Este local no solamente se distingue por su comida criolla e internacional sin igual, sino por sus aperitivos creados hace cinco décadas, los cuales mantienen su sabor, calidad y consistencia.
Este local no solamente se distingue por su comida criolla e internacional sin igual, sino por sus aperitivos creados hace cinco décadas, los cuales mantienen su sabor, calidad y consistencia. (Suministrada)

Con 50 años de fundación, El Mesón de Melquiades se destaca como uno de los restaurantes más antiguos de Cayey; empezó con una “carpita vendiendo carne frita y guanimes” y hoy ha diversificado su local y ofrecimientos culinarios sin perder su esencia.

En 1972, Melquiades Tirado decidió comenzar este negocio para sustentar a sus seis hijos. Al pasar los años, uno de ellos, José Oscar Tirado, fue quien se mantuvo al mando del restaurante. Luego, la nieta del pionero llamada Keishly Ann Tirado, de 25 años, se preparó en el campo de la gastronomía para asumir las riendas del negocio y es quien administra la cocina.

El menú de este espacio cayeyano, que cuenta con un ambiente familiar y una hermosa vista campestre, se caracteriza por su comida criolla e internacional. Pero si hay algo particular en su menú son las famosas alcapurrias de “corned beef”. Su receta es herencia de tres generaciones y aún sigue conquistando paladares.

“Eso es icónico. Venir acá arriba y no comerse una alcapurria es como no haber venido a Melquiades. Esas alcapurrias mi abuelo sabía la receta, mi papá la sabe, yo la sé. Somos bien pocas personas las que sabemos cómo se preparan”, explicó.

Otro de los platos más solicitados por los clientes es la carne frita con guanimes. “Las masitas de cerdo con tostones, que es la carne frita que hacía mi abuelo y los guanimes con bacalao son de los platos que mantenemos, no los hemos sacado porque queremos que esos platos permanezcan como parte del legado”, dijo.

Además de esos manjares, el menú se ha ampliado y ha salido de lo tradicional con platos como el ossobuco de ternera, que la propietaria afirma. Esta es parte de la apuesta culinaria de la chef, quien busca transmitir sus experiencias al local.

“Mi papá (José Oscar Tirado) hizo este nuevo local para el 2008 y él incorporó los platos que quiso y yo también he incorporado platos al menú desde que estoy trabajando en la cocina. Entre esos, incluimos el ossobuco de ternera que lo hacemos en su forma clásica, pero también le damos su pequeño toque de lo que es la cocina puertorriqueña y su sabor es excepcional”, afirmó la joven.

En el caso de los aperitivos, se destacan los buñuelos de bacalao y las croquetas de prosciutto y queso manchego. Mientras que en la propuesta de postres se alza el flan de coco con queso que la chef asegura “es un clásico” y el crème brûlé, así como el flan de queso manchego.

Consistencia y calidad

“Yo siempre dije que mi lugar ha sido aquí. No pienso cambiarle el nombre ni quiero cambiar mucho el menú porque nosotros nos caracterizamos por la consistencia y la calidad del producto que brindamos al público. Tenemos personas que vienen desde su infancia buscando lo mismo y, al sol de hoy, gracias a Dios, hemos sabido mantener esa consistencia. Me gustaría continuar el legado familiar de mi abuelo y este año justamente cumplimos 50 años”, resaltó la empresaria.

“Nos distinguimos mucho por el servicio que damos, la calidad sin igual porque siempre tratamos de ofrecerle a nuestros clientes lo mejor, y si no lo tengo disponible, no voy a comprar algo de menor calidad; y la consistencia en nuestros sabores. Llevamos 50 años siendo conscientes con el trabajo que ofrecemos, con el empeño que le damos, con el cariño y el carisma. Muy pocos son los restaurantes que los dueños están ahí fajaos”, concluyó la propietaria del local que ubica en la carretera 15 Ramal 741 km 0.5 Barrio Culebra Alto en Cayey.

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