La activista y madre

Su nombre ocupó titulares noticiosos en Puerto Rico y Estados Unidos por primera vez durante la Navidad pasada, cuando a mediados de diciembre se supo que la estrella del béisbol puertorriqueño Francisco Lindor se había convertido en padre. Muchos corrieron a buscar quién era la madre de la criatura. Poco después, el 27 de diciembre del 2020, a través de sus redes sociales, ella misma anunció que estaba comprometida con el campocorto de los Mets de Nueva York.

Lejos de esconderse o preocuparse por la avalancha de atención que de momento los fanáticos y los medios ponían sobre ella, Katia Reguero Lindor vio en el sorpresivo crecimiento de seguidores en sus redes sociales una oportunidad para buscar provocar cambios.

Es así como, desde hace prácticamente un año, además de compartir momentos familiares o en los juegos de Major League Baseball (MLB) durante la temporada, la joven de 27 años ha aprovechado la exposición en las redes sociales para hablar sobre los temas que le apasionan, entre ellos, la justicia social, la conservación del ambiente y los derechos humanos.

“Las redes sociales están inundadas de mujeres lindas y no hay nada malo con eso, pero lo especial para mí y lo que me inspira es poner un grano de arena como ciudadana del mundo”, afirma.

Por eso, no ha dudado en compartir su posición en temas como los derechos de las mujeres, personas LQBTTQI+ y los negros. A principios de septiembre pasado, mientras Lindor recibía duras críticas por su limitado desempeño en la caja de bateo, tampoco dudó en expresar su opinión: “La cantidad de dinero que una persona gana no cambia el aspecto humano; no son más o menos humanos y no merecen más o menos compasión y bondad. Pero si para ti el deporte es perfección por qué entonces no inventas o inviertes en robots para que jueguen, liberando así el juego de los errores o las malas temporadas en vez de invertir tu tiempo en criticar y sentirte con el derecho de ser cruel con los atletas… solo pido que la humanidad sea mejor a largo plazo. Que sea más bondadosa con el planeta, con los animales y con los demás seres humanos”, leía parte del mensaje.

Poco antes, en julio pasado, firmó una alianza con Zero Waste, una plataforma que promueve estilos de vida y de consumo sustentables.

Katia Reguero Lindor y Kalina Lindor Reguero durante una sesión fotográfica reciente para Magacín en la Ciudad de Nueva York.
Katia Reguero Lindor y Kalina Lindor Reguero durante una sesión fotográfica reciente para Magacín en la Ciudad de Nueva York. (Especial para Magacín / Katia Repina)

¿Cómo creció en ella esa semilla?

Katia recuerda que sus padres la criaron a ella y a sus hermanos con conciencia social y por el ambiente. Su mamá, María Luisa Inserni, puso en pausa su carrera como abogada para educar a sus tres hijos en el hogar de la familia en Aguadilla, su pueblo natal. A la par con el “home schooling”, viajaban semanalmente a San Juan para tomar clases de violín y hacían deportes.

Fue en las visitas a las playas de Aguadilla junto a su madre, sus hermanos y su papá, el también abogado Juan Reguero, que comenzó a nacer en ella la urgencia por proteger el ambiente cuando se encontraban con basura abandonada por otros. Además, vio cómo ante la insistencia de su mamá al Municipio de Aguadilla, finalmente la comunidad de Ramey -donde creció- tuvo un programa de reciclaje. “Era algo que simplemente existía para mí. Simplemente existía esa conciencia”, rememora.

En cada oportunidad, conversaba con su abuela materna, quien fue profesora de gramática en inglés, sobre algunos de los libros de poesía que le regalaba. Y, siendo una adolescente, se insertó en una campaña por internet para salvar elefantes de los cazadores. Esto la llevó a patrocinar el cuidado de dos de los animales para los que aportaba una cantidad de dinero mensualmente.

Fue así como, poco a poco, se fue forjando una Katia con la inquietud de buscar un mundo mejor.

Al graduarse de escuela superior, en 2012, hizo una pausa de lo académico para prepararse para ingresar a un conservatorio de música y continuar su desarrollo como violinista. Durante ese tiempo, se ganó la vida tocando en actividades con la agrupación Los Violines de Marquito. Pero al año y medio decidió estudiar relaciones internacionales y partió rumbo a Texas. Estando en St. Mary’s University, en San Antonio, Texas, llegó a Puerto Rico el huracán María. Como a muchos fuera del país, la angustia que le provocó no saber nada de su familia durante siete días, la obligó a hacer una pausa y regresar a la isla, donde estudió y trabajó hasta que se sintió lista para regresar.

“Un romance ferviente”

Cuando terminó su bachillerato, en 2019, su meta estaba clara: estudiaría Derecho, pensando en ejercerlo de alguna forma que le permitiera promover los derechos humanos, migratorios o ambientales, pero el destino tenía otro plan, y un joven atleta muy querido por los puertorriqueños comenzó a escribirle a través de las redes sociales.

“Él me escribió por Instagram un día y yo estaba un poquito aprensiva porque yo decía ‘El mundo del deporte no es quizás algo en lo que yo quiera involucrarme’, pero empezamos a hablar. Luego, él me llamaba por FaceTime todos los días y trabajó fuerte para que yo lo fuera a visitar… (Tras conocerlo) me di cuenta que podía hablar con él sobre temas de importancia, que para mí era bien importante. Además, me hacía reír. Yo podía estar del peor humor y siempre me sacaba buen humor”, recuerda sobre el inicio de su relación con Lindor, quien en abril de este año firmó con los Mets el contrato más grande para un pelotero boricua en la historia, por 10 años y $341 millones.

Esa química evolucionó, y en abril del 2020, en medio de la pausa de casi cuatro meses en la temporada de MLB por la pandemia del COVID-19, supo que estaba embarazada.

“Fue un romance bastante ferviente, inmediato, que nos enamoramos y todo corrió bastante rápido. Entonces, mi vida personal cambió drásticamente porque al ser mamá es como que ‘Wow, no me lo imaginé, no lo planifiqué’, pero pasó”, confiesa.

Francisco llevaba un tiempo expresándole que quería formar una familia, pero ella estaba segura que no era el momento. Sin embargo, entre el miedo y la incertidumbre por saber que estaba ante un escenario que no planificó y que probablemente tendría que poner en pausa muchos de sus planes, “ver la cara de emoción y de felicidad de Francisco me calmó y me dio valor para decirle a mis papás”. Todo fluyó, y aunque no fue intencional, evitaron anunciar el embarazo más allá de su entorno cercano.

El 4 de noviembre de ese mismo año, nació Kalina Zoé. Su rostro se ilumina cada vez que habla de la pequeña que acaba de cumplir un año y para quien quiere servir como ejemplo e inspiración “igual que lo es mi mamá para mí”. Sin embargo, se le quiebra la voz al compartir que enfrentó una lucha interna para aterrizar las expectativas que tenía para ella como mujer y profesional. “Me tomó tiempo ajustar esas expectativas de mí misma, las expectativas sociales. Yo vengo de una familia de académicos, de personas bien intelectuales, en la que tus logros académicos son bien importantes, y yo misma tenía esa presión de que yo tengo que igualar esas expectativas y las mías propias porque yo sentía que mi valor estaba atado a lo que yo lograra profesionalmente, y se me hizo difícil aceptar que el camino que mi vida tomó no iba a ser el de las expectativas del resto de mi familia”, revela.

“Una vez yo logré deshacerme de esa idea de que mi vida tenía que ser así, yo pude sentirme feliz y decirme yo siento que esto es lo correcto para mí en este momento y siento que mi hija va a tener un hogar lleno de amor y lleno de compasión, y por más que yo quiera eventualmente tomar mi camino, ya sea como abogada, que sea para que ella se sienta orgullosa de mí, como yo me siento orgullosa de mi mamá”, cuenta con ojos aguados.

El interés que causó su imagen y el alcance que le dio en sus redes sociales el ser pareja de uno de los mejores jugadores puertorriqueño de MLB hicieron crecer sus seguidores en Instagram -donde alcanza más de 35,000- para llevar su mensaje y compartir su pasión por buscar un mundo mejor.

“No me gusta pensar que soy una ‘influencer’ porque nunca pensé que eso era lo que llegaría a hacer, pero si puedo impactar positivamente la vida de 10 personas, pues sé que hice un buen trabajo ese día”, reitera.

El apoyo de su pareja para encontrar formas de ayudar a construir un mundo mejor ha sido vital. En abril pasado, para el día de su cumpleaños, el jugador gestionó un encuentro entre Katia y Gregory Lettieri, CEO de “Recycle Track Systems”, una de las empresas que trabaja con los Mets y que se dedica a desarrollar estrategias para reducir los desperdicios en su estadio, Citi Field. Lettieri buscaba portavoces para otro de sus proyectos, “Zero Waste”. “Surgió la oferta de ser ‘partner’, pero yo les expresé que quería ser más que una ‘brand ambassador’, quería formar parte del contenido que se creaba. En vez de escribir sobre productos de ellos, pero que yo no usara, prefería escribir sobre mí y lo que yo hago, porque quería que fuera genuino”, cuenta. Para “Zero Waste”, escribe blogs, sugiere temas y orienta sobre consumo ético, un tema que le apasiona porque entiende que antes de decirle a las personas qué tienen que consumir, hay que hablar sobre las razones para ello y sobre los pequeños cambios que podemos incorporar como individuos.

En su caso, evita comprar productos empacados en plástico. Siendo pareja de un jugador de pelota, reconoce que en los parques se produce mucha basura, pero en lo personal si olvida llevar su botella propia, intenta comprar agua empacada en cartón. Como madre, sabe que los productos para bebé generan muchos desperdicios, así que evita comprar juguetes plásticos. “No compro por comprar. Compro de compañías que tienen un compromiso ético de ser sostenibles y uno puede hacer su ‘research’ de si esta compañía es ‘fair trade’, si tiene el tag de ‘rainforest alliance’, que no usen mano de obra infantil y que busquen reducir su huella ambiental. Es difícil, porque no todo lo van a hacer perfectamente, pero tú estableces cuál de todos esos renglones es importante para ti”, apunta.

Ha sido vegetariana toda su vida y aunque fue un asunto de crianza, de adulta decidió continuar por razones ambientales. “Ahora está de moda comer saludable, pero no importa, si es para bien, pues que sea una moda. Quiero que esté de moda tener esa conciencia y ser más sostenible”, dice.

Sobre cómo sus seguidores en las redes toman sus expresiones sobre derechos humanos o justicia social, asegura que aunque recibe todo tipo de mensajes, bloquea aquellos que son infundados, aunque reconoce que le duelen los ataques personales a Francisco. “Han resonado muchos comentarios positivos de personas que están tan agradecidos porque son personas gays que, ya sea que han salido del clóset y demás, se sienten que yo los veo. Obviamente, me conectan con Francisco y dicen ‘a través de ti, yo me siento que el atleta que más yo admiro me va a aceptar’ y que gracias a cosas que yo posteo han ido donde sus familias y han salido del clóset”, comenta. Otros seguidores le agradecen por usar sus plataformas para promover mensajes importantes.

Me dicen ‘a través de ti, yo me siento que el atleta que más yo admiro me va a aceptar’

"Katie Reguero Lindor

Cuando reflexiona sobre cómo abrazó los cambios en su vida y en sus planes, afirma: “Lo que quiero es trabajar por un mundo mejor, ya sea dedse la justicia social o ambiental y tener un rol de importancia que haga un cambio para el bien. Si tengo otra manera de llegar a eso sin estudiar Derecho, por lo menos, saber que estoy haciendo algo para poner mi granito de arena y aportar algo bueno para el mundo, el planeta, otros seres humanos y sentirme que estoy haciendo algo productivo porque eso es lo que me llena, saber que estoy logrando algún cambio ya sea pequeñito o más grande”.

“Las personas se merecen un respeto, se merecen ser autónomos y tener dignidad, y si hay algo que está quitándole esa dignidad a otro grupo de personas hay que cambiarlo”

Katia Reguero Lindor

“Una boda íntima”

Por ahora, Katia se prepara para su boda con Paquito, como también llama a Lindor, antes de que termine el 2021.

“Hay boda en diciembre. La fecha exacta solo la hemos compartido con los invitados. No va a ser una boda supergrande, quería que fuera bastante íntima y así va a ser, y estoy bien emocionada”, comparte.

Aunque cuando pensaba en casarse, siempre le vino a la mente su adorado Aguadilla, para Katia es muy importante que la familia de Lindor -que reside en Forida- pueda asistir sin mayores complicaciones, razón por la que prefirieron hacer la ceremonia en el estado donde también residen durante la temporada muerta.

Sobre la luna de miel, adelanta que será una sorpresa para ambos, pues lo dejaron en manos de una coordinadora a la que solo le pidieron no irse muy lejos porque será la primera vez que se separe de Kalina por un tiempo y quiere estar de vuelta a su casa para celebrar la Navidad con sus respectivas familias.

5 detalles de Katia

¿Quién te inspira?: Mi mama y Francisco

Lugar favorito en Puerto Rico: La playa Punta Borinquen en Aguadilla

Un libro: To Kill a Mockingbird

Destino: Islas griegas y/o del Mediterráneo

Aroma: Jazmín

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