su crecimiento. Ver cómo todos los días estaba caminando hacia el frente, bien optimista, y pues nos perdimos de que de la zona metropolitana hubieran ahora podido disfrutar de lo que estaba haciendo Garcerán”, relató.

Es orgullo lo que siente Misla Villalba por todo lo que les dejó el chef Enrique Garcerán en la ciudad, no tan solo por su capacidad, sino por su amistad, por lo que hizo y aportó.

“Nuestro rol ahora es la de celebrar su vida, la seguiremos celebrando en Baleares, la seguiremos celebrando en Níspero, que este último año en su evolución natural, empezó como chef ejecutivo, haciendo maravillas allí y haciendo que todo funcionara a otro nivel, al más alto calibre”, concluyó.

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