Ileana Palacios ha logrado construir una empresa sólida que ha compartido con su familia. (Foto: David Villafañe)
Ileana Palacios ha logrado construir una empresa sólida que ha compartido con su familia. (Foto: David Villafañe)

En un segundo, la vida puede dar un vuelco que cambie la perspectiva de nuestra existencia de vida. Imaginemos entonces, todo lo que puede suceder en el trayecto de 25 años. Por ejemplo, pensemos en una criatura. Nace, crece, se educa, se enamora, se tropieza, se vuelve a enamorar, sigue aprendiendo, madura y hasta puede llegar a tener una criatura que iniciará y pasará por un nuevo ciclo semejante al suyo al ya descrito.

Así se siente Ileana Palacios, propietaria de la tienda de muebles y cristalería Palacios, al pasar revista de los pasados 25 años. Hace un cuarto de siglo, después de un paréntesis profesional, abrió las puertas de un pequeño lugar especializado en cristalería y vajillas, en el número 271 de la avenida De Diego.

Conversamos con Ileana, en la tienda que lleva su apellido, en ese espacio que siguió y sigue creciendo. No importa hacia dónde dirijas la vista, todo lo que alcanzas a ver es hermoso. Candelabros, figuras, vajillas, floreros, un mar de cristal, muebles y porcelanas de líneas de primera decoran cada escena.

Su forma de hablar y caminar es sosegada y franca. Los empleados, en plena faena, se detienen para decirle lo guapa que está con su vestido verde olivo y su collar con abalorios de madera. La miran con respeto, con admiración, pero sobre todo con mucho cariño.

“Aquí hay personas que trabajan conmigo desde el principio. Las he visto desarrollarse, aprender, he visto a sus hijos nacer y crecer, convertirse en profesionales”, dice con satisfacción al ver la respuesta del grupo de mujeres que la van saludando al pasar.

Comienzos

Llegó de Cuba estrenando la adolescencia y a los pocos años conoció a quien ha sido su aliado en la vida. A sus 17 años sus padres contemplaban un traslado a Venezuela. Su padre fue claro con Miguel Ángel Martínez, el enamorado de su hija, “la niña se va con nosotros, así que tú decides lo que quieres hacer si quieres que se quede contigo”. Miguel Ángel no se lo pensó y le propuso matrimonio al instante.

“Desde que me casé, Miguel Ángel estaba claro de que yo no podía estar sin trabajar. Mis primeros pasos fueron en el área de banquetes de los hoteles. Estábamos empezando así que vivíamos con lo justo. Llegaba del trabajo y me dedicaba a empapelar. En ese momento, en la decoración se utilizaba mucho el papel. Cogía mi escalera, mi cubo y rollos y fui ofreciendo mis servicios hasta que se convirtió en un negocio”.

Entre empapelado y empapelado, fue creando una red de contactos entre los que se encuentran unos molinos de textiles en Francia y Finlandia que se convirtieron en el inventario de su primera empresa, Kilims. El éxito llegó pronto, por lo que expandió sus horizontes y abrió una tienda en Miami. A pesar de que el establecimiento adquirió fama, la maternidad hacía difícil compaginar todo lo que tenía en su mesa.

Decidí hacer un alto en mi vida profesional cuando Ileanita, Astrid y Beatriz estaban creciendo. Hasta esa fecha, siempre había trabajado y tenía una tienda de telas europeas de tapizado que se llamó Kilims. También, tenía una en Miami. Resultaba un poco complejo con tres hijas mantener los negocios. Por eso tomé la decisión de venderlo todo y dedicarme a ellas. Bueno, eso de retirarme es un poco drástico, porque yo sabía que enseguida que pudiera volvería a trabajar”.

Nace Palacios

Y así fue. Ese tiempo duró lo necesario. Ileana desde muy joven se acostumbró a estar activa y a emprender.

La tienda Palacios abrió en septiembre de 1995 y desde entonces cuenta con un variado inventario para las diversas áreas del hogar. (David Villafañe)
La tienda Palacios abrió en septiembre de 1995 y desde entonces cuenta con un variado inventario para las diversas áreas del hogar. (David Villafañe)

Septiembre de 1995 marcó ese retorno. El proceso se facilitó gracias a las excelentes relaciones de negocio que había establecido a través de los años. “The Accent Piece” fue el nombre que tenía en mente para el negocio. No obstante, fue uno de estos proveedores quien finalmente da en la diana y bautiza la flamante tienda.

“Un día pasó por acá José Padín, un distribuidor, y cuando le comenté lo del nombre me dijo, ‘con el respeto que me merece ¿me deja comentarle algo?’ Naturalmente, le dije que sí. Nos conocíamos hacía muchos años y era un hombre encantador. ‘Todas las grandes tiendas llevan el apellido de sus dueños. ¿Por qué no le pone Palacios?’. A mí me daba un poco de reparo no fuera a ser que la gente lo encontrara pretencioso, pero su argumento me convenció”.

Don José tenía toda la razón porque desde su apertura Palacios se ha convertido en un referente en decoración, en el lugar para conseguir muebles clásicos de excelente calidad y para adquirir lo más reciente en la decoración.

Muebles para toda la vida

Para Ileana, la clave de una decoración exitosa está en ceñirse a piezas de estilo básico que sobrevivan las tendencias. Una lámpara, unos cojines, una alfombra, un florero, una figura son los elementos decorativos que utiliza para darle el toque de actualidad de rigor.

“Lo ideal es que los muebles principales mantengan una línea sencilla y sean de la mejor calidad. Estos deben adquirirse pensando en que van a estar contigo muchos años. Los acentos los consigues con los accesorios. Una mesita de cristal, un cuadro, ese es el tipo de cosas que acentuará el gusto de la persona. Pensar en piezas ‘timeless’ es mi propuesta. Yo traigo cosas que las puedes comprar hoy y te garantizo van a seguir vigentes por muchos años. Pienso que esa es una de las razones por las que hemos tenido éxito. El cliente en Puerto Rico es un cliente educado y preparado. Viaja y ve lo que hay en tendencias en las grandes capitales. Cuando nos visitan saben que aquí van a encontrar cosas del nivel que han visto en sus viajes”.

Ileana se mantiene leyendo y estudiando noticias de su oficio para traer lo más actual. Viaja a los principales shows de casas de muebles en Europa y Estados Unidos y se atreve a traer alguna que otra pieza peculiar.

“Con los años, me he vuelto cada vez más atrevida. Creo que uno va adquiriendo una seguridad que hace que te arriesgues. Hay veces que veo cosas curiosas, raras que me llaman la atención y me lanzo, me tiro y lo compro contrario a lo que me puedan decir, yo le veo el potencial en el mercado puertorriqueño y casi siempre acierto”.

Su fórmula, que suma el buen gusto con el conocimiento del negocio y su clientela, rindió frutos. Lo que comenzó en un local con cristalería exclusivamente, hoy comprende cuatro solares y un amplio inventario de muebles, cubertería, vajillas, cristalería y piezas únicas.

“Los primeros siete años nos mantuvimos en el mismo espacio. Siempre he sido atrevida y arriesgada, por eso cuando se presentaba la oportunidad de comprar un local aledaño no lo pensaba, lo consultaba con Miguel Ángel y como buen hombre de negocios veía el potencial y lo comprábamos. Actualmente, la tienda ocupa cuatro solares”.

La pandemia

El arrojo y seguridad con que timonea Palacios consiguió hacer más llevadero los tiempos del COVID-19.

“Nosotros siempre tenemos inventario y eso fue lo que nos salvó durante la pandemia. Cuando vi cómo se iba perfilando la cosa pedí todo lo que pude para poder aguantar el golpe si la comunicación comenzaba a ser difícil. Además, sucedió algo muy curioso, la gente pasaba tantas horas en la casa que querían redecorar y cambiar sus casas. Ya no se salía a cenar fuera y las familias ponían la mesa, y todo eso redundó en que la gente nos llamaba para pasar por acá. Cuando permitieron abrir los negocios, establecimos un sistema de citas para que pudieran visitarnos. La mayoría de las veces encontraban lo que buscaban y como lo teníamos en ‘stock’ lo podían tener con inmediatez”.

Satisfacción

En estos 25 años, que en realidad son 26, Ileana observa con agrado lo que ha conseguido en su vida profesional y personal.

No obstante, destaca tres grandes satisfacciones. La primera es lograr despuntar exitosamente en su trabajo en un momento en el que no necesariamente se estilaba la independencia laboral de la mujer. La segunda, tener un equipo liderado en su mayoría por mujeres. Tercera, observar que los lazos afectivos con su equipo de trabajo se han estrechado de manera que se funden para formar una familia en la que ha podido contribuir a su formación.

“En verdad son 26 años, pero como el 2020 no se pudo celebrar el aniversario hemos decidido que haremos como que ese año no pasó. Por suerte, pude mantener a todos mis empleados en sus puestos de trabajo y podemos celebrar con ellos esta fecha. Como te comenté al principio, aquí la mayoría de los empleados llevan muchos años conmigo. Procuré y conseguí que todo se haga ‘in house’. Desde la construcción, entregas, todo se hace con empleados de la tienda. Mi familia está aquí (dos de sus hijas laboran junto a ella) y considero a los que trabajan conmigo una familia extendida, mi familia. Ese es otro de los motivos por los que hemos llegado a celebrar esta fecha”.

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